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El desfile de los embarradores de Riohacha data de 1867. Es una tradición heredada de París, Francia.
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Cultura

“Echamos de menos el ‘bololó’ del Carnaval de Riohacha”

Una cumbiambera, un director de danzas y una modista que por décadas han aportado a la fiesta narran cómo es pasar un año sin carnestolendas.

Por estos días los hacedores del Carnaval de Riohacha extrañan todo, la música, el corre corre, los vestuarios, los ensayos, el desorden, e incluso las deudas que deja la temporada.

Es una época atípica, diferente a la de todos los años, debido al virus que llegó al país en el 2020. No hay casetas, ni eventos, mucho menos desfiles para evitar aglomeraciones de personas. Los abrazos están prohibidos y tampoco se puede bailar. Esta, que era la cotidianidad del goce carnavalero en Riohacha, no se podrá palpar al menos en este 2021.

El alcalde, José Ramiro Bermúdez, prohibió la celebración de las fiestas, ni siquiera por vía virtual. Pero, ¿qué sienten hacedores riohacheros que por años han desfilado por las calles de su ciudad disfrazados y bailando al ritmo de tamboras?

Meche, la cumbiambera

“Lo que más extraño es el contacto con la gente, que mis reinas populares me llamen ‘mama Meche’, el pilón, los músicos, las deudas que quedan, mejor dicho, todo”, asegura Mercedes Quintero, representante de los hacedores del Carnaval asociados a la Corporación Carnaval de Riohacha.

Ella, que desde pequeña se ha gozado esta fiesta tradicional, cree que, aunque parezca contradictorio, este es el momento para impulsar el Carnaval, hacerlo visible al mundo, porque de manera virtual se puede mostrar lo que año tras año se hace en barrios e instituciones educativas.

“La pandemia ha transformado nuestras vidas, hemos perdido amigos, familiares y compañeros de lucha, en honor a ellos debemos seguir trabajando por esta gran tradición”, manifestó la mujer.

Álex Vega, director de la Fundación Maldonado Arte y Cultura, durante una de las presentaciones del Carnaval de Riohacha en el 2020.

De la Corporación hacen parte la Fundación Pilanderas de la Comai Pipi, Los Embarradores, Los Negritos, Joselito Carnaval, Cumbiamberas de Riohacha Club Caprovi, Todos somos Riohacha, Fundación Maldonado Arte y Cultura y Proygua.

‘Meche’, como es conocida en Riohacha, hace parte de las Cumbiamberas, integrada por 48 adultas mayores, 12 niñas, 12 juveniles y un grupo de jóvenes que se encarga de la logística.

El propósito es coordinar las fiestas y actividades de la cumbiamba en el Carnaval, salvaguardando esta manifestación como patrimonio dancístico del Distrito.

Mercedes Quintero dice que las actividades de formación y de promoción se han trastocado con la pandemia. “Nosotros incentivamos a los niños, adolescente y adultos a participar de los programas que desarrollamos y esperamos volver a retomar esto muy pronto”, anotó.

Anunció que las actividades virtuales de la Corporación se realizarán en marzo, porque muchos de los proyectos presentados al Ministerio de Cultura no han sido aprobados. 

La virtualidad, un aprendizaje

A pesar de que Alex Vega Maldonado, director de la Fundación Maldonado Arte y Cultura, extraña el “bololó” del Carnaval, dice que la virtualidad, obligada por la covid-19, ha sido de mucho aprendizaje. “Hemos aprendido a hacer videos, fotografías y otros elementos pedagógicos”, afirma el bailarín y coreógrafo. Dice que, sin embargo, esto lleva otros costos como grabación, edición, diseño gráfico y contratar personal especializado.

“Obviamente la cobertura es mucho más amplia, podemos llegar a muchas más personas que con la presencialidad, pero hace falta la gente, los aplausos y el intercambio de energías con el público”, manifestó.

Mecedes Quintero, cumbiambera tradicional de la capital guajira./ Eymis Elvira Macías, modista.

“Llevamos mucho tiempo sin poder dar clases en la academia a la agrupación infantil y al elenco juvenil. Hicimos actividades virtuales desde mayo, pero no eran suficientes”, enfatizó.

Dice que tampoco se podrá hacer la Gran Noche de Comparsas, como tradicionalmente se realizaba en el parque Almirante Padilla de Riohacha. Este año la séptima edición se hará de manera virtual el próximo 12 de febrero. 

“Este es uno de los sectores más golpeados por la pandemia y también uno de los más difíciles para reactivarse, porque dependemos mucho de la presencialidad, pero seguimos esperando con fe en que todo va a mejorar”, indicó Alex.

El taller de Eymis

En esta época de precarnaval, la casa de la diseñadora y costurera Eymis Elvira Macías estaba llena de bailarines y coreógrafos. “En estos días no cabía la gente en mi taller, venían a medirse los vestidos, todos con la recocha y alegres, pero hoy está vacía”, expresó.

“Mi teléfono no dejaba de sonar, para ver cuándo podían venir a buscar el vestido, era un estrés, pero me encantaba porque era mi trabajo”, dijo Eymis.

Expresa que las pérdidas las calcula en cuatro millones de pesos, pero además deja de contratar tres modistas que siempre la ayudaban por la cantidad de trabajo que le llegaba.

“El virus nos ha complicado la vida, tenemos que tener la cara tapada y es fastidioso, pero esperamos que pronto pase todo esto y volver a la normalidad”, anotó.

Iván Brugés murió por la covid-19.

Iván, el entusiasta de los embarradores

Los carnavaleros de Riohacha echarán de menos la alegría y el entusiasmo que Iván Brugés Mejía le imprimía a las carnestolendas, pero sobre todo al desfile de los embarradores que él presidía a través de la fundación del mismo nombre.

Brugés, sobrino de Nohelia Mejía Guerra, ‘la Pipi’ o ‘la reina vitalicia’, como la conocen en la ciudad, se puso al frente de una de las manifestaciones culturales más arraigadas de Riohacha, que data de 1867.

Brugés Mejía murió el 24 de enero pasado víctima de la covid-19.

Una semana antes, su esposa, Nazly Lubo Bautista había fallecido por la misma causa, y tres días antes se produjo el deceso de su suegro, Alfredo Lubo.

Fue un golpe muy duro para el sector cultural, especialmente carnavalero, de la capital guajira, ya que Brugés era amante de las expresiones culturales, defensor de esta fiesta tradicional y sobre todo de la tradición de Los Embarradores, que cuenta con 154 años de existencia.

Nicolás Lubo, director de la Casa de la Cultura, destacó de Brugés la férrea defensa y promoción que hacía para preservar las tradiciones y costumbres de la ciudad, como por ejemplo el desfile de los embarradores, que logró posicionarlo como manifestación insignia del Carnaval de Riohacha.

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