Desde que Emily Brontë publicó Cumbres borrascosas en 1847, la historia de Cathy y Heathcliff ha sido leída, discutida y reimaginada durante casi dos siglos. Emerald Fennell decidió no “adaptarla” en el sentido clásico, sino perseguir la sensación que le produjo la primera vez que la leyó. Esa experiencia física es el punto de partida de la película que llega desde este jueves a salas, con Margot Robbie y Jacob Elordi como esta apasionada pareja.
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“Siempre he tenido una respuesta física a este libro”, dice Fennell. “Quería crear algo que se aproximara a la sensación que me había producido la primera vez que lo leí”. No buscó una lectura moral ni una postura pedagógica, sino que le interesaba otra cosa: “¿Qué hacemos cuando nadie nos ve? ¿Dónde se concentra el poder en la habitación?”. Su intención fue que el espectador no mirara la historia desde la distancia literaria, sino desde el cuerpo.
Esa decisión atraviesa toda la película pues está en la forma en que fueron concebidos los espacios, el vestuario, la música y, sobre todo, en la manera en que se construyen los personajes. Fennell habla de Cathy como una mujer caprichosa, feroz, hermosa y cruel. “A Cathy le gusta hacer daño a la gente, le gusta ir al límite para ver hasta dónde puede llegar y seguir siendo perdonada: es una especie de sádica”. Y agrega que lo único que la hace perdonable es su amor por Heathcliff. Para ella, Margot Robbie reunía ese carisma peligroso que el personaje necesitaba, aunque curiosamente la actriz no había leído la obra.
De mayor edad
En esta versión, Cathy y Heathcliff son mayores que en el libro. Robbie cree que esa decisión cambia la forma en que se perciben sus actos. “Cuando son mayores y toman las decisiones que toman, tal vez no los puedan excusar diciendo: ‘Solo son unos niños tontos’. Es una mujer y tomó esa decisión que hizo daño a otras personas, y es su responsabilidad”.
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Jacob Elordi encontró en Heathcliff un arco físico muy claro. “Desde el principio, está preparado para el impacto en cualquier momento, por lo que su físico es protector, encogido”. Cuando regresa con dinero y poder, su postura cambia. “Se mantiene erguido. Tiene autonomía, su ropa le favorece”. Para él, la labor de Fennell capturó “el espíritu de Emily Brontë, lo que ocurre en el subtexto del libro, a través de una lente moderna”.
Esa lente moderna no se traduce en anacronismos evidentes, sino en la manera en que la película entiende el deseo, la violencia emocional y el amor. Elordi, actual nominado al Óscar, finaliza diciendo: “Es una mirada sin restricciones a la complejidad del amor, sin juicios”.
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