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El 14 de enero Disney+ sumó a su catálogo De polo a polo con Will Smith, una docuserie de siete episodios producida por National Geographic que acompaña al actor y productor en uno de los recorridos más ambiciosos de su carrera. Durante cien días, Smith viaja del Polo Sur al Polo Norte, atravesando la Antártida, el Amazonas, el Himalaya, el desierto del Kalahari y varias islas del Pacífico, siempre de la mano de científicos, exploradores y expertos locales.

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Lejos de plantearse como una simple sucesión de hazañas físicas, la serie se apoya en la observación científica y en el diálogo con comunidades que conservan una relación directa con su entorno. Ese cruce entre aventura, investigación y cultura es uno de los ejes que definen esta nueva entrega, grabada a lo largo de cinco años y presentada con el sello visual característico de National Geographic.

Uno de los puntos centrales de la temporada está en Sudamérica. Los episodios dos y tres se desarrollan en el Amazonas ecuatoriano y cuentan con la participación de la montañista Carla Pérez, reconocida por sus ascensos a los picos más altos del mundo sin oxígeno suplementario. En esta ocasión, su rol se aleja de las grandes alturas para sumergirse en la selva, acompañando a Smith y al científico Bryan Fry en la búsqueda de especies clave para la investigación médica y ambiental.

En el capítulo El Amazonas: Criaturas letales, el equipo desciende a un sistema de cuevas conocido como el “vientre de la Tierra” para estudiar una tarántula gigante y extraer su veneno, que podría tener aplicaciones médicas. En El Amazonas: Aguas oscuras, la expedición se centra en la anaconda verde gigante, considerada la serpiente más grande del mundo, y en la lectura que los pueblos indígenas hacen de su presencia como indicador de la salud del ecosistema.

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Para Pérez, participar en estos episodios tuvo un significado que va más allá de la experiencia televisiva. “Ha sido una oportunidad muy grande en la vida, no únicamente por poder ir con Will Smith a la Amazonía, sino porque todo el contenido que llevan estos episodios es muy importante para nuestro país y para el grupo Waorani”, explica la montañista ecuatoriana, invitada especial de la serie en conversación con EL HERALDO.

En su testimonio, subraya la dimensión social del proyecto y la necesidad de visibilizar el valor científico y cultural de la selva. “Con esta visión más científica te das cuenta de que tenemos ahí la farmacia del mundo, en los insectos, en las plantas, en todo”, afirma.

Kyle Christy/Cortesía National GeographicWill Smith and expedition leader Carla Perez. (credit: National Geographic/Kyle Christy)

La convivencia con la comunidad Waorani es uno de los momentos más significativos de la temporada. El conocimiento ancestral de sus habitantes guía al equipo en la búsqueda de la anaconda y sirve como punto de partida para reflexionar sobre otras formas de entender la riqueza y el bienestar. “Ellos leen y entienden la naturaleza a la perfección. Es una sabiduría ancestral que sería una gran lástima perder”, señala Pérez en la entrevista incluida en la promoción de la serie.

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Esa mirada atraviesa el relato de De polo a polo con Will Smith, que en cada episodio propone una pregunta distinta. En Bután, Smith se interroga por el concepto de felicidad junto a académicos y habitantes de uno de los países con mayor índice de bienestar declarado. En el Kalahari, convive con el pueblo San para comprender su forma de supervivencia en uno de los entornos más hostiles del planeta. En el Ártico, participa en una arriesgada inmersión bajo el hielo para recolectar muestras científicas junto a la ecóloga polar Allison Fong.

Desde la experiencia amazónica, Pérez destaca cómo el contacto con estas comunidades impacta en la forma de ver la vida cotidiana. “Estamos acostumbrados a pensar que la riqueza está en tener cosas, en el dinero, en los logros. Ellos me dejaron la idea de que la verdadera riqueza es la naturaleza, la que te da de comer y te permite existir”, reflexiona la montañista. En contraste con el ritmo urbano, describe la selva como un espacio que invita a bajar revoluciones y replantear prioridades.

Aunque es conocida por sus expediciones en el Himalaya, Pérez asegura que el cambio de escenario no fue un giro forzado. “Mi gusto siempre ha sido la aventura y la naturaleza, en todos sus ambientes”, explica. Su experiencia previa como guía en distintas regiones de Ecuador le permitió asumir un rol de conexión cultural dentro del equipo, facilitando el diálogo entre científicos, producción y comunidades locales.

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La temporada también refuerza el tono personal de Will Smith, quien se muestra vulnerable ante sus miedos y límites físicos. “Hubo momentos en los que pensé que no iba a volver a casa”, reconoce el actor en uno de los testimonios incluidos en la serie. Esa honestidad es parte del atractivo del proyecto, que apuesta por mostrar el proceso completo detrás de cada desafío.

Para el público latinoamericano, los episodios ambientados en el Amazonas funcionan como un recordatorio del valor estratégico de la región y de los riesgos que enfrenta. Pérez lo resume así: “Más allá de la aventura, hay una responsabilidad de compartir este mensaje con el mundo”. En ese sentido, De polo a polo con Will Smith se posiciona como una producción que informa sin aleccionar y que abre preguntas sobre el futuro del planeta desde historias concretas y personas reales.

Kyle Christy/Cortesía National GeographicExpedition Leader Carla Perez, Will Smith and Professor of Toxicology Bryan Fry meet the Waorani people in the Ecuadorian rainforest. (credit: National Geographic/Kyle Christy)

La temporada ya está disponible completa en Disney+ y confirma la apuesta de National Geographic por documentales que combinan divulgación científica, exploración y relatos humanos. Un viaje que recorre extremos geográficos, pero que encuentra su centro en la relación entre las personas y el entorno que habitan.

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