Montería. Frente a la puerta de salida de los toros en la corraleja de Ciénaga de Oro, unos cincuenta hombres y dos mujeres esperaban a que saliera el quinto animal de la tarde. En el grupo estaba Dairo Manuel Buelvas Yánez, de 40 años, aficionado a los toros desde muy joven.
Arriba, en los palcos, unas 10 mil personas miraban a los que se encontraban en el redondel desafiando la muerte. Cuando el toro salió todos corrieron y como pudieron, se treparon rápidamente a los palcos de madera, pero Dairo Manuel no le pudo ganar la carrera al toro. Los aficionados vieron que el animal estrelló al hombre contra la baranda de la corraleja y al caer al suelo lo corneó en el pecho, en pleno corazón. Luego lo levantó y lo arrojó a unos cinco metros y lo volvió en embestir, pero Dairo ya no respondía.
Por unos segundos el animal se paró desafiante al lado de Buelvas mientras otros hombres trataban de llamar su atención para poder rescatar el cadáver. Cuando el toro salió detrás de un caballo varios hombres levantaron el cuerpo, en un intento desesperado por salvarle la vida. Los familiares lo llevaron al hospital de Ciénaga de Oro, pero todos los asistentes a la corraleja sabían que había muerto en plena corrida porque la cornada en el corazón era visible.
José Lara, el médico de turno, señaló que la herida fue fulminante. 'La víctima tenía varios golpes y una herida en el pecho causada por el cacho del toro', señaló.
Los astados de la tarde fatal para la familia Buelvas Yánez eran de Garibaldi Hoyos, de su ganadería Santa María de los Ángeles.
El alcalde, quien había asistido a la tarde de toros, no se pronunció. Y los representantes de Asotoros, dejaron de contestarle el celular a la prensa apenas conocieron los hechos.
El año pasado dos personas murieron corneadas en las corralejas de San Carlos.





















