Solamente vi la noticia de reojo y no quise leerla para no dañarme el comienzo de la Semana Mayor con un anuncio tan doloroso para nosotros los aficionados del equipo desde el siglo pasado. Esto es algo así como “la tapa de la olla”, lo que hacía falta para concretar el estado actual del club, que no es más que un remedo del glorioso Ciclón Samario y una vergüenza desde el punto de vista futbolístico, para un equipo y una ciudad que, antaño, eran cuna de exportación de futbolistas para todos los equipos del país y la selección.
Hoy, el equipo está por quinta vez en la Categoría B y con una pobreza futbolística que incomoda al estar frente al televisor viendo los partidos, los pocos partidos que pasan del equipo en los canales deportivos locales o nacionales. Mis amigos me dicen masoquista porque, cada vez que encuentro que están pasando un partido, me quedo a verlo sabiendo el sufrimiento que me espera porque con poco fútbol es muy difícil aguantar 90 minutos sin recibir un gol.
Mi sufrimiento es mayor porque yo veo los partidos sin volumen, los partidos de cualquier liga o competencia. Mientras esté en mi apartamento, es pura imagen, nada de volumen, no necesito que alguien me explique algo que yo estoy viendo. Así que, veo a mi equipo, trato de entender su fútbol, cuáles son sus argumentos para atacar y defender, cómo manejan el balón, cómo desarrollan el libreto, cuál es el peso específico de cada jugador en su posición. Y lo que veo es un equipo que de forma repetida pierde el balón a los 3 pases, luego a correr tras el balón, sufrir para recuperarlo y volver a lo mismo al ataque. Así es muy difícil meter un gol.
Pero, mi verdadera preocupación es la consecuencia que esto está representando en el fútbol samario y del departamento del Magdalena. No quiero aparecer como apocalíptico, pero, basta con preguntar por la cantera de jugadores samarios que antes exportábamos, hasta para el exterior, para darnos cuenta del enorme vacío de futbolistas de renombre que brillen en cualquier equipo del país o de otras ligas extranjeras.
Desconozco las razones para que esta situación con el equipo haya llegado hasta estos extremos, no vivo en la ciudad, así que, ni los comentarios de los corrillos tengo, no me gusta emitir juicios sin un conocimiento válido, pero es claro que algo no está funcionando para que esté ocurriendo.
Sería importante que los dirigentes comprendieran que la otra mitad de un equipo de fútbol son los aficionados y, por tanto, merecemos ser tenidos en cuenta a la hora de tomar las decisiones, porque se ve muy feo que una ciudad futbolera se acabe de esta manera.
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