Nate Silver saltó a la fama mundial por predecir el ganador de las elecciones de EE. UU. en 49 de 50 estados en 2008 y en 50 de 50 en 2012. En las elecciones de 2024 en EE. UU surgió Atlas Intel como la mejor predictora.

En su libro La señal y el ruido, Silver explica cómo distinguir la información útil - la señal - del ruido que nos distrae. El mundo genera más datos que nunca, pero el problema es “el ruido”: información irrelevante, correlaciones falsas y sesgos humanos. ”La señal” es la información real que debe servirnos no sólo para predecir sino para entender cualquier tema, sin dejarnos llevar por los eventos recientes más “ruidosos”.

En el mundo de las encuestadoras y predictoras el incentivo es acertar, en la credibilidad radica su prestigio. Sin embargo, el principio de que “la observación puede alterar al objeto observado”, llamado en la física “efecto del observador”, está presente en la sicología y la sociología. Eso tentó al gobierno a entrometerse en una ley en el complejo mundo del diseño de las encuestas y, al parecer, a algunas encuestadoras a hacer predicciones deliberadamente desviadas para generar un ruido en los electores que se autoalimente.

En la aldea global de las comunicaciones dominada hoy por las redes sociales el riesgo es mayor. El rating es el becerro de oro y el escándalo, gran aliado de ése, resulta con frecuencia ser puro ruido. Comentaristas y entrevistadores sacan barato sus errores, calumnias o exageraciones, lo que los hace incorregibles. Además de los perjuicios a individuos, el ruido desvía la atención de señales más relevantes.

La señal existe, pero rara vez grita. Hay que escucharla en medio del ruido. Éste puede convertir un coscorrón en algo peor que la señal del sórdido conteo de bultos de billetes. Una variedad de escándalos sexuales en el alto gobierno puede opacar la señal de los 43 tweets presidenciales contra Miguel Uribe.

Veamos noticias de la semana: El periodista Mateo Pérez es asesinado por un “gestor de paz” del gobierno. Éste solicita la suspensión de las órdenes de captura contra 29 miembros del Clan del Golfo, la mayor banda criminal del país. El ELN retorna a “juicios revolucionarios” de secuestrados, tal vez para celebrar los 50 años de su asesinato del líder sindical cartagenero José Raquel Mercado. ¿La señal detrás del “silencio ensordecedor” del heredero de esos horrores se desvanece ante una orquestada explosión de las redes por un debate con un candidato contrario a todos ellos sobre el derecho y la moral?

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