Sun Tzu en El arte de la guerra enseña a todos los estrategas que en la historia ha habido que “lo mejor es ganar sin combatir”. Colin Powell, primer afroamericano en ser jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, fue el estratega de la exitosa operación Tormenta del Desierto en la Guerra del Golfo, que liberó Kuwait de la invasión de Irak. Powell concibió la “teoría de la fuerza decisiva” en 1991, la cual fue convertida por la prensa norteamericana en “fuerza apabullante”, en español más parecido a fuerza bruta, término que Powell no se cansó de rectificar. Para él decisiva era “precisa, limpia, quirúrgica”, mientras apabullante es “excesiva y numérica”; la primera es inteligente y sofisticada, la segunda, bestial y desproporcionada. Apabullante es sobre el proceso, decisiva sobre el resultado.
Hoy se cumplen 4 años de la invasión de Rusia a Ucrania con 3 mil tanques y 200 mil soldados. Se estima que han muerto al menos 15 mil civiles y 100 mil soldados ucranianos y que las fatalidades en el frente ruso triplican las ucranianas. Casi todas las ciudades de Ucrania han sido atacadas y cientos de poblaciones han sido parcial o totalmente devastadas. Más de 200 mil edificaciones residenciales dañadas y más de 1.500 instalaciones hospitalarias afectadas. Sun Tzu tenía cuatro niveles de estratega militar: el superior es el que anula los complots de sus enemigos, el segundo es el que desbarata sus alianzas, el tercero es el que ataca sus fuerzas armadas y “el peor es el que asedia las ciudades del enemigo”.
En contraste, el 3 de enero de este año, la Fuerza Delta, unidad élite del ejército de Estados Unidos, con el apoyo del Regimiento de Operaciones Especiales de la Aviación, llevó a cabo la operación de extracción de Nicolás Maduro, presidente ilegítimo de Venezuela, y su esposa. Se estima que menos de una veintena de helicópteros y menos de un centenar de “hombres Delta” participaron directamente. No hubo ninguna baja entre ellos. Algunos, refinando la metáfora, la llamaron una operación “laparoscópica”. En cambio, sí sucumbieron 32 altos militares cubanos, la guardia pretoriana del presidente venezolano, una especie de mercenarios oficiales, reiteradamente negada por ambos regímenes dictatoriales, hasta que fueron recibidos póstumamente en sendos cofres con sus restos en el aeropuerto de la Habana por el propio Miguel Díaz-Canel.
Las consecuencias de ambas operaciones no han llegado a su final. Pero ¿qué pensarían de ellas Sun Tzu y Colin Powell?
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