Existe un lugar invisible de tu anatomía en el que la imaginación, los sueños, la realidad y las fantasías coexisten de tal forma que llegan a ser los mejores aliados o grandes rivales. Allí todo parece posible si reina la inspiración y nada es realizable cada vez que aparece la frustración. Ese sitio de tu geografía personal es la mente. Y su producto se llama mentalidad. ¿Entiendes sus mapas? ¿Desciframos sus rutas? ¿Cuidamos su salud?

Para la mitología griega, Mente era una ninfa amante de Hades, el rey del inframundo, quien después de disfrutar su belleza la subestimó y le puso en disputa de su preferencia con Core, su esposa, hija de Zeus y divinidad del abismo. En su batalla emocional fue pisoteada, maldecida y convertida en menta de jardín. Otras versiones señalan que fue la compasión de Hades lo que provocó su metamorfosis, al verla descuartizada, para evitar su olvido de la historia. ¿Conocías la historia de Mente y menta?

Se dice que la mente es la zona menos explorada del ser. Apasiona a muchos, preocupa a otros y siempre ha generado la magia propia de la ciencia, al tiempo que provoca el enigma de la superstición pretendiendo ser el nuevo paradigma de la fe. Todo se fusiona en el universo personal, denominado conciencia.

La mentalidad es un tablero esperando tu mejor jugada. El terreno propicio para aportar el carácter que hace falta para lograr lo que quieres. Un laberinto infinito de dudas y miedos esperando revelar la salida a corredores desesperados. El infierno del abatido por el dolor. La semilla del paraíso esperando crecer en el desierto provocado por la soledad y la derrota.

Maleable es todo lo que se puede manipular, torcer, alterar o modificar sin que necesariamente se rompa o deteriore. Es visto como riqueza en materiales y metales, pero constituye una gran debilidad de las personas que son sometidas por la voluntad de otras sin considerar sus principios o sus valores. Son el incendio de la cultura quemándose en los tiempos de la extinción de las bellas artes, las ciencias del espíritu y las ideas innovadoras.

Un ser ‘mentaleable’ es quien deja su criterio, sus convicciones y sus valores a merced del contexto, de terceros o las circunstancias, sin observar la fuerza de su potencialidad, sus habilidades o capacidades. Suelen ser quienes olvidan el poder de las palabras por la volatilidad de su discurso, aportando incoherencia y mediocridad a la falsa elocuencia de su contenido vacío.

La mente evoluciona al ritmo de la ciencia y tu potencial no tiene límites. Atrévete a descubrir todo lo que puedes hacer. Eres el cerebro y guía de tus elecciones: no eres ‘mentaleable’.

@JulioCesarHT