El Heraldo
Luis Andrés Colmenares.
Archivo EL HERALDO
Colombia

Heridas de Colmenares guardan similitud con heridas de boxeadores: Fiscalía

EL HERALDO conoció en exclusiva la apelación presentada por el ente acusador frente a la absolución que favoreció en días pasados a Laura Moreno y Jessy Quintero en el caso Colmenares.

En un detallado documento de 140 páginas, conocido en exclusiva por EL HERALDO, la Fiscalía pidió la semana pasada condena contra Laura Moreno y Jessy Quintero por el “homicidio” del estudiante villanuevero Luis Andrés Colmenares, desacreditando al perito estrella de la defensa y que fue citado por la jueza, el español Miguel Botella, a quien, entre otras cosas, acusa de confundir un “pelo” con una fractura en el cráneo de Colmenares.

En la apelación presentada por la fiscal 60 delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, Sandra Jeanette Castro Ospina, quien fungió como la investigadora del caso durante el juicio, se precisa que el ente acusador interpuso el recurso contra el fallo absolutorio del pasado 20 de febrero de la jueza 11 de Conocimiento de Bogotá, Paula Astrid Jiménez, “por encontrarse inconforme con tales conclusiones”, y pide en él “que sea revocada la decisión” tanto “para que sea declarado que la muerte de Colmenares fue producto de un homicidio” como “para que sean condenadas Moreno como coautora del mismo y Quintero como autora del delito de favorecimiento agravado de ese homicidio”.

Y lo primero que hace la delegada del organismo de control penal es irse en contra del papel de la togada, advirtiendo que esta “hizo un resumen parcial de la prueba, cercenó la contradicción que hizo la Fiscalía, desconoció los hechos indicadores probados, no hizo una crítica objetiva a los informes técnicos periciales de la defensa y finalmente evadió el análisis en conjunto de la prueba, con lo cual favoreció a las acusadas con una sentencia absolutoria que no era procedente”.

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“Heridas de Colmenares se produjeron en vida”

Para dejar sin piso los señalamientos de la defensa y de la jueza acerca de que las fracturas del joven guajiro fueron producidas en la exhumación que hizo el perito de la Fiscalía, Máximo Duque, la fiscal del caso pone de presente que la evidencia médica demuestra que estas se le produjeron a Colmenares cuando estaba con vida.

Recuerda Castro que la víctima “presentó 11 señales de violencia en la cara, que pudieron verificarse con las fotografías de la necropsia” y que entonces “había inflamaciones en el arco supraciliar derecho, en la zona frontal, en el arco superciliar izquierdo, en la nariz y el mentón, lo que indica que ocurrieron mientras Luis Andrés Colmenares estuvo con vida”.

Es decir, que no pudieron causarse en la exhumación de Duque.

También le critica la Fiscalía a la jueza Jiménez que no se hubiera percatado de que el perito contratado por la defensa, Botella, hubiera admitido que las fracturas principales en el cráneo del joven guajiro ya habían sido evidenciadas por Medicina Legal al momento de la muerte, es decir, meses antes de la exhumación, y en vez de eso se siguió sosteniendo la togada en la prueba reina de la defensa que se basa en que las fracturas en el cráneo las causó supuestamente Duque.

“Las fracturas en los huesos de la cara que fueron encontradas en el cráneo de Luis Andrés Colmenares no son una invención del perito Duque, ni ocasionadas por él como lo afirmó la juez. Curiosamente, el doctor Botella, en un aparte del testimonio que no fue valorado por la juzgadora, admitió la existencia de las fracturas referidas por el doctor Máximo Duque en la segunda autopsia”, pone de presente la apelación, y agrega que “Botella reconoció que las fracturas principales de los huesos del rostro del Luis Andrés Colmenares eran las mismas, y en eso coincidieron con Máximo Duque los peritos de la defensa”.

Por eso, la investigadora se dedica a comparar las fracturas registradas en la exhumación con las señales de violencia que presentaba el cadáver fresco de Colmenares, en la intención de desacreditar que hubieran sido causadas en la labor posterior Duque.

“En el cadáver exhumado está una lesión semicircular con una fractura en la zona frontal, en el cadáver fresco hay una herida abierta en la zona ciliar encima más o menos de la zona en donde está la fractura; en el lado izquierdo del rostro del cadáver exhumado fueron encontrados unos trazos de fractura, (…) y en el cadáver fresco hay una zona de contusión hemorrágica en la zona supraciliar izquierda; en el cadáver fresco se evidencia una zona equimótica o morada en la nariz, con desviación del tabique nasal hacia el lado izquierdo …), en el cadáver exhumado fueron encontradas lesiones en los huesos propios de la nariz”, se lee.

Y concluye en la comparación que “en el cadáver fresco hay una zona de escoriación en la mejilla derecha, (…) en el cuerpo exhumado se encontró la fractura en el maxilar derecho; en el cadáver fresco fue observada una lesión multiforme (…) en la zona infra orbital izquierda, y en el cuerpo exhumado fue hallada una zona de fractura”.

“El cuchillo no tuvo incidencia”

La delegada de la parte acusatoria advierte que a pesar de que la jueza Jiménez usó en reiteradas consideraciones de su sentencia el argumento de que utilizar un cuchillo de cocina en la exhumación era muestra de la mala praxis del perito Duque, “el experto doctor Botella, a pesar de todos sus lamentos, expresó que el uso del cuchillo en la necropsia no tuvo ninguna incidencia en los hallazgos encontrados por el doctor Máximo Duque”.

Además, el perito Botella, en contra de su propia teoría -rescatada por la togada- de que un solo golpe de caída produjo las demás fracturas en el estudiante villanuevero, “aceptó en el contrainterrogatorio de la Fiscalía no solo que la cara y el cuello no podían golpearse al mismo tiempo, sino que la herida inframentoniana -debajo del mentón- encontrada en Colmenares pudo ser producida por un golpe (…), hipótesis que descarta que las heridas de la cara se produjeron en un solo evento”.

Añade en este sentido la fiscal Castro que “la herida inframentoniana tiene un valor indiciario muy importante, porque no resulta compatible con una caída de altura, ni con las demás lesiones que presentaba el rostro de Colmenares”.

Finalmente, da cuenta la apelación de la similitud de las heridas de la víctima con las que se producen en los boxeadores: “respecto de la herida irregular (…) en el párpado superior izquierdo, dijo la perito Lesly Rodríguez en el recontrainterrogatorio formulado por el defensor de Quintero (…) que el mecanismo podía ser cortocontundente , lo que explica en su criterio la otra herida del párpado estático y agregó que era frecuente en los boxeadores ese tipo de lesiones, en ellos era producida por el mecanismo cortocontundente de la mano de boxeo”.

“La cabeza no se golpeó: la golpearon”

Destaca la Fiscalía en el documento que la evidencia científica señala que la cabeza de Colmenares no se golpeó sino que fue golpeada, pues no se encontró rastro del golpe-contragolpe, común en los casos en que la cabeza en movimiento se golpea contra un objeto fijo.

“En su criterio (de Duque) un objeto golpeó esa parte del cráneo, pues no se encontró mecanismo golpe-contragolpe, de manera que fue el elemento el que golpeó la cabeza, y no la cabeza que se golpeó contra un objeto. Explicó (…) que el patrón golpe-contragolpe se da solamente en la cabeza, como el cerebro es blando, si la persona va en movimiento o en un vehículo y golpea contra algo, el cerebro se golpea también en la misma dirección y rebota al lado contrario, quedando lesiones tanto en la parte del golpe como en la contraria a ella, que son macroscópicas. Contrario a si la cabeza de la persona está quieta y un elemento viene a golpearla, en este caso el cerebro no rebota, simplemente se ve el trauma recibido”, se lee.

Se duele Castro en otro aparte de que Botella, aunque concluyó que un solo golpe produjo las demás heridas del joven villanuevero, no hubiera podido describir cuál era la línea de fractura de las conectó: “Botella no desconoció las múltiples fracturas encontradas en el rostro de Colmenares, pero las denominó 'naso orbito etmoidales', las que dijo se produjeron en un solo evento de caída, con un impacto de alta energía. Respecto de las demás fracturas, dijo que se irradiaron de la zona frontal y supraciliar derecha, al paladar, y al maxilar derecho. Contrainterrogado por la Fiscalía para que explicara (…) cuál era la línea de fractura que las conectó, dijo que no estaba”.

Para la fiscal, esta respuesta del testigo estrella de la defensa y de la jueza “demuestra una vez más la falta de sustentación de su dicho, pues no examinó el cuerpo y tampoco encontró una imagen que demostrara su dicho, lo que indica que solo especuló y construyó una tesis que se acomodara a la tesis de la defensa, lo que no fue valorado por la juez”.

“Botella confundió un pelo con una fractura”

La delegada de la Fiscalía advierte en la apelación que el testigo de la defensa, en el que la jueza basa gran parte de su providencia, no tiene estudios de medicina forense, no ha hecho autopsias y, además, llevado en el interrogatorio a ello, confundió un pelo con una fractura en el cráneo de la víctima.

“La juez en la sentencia cercenó la hoja de vida del doctor Máximo Duque y su acreditación, mientras que se extendió en la reseña biográfica del señor Miguel Cecilio Botella, sin considerar que no tiene estudios de medicina forense, ni ha realizado autopsias”, indica.

Así mismo, se lee que “Botella incurrió en errores que la juez no quiso ver al apreciar la prueba, lo que se puso en evidencia en el contrainterrogatorio de la Fiscalía”.

Y pone como ejemplo que “mencionó una fractura que no fue descrita por los doctores Máximo Duque, la doctora Yocasta Brugal, ni por el odontólogo, German Aguilar, y aunque era un ejercicio simple de observación él era el único que la veía, aunque al ampliar la imagen se veía claramente que no es una fractura sino una hebra o fibra de hilo (quizás del relleno del cerebro), y aun así se sostuvo en que era una fractura”.

“Sólo hay heridas en la cara”

Critica la bancada acusadora que la togada Jiménez no hiciera alusión a que todas las heridas del estudiante guajiro fueran solo en la cara: “la juez no hizo valoración alguna del hecho que todas las lesiones de Colmenares estuvieran solo en la cara”.

Y pone de presente en este sentido que el mismo perito de la defensa lo reconoció: “Botella dijo que fuera de las lesiones de la cara, tan solo se encontraron equimosis con fibrina en las rodillas, que debieron ocurrir entre 15 y 24 horas antes de la muerte, no estaban asociadas con ese evento, y agregó que no había lesiones en ninguna otra parte, ni siquiera en las manos”.

Extraña además la fiscal Castro que el cuerpo de Colmenares, a pesar de supuestamente haber caído, no tenga otras heridas en ninguna otra parte del cuerpo: “resulta inverosímil que esto haya sucedido no solo porque como se verá no fue encontrada evidencia alguna que en ese lugar hubiera caído una persona; sino porque en la inspección al cuerpo de Colmenares no fue encontrada ninguna lesión ni escoriación en ninguna otra parte de su cuerpo. Cuando una persona cae en un sitio, (…) lo que enseñan las reglas de la experiencia es que no solo resulta afectada la cara, sino otras partes del cuerpo como la espalda, las piernas o los brazos, o por lo menos quedan evidencias en la ropa de esa caída, pero nada de ello sucedió en este caso”.

“Entre las 3:03 y 3:59 am lo golpearon”

En la conclusión del recurso, la investigadora analiza las aparentes inconsistencias entre los estudiantes de la Universidad de los Andes con los cuales estaba Colmenares la madrugada del 31 de octubre de 2010, basándose la fiscal en las llamadas y en sus ubicaciones de acuerdo a esas llamadas.

Entre las supuestas contradicciones de las señaladas de acuerdo a sus llamadas y ubicaciones, se encuentran el hecho de que Jessy Quintero hubiera asegurado que estaban en un vehículo aparentemente buscando a Colmenares: “Quintero no estaba en el mismo vehículo con Jessica Zuluaga a las 3:39 am, pues si así fuera era injustificado que se comunicaran telefónicamente; Quintero no estaba en el mismo vehículo con Mateo Medina pues de haber estado con él no era necesario lo hubiera llamado las 3:45 a.m.”.

Aquí agrega la fiscal: “las celdas que reportan las llamadas telefónicas antes referidas hasta las 3:46, no ubican a Quintero en el parque El Virrey, lo que no corresponde con los cálculos de desplazamiento en el vehículo desde la calle 85 con carrera 15 hasta la bahía ubicada en el costado norte del Parque El Virrey entre carreras 13 A y 14, expuestos por el perito de la defensa”.

Advirtiendo que “de ser cierto lo que se dijo en el juicio respecto a que Jessy y sus compañeros llegaron en muy poco tiempo después de la llamada de Laura Moreno a las 3:34 am y buscaron a Colmenares en el Parque El Virrey, las llamadas por lo menos desde las 3:35 en el caso de Quintero hubieran tenido como celdas de inicio y final el Parque El Virrey”.

Y concluye: “entre las 3:03 y 3:59 am que llegó Quintero a El Virrey, además de otros compañeros, hubo tiempo más que suficiente para que Colmenares fuera golpeado”.

De otro lado, sobre Laura Moreno, asevera que “esta sostuvo diversas versiones no solo sobre el punto en el cual supuestamente cayó Colmenares, sino respecto de hechos y circunstancias que supuestamente sucedieron esa noche, así mismo que le mintió tanto a las autoridades, como a los amigos y familiares de Colmenares”.

Finalmente resalta que la jueza Jiménez “omitió valorar en su sentencia el testimonio del investigador Sergio Prada, quien registró en fotografías la versión de Laura Moreno”, que constata, según la fiscal Castro, “la falta de concordancia y coherencia entre lo que ella manifestó al investigador para que fuera hecho el registro fotográfico, y las diversas versiones que suministró a las autoridades, amigos y familiares del occiso, además de reflejar circunstancias de tiempo, modo y lugar del Parque El Virrey que solo comprueban sus mentiras”.

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