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Usted está liderando un comité que muchos han denominado “anti constituyente”. ¿Qué lo motivó a impulsar esta iniciativa?

Primero, muchas gracias por la invitación a El Heraldo, una casa editorial muy importante para el Caribe y para el país. Esta iniciativa nace de dos principios fundamentales. El primero tiene que ver con el ataque cada vez más fuerte a la Constitución del 91, que sigue siendo nuestro gran consenso nacional.

En 1991 el país atravesaba peligros existenciales y distintos sectores —estudiantes, el M-19, liberales, conservadores y el Gobierno— lograron ponerse de acuerdo alrededor de la séptima papeleta para construir esa Constitución. Hoy vemos que ese pacto se ha venido atacando sistemáticamente con decretos, desconocimiento de fallos judiciales y señalando como enemigos del pueblo al Congreso y a las Cortes, que son precisamente contrapesos democráticos.

Además, se ha intentado imponer la idea de una constituyente como una forma de trasladar la visión ideológica de un sector al resto del país en un momento de enorme polarización.

El segundo motivo es que llegó el momento de “salir del clóset” y exigirles a quienes aspiran a gobernar si van o no a respetar la Constitución del 91.

Usted mencionó una comunicación dirigida a la campaña de Iván Cepeda. ¿Qué contiene esa carta?

Es una carta que aún no se ha hecho pública y que precisamente les estamos contando a ustedes. Allí le pedimos a Iván Cepeda, quien se presenta como un demócrata defensor de los derechos humanos y de la participación política, que asuma cuatro compromisos concretos.

Primero, un respeto irrestricto por la Constitución del 91. Eso implica reconocer errores cometidos en el marco de la paz total, como la entrega de controles territoriales y el incumplimiento de fallos de la Corte Constitucional.

Segundo, comprometerse a no promover una constituyente, ni como mecanismo de presión política ni para desbordar los equilibrios constitucionales.

Tercero, respetar la autonomía e independencia del Banco de la República.

Y cuarto, no deslegitimar el proceso electoral ni atacar a la Registraduría como juez electoral. Si alguien se considera demócrata, debe comprometerse con esos principios.

Muchos se preguntan cómo alguien que defendió jurídicamente al presidente Gustavo Petro hoy lidera una iniciativa crítica frente al Gobierno. ¿Qué pasó?

Las razones de mi defensa del presidente Petro las expliqué en una columna publicada en El Tiempo en diciembre de 2024. Pero sí quiero aclarar algo: en mi ejercicio profesional he defendido y asesorado personas de distintos sectores políticos. He trabajado con figuras vinculadas al uribismo, al petrismo y también con Sergio Fajardo, con quien tengo afinidad política desde hace muchos años.

Yo no he sido militante de gobiernos; he sido litigante. Incluso, el único cargo de representación gubernamental que tuve fue durante el gobierno de Iván Duque.

Hoy esta acción jurídica y política no es contra la persona de Gustavo Petro, sino frente a ciertas políticas gubernamentales y frente a preocupaciones sobre lo que podría representar un eventual gobierno de Iván Cepeda.

¿Es cierto que dentro del Gobierno hubo sectores incómodos con su cercanía o defensa del presidente Petro?

: Cuando asesoré al presidente Uribe me atacó la izquierda. Cuando defendí personas cercanas al presidente Petro me atacó la derecha. Eso hace parte del ejercicio profesional como abogado.

Desde 2002 he trabajado defendiendo personas vinculadas a distintos gobiernos. Recuerdo que durante el uribismo asesoraba funcionarios y al mismo tiempo demandaba leyes que consideraba contrarias a la Constitución. Lo mismo ocurrió en otros gobiernos.

Mi afinidad política siempre ha estado más cercana a Sergio Fajardo, pero una cosa es la afinidad política y otra el ejercicio profesional. Los ataques y las críticas hacen parte del oficio.

Más allá de su rol como abogado, ¿cómo ve un eventual gobierno de Iván Cepeda? ¿Le preocupa?

Mi principal preocupación es que se termine reemplazando la Constitución del 91 para imponer una sola visión de nación sobre otra parte del país. La Constitución tiene que ser un límite legítimo al poder.

Incluso alguna vez se lo dije directamente al presidente Petro: la Constitución debe estorbarle al poder. No se puede cambiar porque incomoda un proyecto político.

Por eso creemos que cualquier gobierno tiene que gobernar dentro de las reglas de juego constitucionales. Creo que esa es mi temor es sí, que reemplacen la Constitución, que impongan una visión de nación a otra a otra a otra facción de la nación. que de que explotemos nuestro acuerdo nacional.

¿Cómo ha sido la respuesta de distintos sectores frente a esta iniciativa?

La respuesta ha sido muy positiva. Hemos encontrado respaldo en sectores empresariales, ciudadanos, intelectuales y expresidentes de la Corte Constitucional. Es una causa que convoca a muchas personas.

Esta semana comenzamos la recolección de firmas y esperamos entregar tres millones el próximo 7 de agosto para enviarle un mensaje claro al nuevo gobierno.

Además de la carta a Iván Cepeda, también enviaremos una comunicación a la campaña de Abelardo de la Espriella invitándolos a asumir compromisos en defensa de la unidad constitucional.

Ya contamos con una sede que hemos denominado “La Casa de la Constitución”, un espacio abierto para todos los sectores. Y después de la primera vuelta presidencial esperamos que más figuras públicas y políticas se sumen a esta conversación nacional sobre la defensa de la Constitución.