En el municipio de Yarumal, Antioquia, la familia Pérez atraviesa momentos de tristeza y angustia por la desaparición de Mateo Pérez, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, quien se trasladó hasta Briceño para desarrollar un trabajo periodístico.
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En entrevista con Mañanas Blu, su padre, don Carlos Pérez, describió el difícil momento que atraviesan por la ausencia de información sobre su hijo y el impacto emocional que esto les ha generado.
Al preguntarle si todavía mantenía la esperanza de volver a verlo con vida, su respuesta fue directa y dolorosa. “La verdad sí, señor. La verdad sí”, afirmó al reconocer que ya no conserva la expectativa de encontrarlo vivo.
El contexto en la zona es complejo debido a las condiciones de seguridad, al punto de que las autoridades han limitado el ingreso incluso a los familiares. Según expresó el padre, “lo que nos han dicho todos es que no vean, que no pueden, que no pueden entrar a la zona”, y además les advirtieron que intentar acercarse por cuenta propia podría representar riesgos adicionales,“otro problema para ellos porque corríamos mucho peligro”.
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Un joven con vocación social y periodística
Mateo Pérez era un joven comprometido con su entorno. Mientras esperaba el inicio de sus prácticas profesionales en la Universidad Nacional, decidió impulsar sus propios proyectos. Creó un medio llamado El Confidente, desde donde publicaba contenidos de análisis político y reportajes sobre la administración local y municipios cercanos.
Su padre lo recuerda como alguien muy activo y emprendedor. “En el garaje puso una mesa y como aquí al frente hay una escuela, empezó a vender ensaladas de frutas y todas esas cositas y todo se bandeaba”.
Además de sus iniciativas periodísticas, trabajaba como mensajero en una empresa de la zona, aprovechando que contaba con motocicleta, con el objetivo de mantenerse económicamente mientras llegaba el momento de iniciar su etapa de prácticas en el mes de abril.
Aunque inicialmente se inclinaba por el periodismo, luego se interesó por las Ciencias Políticas, con la intención de culminar esa carrera y posteriormente estudiar comunicación.
La advertencia que recibió de su padre y la decisión de Mateo
Antes de viajar a Briceño, Mateo habló con su padre, quien le expresó su preocupación por la seguridad en la zona. Sin embargo, el joven decidió continuar con el plan, confiando en la presencia de la fuerza pública. En ese momento le respondió. “Él dijo que él tenía que ir, que, porque la policía estaba allá, el ejército y que el ejército protegido”.
Pese a la situación, la familia ha recibido acompañamiento de diferentes instituciones. Don Carlos explicó que la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y la Policía han mantenido contacto constante con ellos. Incluso, el ministro de Defensa se comunicó con Julián, el hermano mayor de Mateo, para informarles sobre los avances del caso.
La recuperación de las pertenencias
En medio de la incertidumbre, la familia recibió un alivio parcial al lograr recuperar las pertenencias del joven. Esto fue posible gracias a una comisión en la que participaron representantes de la Iglesia Católica y el fotógrafo Jesús Abad Color, quienes gestionaron la entrega de los objetos que Mateo había dejado en un hotel.
“Ese señor (Jesús Abad) fue con otras personas, nosotros le dijimos que teníamos información que en un hotel allá él se había hospedado”, expresó don Carlos.
Finalmente, los Pérez permanecen en Yarumal a la espera de novedades oficiales que les permitan conocer el destino de Mateo. “Estamos esperanzados con toda la información y todo lo que nos han dicho, que de pronto hoy pueda ocurrir algo, alguna noticia buena o mala, pero que resulte alguna noticia hoy”, expresó el padre.


