Una aparente tarde tranquila terminó en violencia cuando una familia procedente de Funza se detuvo el pasado 15 de febrero en una estación de gasolina ubicada en la calle 170 con avenida Suba, en el noroccidente de Bogotá. Allí, un hombre desconocido irrumpió de manera sorpresiva en su vehículo y agredió con a los ocupantes, especialmente a una niña de 11 años.
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Según el relato de la madre en diálogo con ‘El Tiempo’, el sujeto —que se encontraba merodeando la zona con un comportamiento extraño— abrió una de las puertas del carro sin mediar palabra y atacó de forma violenta.
La mujer recibió puños y codazos mientras intentaba proteger a su familia, pero fue la hija quien sufrió las peores agresiones, siendo mordida en el brazo y herida con un arma blanca.
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“Se metió por la parte delantera, que era donde yo estaba, el tipo a mí me pegó puños y me pegó codazos”, relató la víctima. Además, explicó que en medio del ataque el agresor “tiró todo su cuerpo” encima suyo, momento en que notó la presencia de la menor.
“se dio cuenta que la niña estaba en la parte de atrás del carro. La empezó a atacar y me inmovilizó”, dijo.
En medio del caos, la menor también fue atacada en el rostro con el arma, lo que le produjo una herida grave en el ojo izquierdo que requirió intervención médica urgente.
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“Nosotros gritábamos y la gente en los carros no se bajaba a ayudarnos a pesar de que había trancón. Y gritábamos y pedíamos auxilio”, explicó.
El padre de la menor también resultó herido en el ataque. “A mi esposo le rayaron el ojo derecho. Le cogieron siete puntos, él ya salió, le dieron de alta. Yo tengo morados en el cuerpo”, manifestó la mujer.
Tras los gritos de auxilio, un empleado de la estación de servicio y un hombre que conducía un bici-taxi llegaron al lugar para ayudar a la familia.
“Agradezco al muchacho de la gasolinera porque de verdad que sin él nadie nos hubiera ayudado y nos matan. El chico de Texaco jalaba al tipo para que soltara a mi niña, pero estaba difícil, entonces sacó una llave de tubo y le dio en la cabeza para que me la soltara”, relató.
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“Todos le dábamos puños hasta que por fin le podemos quitar la niña de las manos. Después, el muchacho nos auxilió y nos metió en la oficina de la bomba”, añadió.
Minutos después del hecho, arribaron seis miembros de la Policía para atender el caso. Sin embargo, no todo paró ahí, pues el atacante intentó incendiar el vehículo familiar.
“El tipo trató de incendiar el carro sacando el switch de la gasolina. En ese momento estábamos esperando a la Policía. Afortunadamente, el muchacho de Texaco nos dijo que era imposible porque eso estaba bloqueado (...) El tipo se metió al carro y ahí seis uniformados lo controlaron”, afirmó.
Minutos después del ataque, el conductor de bici-taxi que pasaba por el lugar trasladó a las víctimas hasta la Clínica Juan N. Corpas.
“Yo llegué desesperada pidiendo ayuda para mi hija. Allá nos dieron los primeros auxilios, nos dieron la vacuna del tétanos. A mi hija le lavaron las heridas. Luego nos dijeron que la niña necesitaba urgente una valoración con oftalmología, pero como allí no hay, nos remitieron a otro lugar y después la operaron”.
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Lo que más ha generado indignación entre los familiares es que, a pesar de la violencia del hecho y de la captura inicial, el presunto responsable fue dejado en libertad horas después. La madre expresó su frustración por la medida, señalando que no comprende cómo puede quedar libre una persona que atacó de manera tan brutal a una menor de edad.
“No entiendo qué hace libre ese tipo. Como familia quedamos asustados, tenemos miedo. Las autoridades creen que la vida de mi hija no vale. Todo me parece indignante. Tengo impotencia”. Expresó en diálogo con ‘El Tiempo’.
Mientras tanto, la niña continúa su recuperación tras las cirugías reconstructivas, y sus padres hacen un llamado a las autoridades competentes para que se justicia.




















