Este sábado 13 de mayo está dedicado a conmemorar el Día Mundial de las Aves Migratorias. En Barranquilla, la fecha se celebrará con varias actividades de avistamiento de aves en el Gran Malecón del Río, un espacio donde se podrán observar varias especies.
Una de ellas, el águila caracolera, es considerada como un carismático espíritu que sobrevuela las aguas del río Magdalena y adorna el cielo para llevarnos al asombro. Un privilegio divino, al alcance de todos.
Entre tantas cosas lindas que tiene Barranquilla está siempre el águila caracolera, en el Gran Malecón del Río.
Expongo los argumentos de una propuesta elemental que puede llegar a tener considerables efectos para el turismo de naturaleza en Barranquilla, la observación de las aves, la educación ambiental y la identidad currambera.
La ciudad está llena de símbolos que la identifican, como el Río, el Carnaval, el mar Caribe, la música tropical, la cayena, su gastronomía… y ahora el Gran Malecón del Río poblado de aves y paisaje, de naturaleza y de 'colombianidad'.
Barranquilla es una ciudad de aguas y cielos navegables, es una ciudad de sabor, luz, color, música y alegría; es una ciudad prospera y amable, como para poner el corazón a flote y despertar los sentidos.
Los cielos de la ciudad están surcados por poemas emplumados y hay muchos sitios para admirar los pájaros, como las proximidades de la Universidad del Norte, la ciénaga de Mallorquín, Bocas de Ceniza, la Escuela Normal Superior La Hacienda, el Jardín Botánico, la Intendencia Fluvial, y el Gran Malecón del Río, entre otros.
Hace muchos años visito ‘La Arenosa’. Me puedo ver, de niño, en la proa del Ferry Caribe navegando las pardas aguas. Le sonreía al viento en medio del olor a fritos y la algarabía multicolor ahogada por el pito ronco de salida. El mundo se empezaba a mover lentamente para alcanzar la orilla oriental del Río Grande de la Magdalena, rumbo a Santa Marta. Ya entonces, los pájaros hacían parte del concierto memorable.
La observación de aves
En los últimos tiempos he visitado el Gran Malecón del Río Magdalena, y por mi afición a la observación y fotografía de aves, he desarrollado allí un trabajo con la avifauna enfocado al águila caracolera o Rostrhamus sociabilis, en realidad, un gavilán.
De la variedad de aves que se pueden ver en el Gran Malecón del Río, destaca por su gracia, belleza, espectacularidad, permanencia, facilidad de observación y actividad el águila caracolera, como a la gente le gusta nombrarla.
Esta ave, también conocida como caracolero común, se encuentra extensamente distribuida desde los Everglades y por centro y sur de América, habitando principalmente los bosques secos tropicales.
Desde un punto de vista privilegiado y simple, cualquier transeúnte del Gran Malecón del Río, a cualquier hora del día, puede ver los grupos de águilas caracoleras volando casi lentamente a la altura de sus ojos, buscando sus presas, principalmente, los caracoles de la familia Ampullariidae, entre los buchones de agua (Eichhornia crassipes) que pasan arrastrados por el río.
Cuando al águila caracolera que patrulla el cielo volando bajo, detecta el caracol, lo atrapa con sus fuertes garras y se eleva con él espectacularmente. Ya en el aire, lo pasa de sus garras al pico mientras busca una de las ramas de los troncos varados, para percharse y sacarlo de la concha valiéndose de su afilado pico ganchudo y de sus poderosas garras.
A veces, si no encuentra rápidamente una percha, o porque lo fustigan las maría mulatas al aproximarse a sus zonas de anidación, aún en vuelo, el águila regresa el caracol gigante a las garras mientras ubica donde posarse a devorar su presa. Tras el festín, puede permanecer un rato tomando el sol y acicalándose en la percha.
Esta rapaz es muy sociable y a menudo se ve en grupos. Los machos adultos son casi totalmente grises y presentan llamativos ojos rojos y patas y cera anaranjadas o rojizas. Las hembras son cafés veteadas con cola oscura con base blanca arriba y abajo y vientre pálido veteado. Los juveniles son parecidos a las hembras. El pico se caracteriza por ser muy ganchudo y especializado para destripar los caracoles, sin romper la concha que desechan junto al opérculo.
Esta espectacular águila caracolera tiene todo para ser declarada el ave emblemática de Barranquilla, visibilizándola como se merece, y convirtiéndola en uno de los principales atractivos del Gran Malecón del Río, en una apuesta por el turismo de naturaleza, por la educación ambiental, por la sostenibilidad y por el disfrute de las cosas bellas y accesibles.
Tener el águila caracolera en Barranquilla es un verdadero privilegio; por eso esta propuesta, justo ahora en vísperas del Global Big Day 2022, que se celebrará el 14 de mayo.
*Rubén Darío Gómez Gallo



















