Luego de un largo recorrido a través de la Isla Cabica, en el municipio de Soledad, EL HERALDO llegó hasta el Astillero Transnaval, lugar donde actualmente se lleva a cabo el desguace del B Atlantic, buque venezolano que estuvo por más de dos años encallado en el muelle de Michellmar, en un extremo del Gran Malecón del Río.
Con curiosidad, los moradores de esta pequeña isla observaban, a lo lejos, cómo -con herramientas industriales- los trabajadores del astillero desmantelaban pedazo a pedazo la estructura de aquella gran embarcación, a la que calificaron como 'imponente'.
'Es algo que a uno le gusta ver. Nosotros no sabíamos qué barco era ese, pensamos que era un barco más que llegaba acá, pero luego nos enteramos que lo iban a desarmar y nos vinimos a observar el proceso', dijo Julián Mora, un campesino y morador de Cabica.
Desmontar una pieza tan grande de metal oxidado es un trabajo meticuloso y de varios días. El primer paso fue llevarlo hasta allí, exactamente al kilómetro 38 río arriba, por medio de remolcadores marítimos y fluviales y personal especializado. Según la Dirección General Marítima (Dimar), la maniobra duró más de ocho horas.
Buque del Gran Malecón del Río será desguazado
Una vez allí, comenzó la etapa de desmantelamiento, en la cual poco a poco se van retirando las partes superficiales del navío, tales como el estribor (costado derecho de la embarcación) y la cubierta (parte superior del casco que cierra toda la estructura). Y así, poco a poco, todas las partes del barco van siendo removidos para proceder con la chatarrización.
Lo que fue en su momento un buque carbonero, llegó a Barranquilla el 11 de marzo del 2018 para iniciar un procedimiento de desguace; sin embargo, la embarcación se convirtió rápidamente en un símbolo de la ciudad, especialmente del Malecón del Río, en donde locales y turistas se acercaban a fotografiar y admirar el imponente barco.
Pese a que la embarcación causó gran furor en la ciudad, muy pocas personas conocen su verdadera historia: el buque fue puesto en servicio en 1983, con funciones de granelero; es decir, dedicado al transporte de cargas secas a granel. Posee 186 metros de eslora y podía soportar hasta 28 toneladas de registro bruto.
Los viajes del gran B Atlantic llegaron a su fin el 12 de agosto del 2007, luego de ser detenido por efectivos de la Guardia Nacional y de Vigilancia Costera en el muelle de Carboles de Palmarejo, en Venezuela. En ese momento, la nave cargaba 33.600 toneladas de carbón e iría a Italia con 22 tripulantes; sin embargo, en el buque fueron hallados 128 kilos de cocaína, por lo que el capitán Volodymyr Ustymenko y el segundo oficial Yurliy Datchenko (ambos de nacionalidad ucraniana) fueron condenados a 9 años de prisión en el vecino país.
Once años después del suceso y tras el anuncio de venta por parte del Estado venezolano, una firma colombiana decidió adquirir el barco para iniciar un proceso de remolque hasta Barranquilla.
El barco incautado en Venezuela que terminó como atractivo en el Malecón
Proceso de desguace
El capitán de Puerto de Barranquilla, Carlos Urbano, explicó que el desguace contiene unas fases bien establecidas y un plan de verificación por parte del cuerpo de inspectores de la capitanía de Puerto en el cual se verifica que se cumplan todas las condiciones de seguridad, de estanqueidad de la embarcación y de flotabilidad.
Urbano precisó que a principios de año se presentó un aspecto comercial en cual se informó de la movilización de la embarcación hacia otra zona contemplada dentro del primer plan de desguace; sin embargo, el buque cambió de propietario y por eso se estableció nuevamente todo el procedimiento y se desarrolló de acuerdo a un plan de remolque presentado el cual cumplía con todas las exigencias que se establecieron por parte de la autoridad marítima.
'Esto se hizo con toda la seguridad integral marítima con remolcadores marítimos y apoyo fluvial, con pilotos prácticos y las diferentes entidades y autoridades ambientales y con el Concejo Distrital de Seguridad, a fin de garantizar que este movimiento cumpliera con todas las especificaciones técnicas de rigor', dijo el capitán de fragata Carlos Urbano.
En este momento se está dando cumplimiento a todo lo que establece la normatividad marítima para el plan de desguace de la embarcación.
Asimismo, ya se presentó un plan por parte de la empresa con los actuales propietarios, el cual está siendo evaluado con todo el grupo técnico de la Capitanía de Puerto y la sede central Dimar, con el fin de que puedan cumplir de acuerdo a lo que presentaron en todas las fases dentro de su plan de desguace y así garantizar la seguridad, pero sobretodo la prevención de la contaminación del medio fluvial y marítimo.


