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En celulares y con pocos datos, los venezolanos de Villa Caracas tratan de seguir el minuto a minuto de lo que sucede en su patria.

Los vecinos se reúnen con quienes tienen más beneficios, como energía constante o un celular con buena imagen, para conocer la situación política y de orden público. Algunos han tratado de hablar con familiares y amigos que siguen en el país vecino y solo han obtenido un 'esperando a ver'.

Hay otros que ya han pensado en irse, por lo que comenzaron a organizar sus pertenencias, pues la liberación de Leopoldo López y las palabras de Juan Guaidó les han dado esperanza.

'Ya tengo mi maletín listo y en el nombre de Jesús esta semana sí me vienen a buscar. Yo me voy porque para sufrir aquí, mejor sufro en mi país', dice Ilsa del Carmen Posada, quien vive en una pequeña casa de madera y pisos partidos con su hija, su yerno y sus nietos.

Ilsa alega que quiere volver a su país porque en Colombia la han rechazado de trabajos por su edad y que 'por ser venezolanos nos discriminan', tras lo cual advierte que no ha visto la ayuda que ha mandado Donald Trump.

Buscando oportunidades. En otra vivienda, Liana Salas, con siete meses de embarazo, revisa su celular para estar al tanto de los acontecimientos que protagoniza la oposición.

Salas, quien era una docente de preescolar en Venezuela, asegura que desde que llegó a Barranquilla, hace dos años, está luchando por conseguir un trabajo estable, por lo que solo añora que sea real una posible intervención en el poder de Juan Guaidó para tener la opción de que su bebé conozca su amada nación.

'Las expectativas son muy buenas, ya que Leopoldo es una de las figuras que ha representado mucha presión al régimen del que todavía es sujeto Venezuela y (estamos) esperanzados en él y en Juan Guaidó para que cese ya y podamos regresar'.

Liana Salas agradece el apoyo que le han brindado en Colombia, pero dice que sigue con ganas de regresar. 'Soy docente y me tocó desertar para venir a buscar algo mejor con mis hijos y mi familia'.

Salas manifiesta que no puede negar la situación que viven y las pocas oportunidades laborales a las que han tenido acceso en Barranquilla.

'Aquí hay personas buenas que vinimos con grandes propósitos, pero ya el trabajo no es sustentabilidad por la misma crisis económica que se vive. Cuánto no te cuesta aquí ganarte 50 mil o 100 mil pesos, pero eso no te alcanza para una hora de comida en Venezuela, entonces como que es una muerte no lenta, sino súbita'.

Salas agrega que estar en Colombia ya no dignifica sus vidas porque les resulta mejor enviar la comida y no el dinero. Sin embargo, para cumplir este proceso se ven obligados a enfrentar a la Guardia venezolana, que les quita lo que llevan, o a los ladrones que se esconden en las trochas.

'La noticia con la que despertamos hoy esperamos que sean caminos que se van abriendo poco a poco', dice Salas.

  • Josefina Villarreal
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Hablando con la familia. Así como las familias de Ilsa y Liana, hasta el 31 de enero de 2019 pasado más de 22 mil se habían instalado en el territorio atlanticense, según el último censo de Migración Colombia.

Nubia Sarmiento y Nellys Mejía, quienes llevan cerca de cinco meses viviendo en la zona donde pagan alrededor de $120.000 mensuales, se suman al clamor de sus vecinos.

'Yo le pido a Dios que me dé salud y arreglen eso allá en Venezuela porque la verdad es que está muy feo y yo quisiera regresar, pero tengo que esperar que eso se componga', comenta Nubia.

'Tengo sobrinos y me dicen: sí tía voy para allá (a Colombia), pero voy a esperar qué pasa aquí en Venezuela. Y yo les digo: bueno ‘sobri’ está bien. Yo quisiera ir a verlos, pero cómo si eso está malo'.

Por su parte, Nellys Mejía señala que si hoy les dijeran que Guaidó logró hacerse con el poder y acabar la dictadura de Nicolás Maduro, se iría de inmediato para su país.