Allá tenía mi propia empresa, pero tuve que cerrar porque no encontraba materia prima
Rommer Hernández- ingeniero mecánico
Recuerdo que llegué de Caracas, Venezuela, en mayo de 2015. La inseguridad, la falta de empleo y lo escasos que estaban los alimentos me motivaron a salir mi país. Allí tenía mi propia empresa en la que diseñaba maquinas industriales, pero tuve que cerrar debido a que no encontraba la materia prima para desarrollar mi trabajo y los empresarios ya no conseguían los repuestos para las máquinas. Cuando llegué a la ciudad Luego duré un mes sin conseguir empleo, pero luego empecé a trabajar en una empresa de reparación de aires acondicionados. Pasó un tiempo y entré a trabajar a una de las compañías con mayor proyección en la ciudad ,en la que actualmente me desempeño como ingeniero de calidad.
Lo que gano lo uso para mandarle dinero a mi mamá
Johana Gómez - hostess de restaurante
Yo soy graduada en hotelería, carrera que estudié en mi país natal Venezuela. Recuerdo que el 26 de junio de 2016 llegué a Barranquilla con la esperanza de encontrar mejores oportunidades de vida, ya que la situación en Caracas se había puesto complicada. Empecé vendiendo empanadas en las tiendas y poco tiempo después encontré un trabajo en una empresa que distribuía productos de aseo. Un año después de llegar acá encontré estabilidad gracias a un empleo en un reconocido restaurante del norte de la ciudad, en donde me desempeño felizmente como hostess. Lo que gano lo uso para pagar el arriendo, servicios, pasajes y mandarle dinero a mi mamá.
Llegué a Barranquilla porque no encontraba qué darle a mis hijos
Hugo Rivera - barbero
Llegué hace seis meses a Barranquilla porque ya no encontraba qué darle a mis hijos allá en Maracaibo. No escogí esta ciudad, sino que hasta acá me alcanzó el dinero, pero vivo agradecido con los barranquilleros porque después de durar un par de meses varado, empecé a trabajar en una obra y luego, gracias a un compañero de trabajo, encontré trabajo en una barbería, oficio que hacía en Venezuela. Mi mayor sueño es poder traerme a mis hijos. No sé si algún día vuelva a mi país, por lo menos no mientras ese Maduro esté en el poder. Mientras, como dice la canción, en Barranquilla me quedo y espero que mis hijos también se quieran quedar.
No son las mejores condiciones, pero al menos acá comemos
Franklin González- desempleado
Llevo tres meses en Barranquilla, el mismo tiempo que llevo durmiendo en la Terminal de Transportes, sé que no son las mejores condiciones para mantener a mi esposa y a mis tres hijos, pero por lo menos acá estamos comiendo. Ustedes se sorprenderían al ver cómo vivíamos allá, teníamos una casa bonita, con tres cuartos y aire acondicionado, pero qué hacíamos con eso si no teníamos comida. Lo que menos queremos es seguir siendo una carga para Colombia. Estamos agradecidos porque nos han brindado la mano, pero lo que más pedimos es poder encontrar un trabajo para sostenernos por nuestros propios medios, mientras algún día decidimos si volvemos o no a Venezuela.


