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En el primer debate, realizado por EL HERALDO, que convocó a los tres candidatos a la rectoría de la Universidad del Atlántico: Carlos Prasca, Salim Mattar y Rafael Castillo,los aspirantes al cargo coincidieron en que es de carcater urgente que se escoja un rector en propiedad para la alma máter.

De acuerdo con los académicos, la universidad no soporta otro periodo de interinidad académica, como la que se ha venido presentando en los últimos 12 años. El encuentro, moderado por el director de EL HERALDO, Marco Schwartz, contó con 12 temas principales, entre lo que se destacaron la regionalización, el posible interés político en el proceso, la acreditación y las finanzas de la universidad.

Rafael Castillo, candidato por los estudiantes y docentes, aseguró que los tres aspirantes llenan las expectativas frente a las necesidades de la universidad, razón por la cual cree que el Consejo Superior tiene 'cómo tomar una decisión seria, responsable y con rigor técnico'.

Salim Mattar, candidato de los exrectores, considera que los consejeros deben reflexionar sobre los méritos y las capacidades técnicas de cada uno de los aspirantes, para tomar una decisión que permita acabar con la interinidad.

A su turno, Carlos Prasca, candidato por los egresados, aseguró que escoger una nueva terna alargaría el proceso un año más, porque primero se tendría que escoger el representante de los docentes y de los estudiantes.

A la pregunta: hay intereses políticos detrás del proceso de escogencia del nuevo rector, Salim Mattar dijo que la universidad pública ha sido permeada por los políticos, pero estos es bueno, siempre y cuando traiga buenas propuestas.

Carlos Prasca aseguró que él no ha tenido necesidad de políticos para llegar a un cargo, pues ha sido por mérito que llegó a ser rector del Itsa y secretario de Educación en el gobierno de José A. Segebre. Afirmó que el reconocimiento de los gobernantes y académicos han sido los que lo han llevado a ser relacionado con apoyos políticos.

Rafael Castillo, por su parte, aseguró que hay injerencia política abierta y, además, manifiesta. Sostiene que ha sido costumbre en la Universidad del Atlántico que miembros del Consejo Superior tomen decisiones en función de lineamientos políticios.