Un ave amarilla revolotea en el patio de su hogar. No es la primera vez que aparece en este lugar y, por eso, su presencia, lejos de inquietar, se convierte en un instante de calma. Ese momento, casi sublime, se transforma en un aliciente para Martha Liliana Gómez, una madre barranquillera que, a través del amor, ha mantenido viva la memoria de su hija Leticia María, convirtiendo el dolor en un legado de solidaridad.
Seis años atrás, Martha Liliana se enteró de que iba a ser madre por segunda vez. La felicidad que esta noticia trajo a su familia se multiplicó al confirmarse que se trataba de un embarazo gemelar. Sin embargo, en la semana 18 de gestación, una de las bebés fue diagnosticada con una cardiopatía severa.
Desde ese momento, la fe se convirtió en el mayor aliado de Martha Liliana y su núcleo familiar. Aferrados a la esperanza, la oración fue su refugio para hacerle frente a la incertidumbre. Fue así como, el 25 de enero de 2021, tuvo entre sus brazos a María Catalina y Leticia María, un instante que marcó su vida para siempre.

“Ese día solo sentí gozo en mi corazón, sentí que todos los ángeles me acompañaban. Me entregaron a María Catalina desde el primer momento y a Leticia María se la llevaron a la UCI neonatal, por protocolo. Los médicos nos decían que lo mejor era no operarla, porque no iba a sobrevivir. Nosotros decidimos someterla a las cirugías que fueran necesarias para salvar su vida”, agregó.
Tras diez días de una lucha incansable, Leticia María partió de este plano terrenal. En medio de su proceso de duelo, Martha Liliana tomó la decisión de resignificar la vida de su pequeña hija y emprender una labor que hoy impacta a cientos de familias.
“Seis meses después de la pérdida de Leticia María comenzamos con esta labor. Desde ese momento se convirtió en parte de mi terapia, en la forma de canalizar mi amor y transformar ese dolor como mamá en algo que pudiera ayudar a otros”, recordó.
Y es que en su mente se quedaron grabadas las escenas de familias que a diario visitaban a sus hijos en los cubículos de la UCI neonatal y que no contaban con los recursos para comprar pañales o pañitos. Recordaba con frecuencia el rostro de padres y madres que dormían a las afueras de la clínica por no contar con un lugar para pernoctar.

“Es en ese momento que me doy cuenta de que había personas pasándolo peor que nosotros, donde además del dolor, cargaban con esa preocupación. Algunos padres, incluso, debían elegir entre ir a visitar a su hijo en la UCI o alimentar a sus otros pequeños”, dijo.
Desde entonces, Martha Liliana y su familia han tejido una red de solidaridad que busca aliviar, en medio de la incertidumbre, las cargas de quienes tienen a sus hijos en unidades neonatales. No en vano, en los últimos años han logrado impactar la vida de más de 1.200 recién nacidos en tres centros de salud de la ciudad.
“En nombre de mi hija he ayudado a esos papás que no tienen cómo comprar lo necesario para sus bebés en esos momentos difíciles; me siento feliz y llena al poder quitarles un poco su preocupación y que se puedan dedicar solo a darles el amor que sus hijos necesitan mientras los puedan ver, son muchos los que se recuperan y van a casa y son muchos también como mi hija que se van”, explicó.
Una suma de esfuerzos
En este proceso, Martha Liliana ha contado con el respaldo de personas y organizaciones que se han identificado con su causa. A eso se suman actividades benéficas para recaudar fondos.
Uno de los proyectos más recientes que lideró la Fundación Leticia María fue la entrega de 30 sillas ergonómicas a la UCIN del Camino Adelita de Char, que fue posible tras la recaudación de fondos durante una cena realizada en noviembre del año anterior.
Y en febrero, en medio de la temporada de carnaval, hubo una fiesta de polleras que contó con la presencia de los reyes infantiles del Carnaval de Barranquilla y del Carnaval de la 44.
“Para nosotros ha sido una experiencia muy bonita. Es como tocar un pedacito de cielo aquí en la tierra, porque todo lo que rodea la fundación está lleno de amor. Es algo profundamente sanador”.

Cabe resaltar que las puertas se encuentran abiertas para aquellas personas que quieran vincularse con aportes económicos o con donaciones de pañales, pañitos, cremas, ropa de bebé o artículos de maternidad y posparto. Elementos que, aunque muchas veces permanecen guardados en casa, representan un alivio significativo para quienes más lo necesitan.
“La solidaridad hace parte del ADN de los barranquilleros. Nos caracterizamos por acoger, por respaldar, por brindarles cercanía a los otros. Y a diario con la fundación trabajamos para brindarles una mano a aquellos que lo necesitan”, puntualizó.
240 horas que han marcado la vida de cientos de personas

A las 18 semanas de gestación, Leticia María fue diagnosticada con síndrome de corazón izquierdo hipoplásico. Esta afección, según Mayo Clinic, se caracteriza porque el lado izquierdo del corazón no se desarrolla completamente y no puede bombear bien la sangre. En su lugar, el lado derecho debe bombear la sangre a los pulmones y al resto del cuerpo.




















