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Al sonar la campana, entre cuadernos en blanco y lecciones sin dictar, se encuentran los pupitres vacíos a la espera de ser ocupados por algún estudiante al entrar al aula de clase, dando así inicio a un nuevo año escolar en Barranquilla

A pesar de ser un escenario que se repite anualmente, en los últimos tres años ha enfrentado una transformación sobre el eslabón del sistema educativo: la matrícula total, conformada por la categoría oficial, contratada y privada.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Distrital, la matrícula oficial durante 2025 cerró con 181.548 estudiantes, consolidando un descenso progresivo del 2,45 % frente a los registros de 2024, con 195.810, y 2023 con 190.123 estudiantes.

La tendencia de decrecimiento sostenido presentada desde la pospandemia no impacta solamente al sistema público, el cual cuenta con el respaldo estatal ante la contingencia, sino también con repercusión sobre el sector privado, especialmente de colegios de menor capacidad y arraigo local, obligándolo a reconfigurar su oferta en medio de los aumentos de costos recientes.

Baja tasa de natalidad

Barranquilla, al igual que el resto del país, atraviesa una caída sostenida de la tasa de natalidad que se ha convertido en un factor demográfico incidente sobre el número estudiantes en las aulas.

Según datos del Dane, en 2024 se registraron 453.901 nacimientos, representando una reducción del 12 % frente a 2023, y un 31,3 % menos que en 2015. En lo que respecta al municipio del Atlántico, los nacimientos se redujeron un 17,3 % y en su capital 18,1 %, permaneciendo presente este fénomeno durante 2025.

Esta disminución ha afectado directamente el ingreso de niños y niñas a los grados iniciales, los cuales han venido descendiendo de forma progresiva en el último lustro, teniendo mayor efecto en el periodo pospandemia.

En 2022 se registró una matrícula total cercana a los 203.000 estudiantes, para 2023 esta descendió a alrededor de 199.000, una reducción de más de 4.000 alumnos en un solo año. Al cierre del 2024 se encontraban 195.810 estudiantes, lo que confirma una pérdida acumulada superior a 7.000 cupos oficiales tras apenas dos años.

Esto ha generando un efecto dominó que se proyecta a lo largo de toda la trayectoria escolar, menos estudiantes en preescolar implica menos matrícula en secundaria dentro de algunos años.

Así lo advierte Jorge Alberto Valencia Cobo, coordinador del Observatorio de Educación del Caribe Colombiano de la Universidad del Norte, al afirmar que el fenómeno tiene efecto retardado, pero inevitable sobre la matrícula.

“ La pronunciada contracción de los nacimientos constituye un desafío demográfico inminente para el sector educativo. Este fenómeno no se traduce en un impacto inmediato, sino diferido: con un rezago de aproximadamente cuatro a seis años, comenzaremos a observar caída más rápida en la demanda de cupos. Las primeras señales se harán visibles hacia 2030, afectando inicialmente a los niveles de preescolar y transición, para luego extenderse de manera progresiva a la primaria y, finalmente, a la secundaria y la media”, puntualizó Valencia.

A partir del 2018 hasta el 2022, la matrícula oficial tuvo un aumento en 3.049 estudiantes,la matrícula contratada una disminución en 6.830 estudiantes, mientras que para el sector privado la reducción fue de 3.644 estudiantes. Resultando en 1.637 estudiantes menos sobre la totalidad de la matrícula durante este período.

“Es poco probable que la contracción se distribuya de manera uniforme entre municipios, barrios o localidades; por el contrario, es de prever que se concentre en aquellas zonas que experimenten un envejecimiento poblacional más acusado o cambios significativos en los patrones residenciales”, puntualizó Valencia.

Factores sociales

Sumado a la variable demográfica se encuentra el cambio en la composición poblacional, la Secretaría de Educación Distrital ha identificado una reducción sostenida de la población migrante en la ciudad motivo del declive en las solicitudes de cupos en las instituciones educativas oficiales y privadas.

En ese sentido, el coordinador del Observatorio de Educaciónde la Universidad del Norte, plantea el reto que apaña el sistema educativo.

“Los cambios demográficos exigen una respuesta dual. Por un lado, ajustes operativos basados en una evidencia territorial detallada y actualizada; por otro, decisiones de política que trasciendan la mera gestión de la contracción. El verdadero éxito consistiría en convertir esta transición demográfica en una ventana para fortalecer los procesos educativos, aprovechando el margen que ofrecen las cohortes más pequeñas antes de que el impacto más intenso se manifieste plenamente hacia 2036”, sostuvo.

Otro factor clave es la migración de adolescentes y jóvenes hacia modelos de formación semiescolarizada, principalmente hacia instituciones privadas, las cuales permiten acelerar la culminación del bachillerato.

De esta forma se concentra la población en condición de extraedad, reduciendo la permanencia en el sistema tradicional y modificando la demanda educativa.

Sector privado

Si bien la matrícula oficial distrital muestra una tendencia descendente, a nivel nacional el Ministerio de Educación Nacional advierte que el sector privado también atraviesa una transformación tras la reducción sostenida de matrículas.

Entre 2023 y 2025, en Barranquilla cerraron 32 colegios privados, principalmente en niveles básicos de preescolar y primaria.

Esto se ve enmarcado en el aumento de los costos operativos y un cambio estructural en las decisiones de las familias.

De acuerdo con la cartera educativa, además de factores como la caída de la natalidad, se encuentra la presión económica sobre los hogares, y la expansión de la cobertura pública en niveles como el preescolar han impactado directamente la demanda .

Tarifas en aumento

Frente a este panorama, el Ministerio de Educación estableció en 2025 una resolución que fijó parámetros para el ajuste de tarifas educativas, permitiendo incrementos de hasta 9,10 % en pensiones y matrículas, considerando el índice de permanencia de estudiantes y la atención a población con discapacidad.

Ante el aumento de tarifas, desde las instituciones privadas en Barranquilla se enfrentan al desafío de disminución de matículas necesarias para el sostenimiento de su operación educativa.

“Nosotros no pagábamos el impuesto a la retención en la fuente, como institución educativa estábamos de alguna manera exentos o teníamos algún privilegio, porque pues tenemos en nuestras manos un servicio sensible para la sociedad. Pero en este gobierno pasamos de pagar el 1,10 % a 3,5 % . Eso es un aumento desmedido y que afecta directamente a nuestra estabilidad financiera ”, sostuvo Fernando Rodríguez, rector del Centro Educativo para la Formación Integral (Cefi), de Soledad.

A este impacto tributario se suma el incremento del salario mínimo, los costos de funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura y la necesidad de sostener nóminas especializadas.

Según Rodríguez, el resultado es un margen cada vez más estrecho para operar sin trasladar esos costos a las matrículas , uno al que las familias de clase media ya no están en capacidad de asumir.

“Atendemos una población de clase media, siendo la más vulnerable porque a diferencia de la clase baja, que tiene el fénomeno desesperanza aprendida, o la clase alta, con sus necesidades de resultados, la clase media tiene sueños. Cuando yo tengo sueño, soy emprendedor. Aquellos que no consiguen un mejor nivel económico, la economía familiar se ve afectada notoriamente. Automáticamente tiene repercusión hacia nosotros, que trabajamos con una clase media”, afirmó.