Ramón Montes Quiroz se pone su mochila en la espalda, cargada con un termo de agua y unos binoculares para ver a la distancia la copa de los árboles. Se calza unos tenis y sale a caminar por el Sendero Manglar del Ecoparque Ciénaga de Mallonrquín, en Barranquilla.
Es el encargado de Atlántico Birding, una organización que se dedica al aviturismo, en zonas como Mallorquin, el Gran Malecón del Río y los alrededores de la Universidad del Norte con su observatorio de aves y ocasionalmente en otros municipios del departamento del Atlántico.


Su misión es clara y concreta: avistar, identificar y fotografiar toda especie de ave que encuentre. De esta manera, alimentar una plataforma mundial de aviturismo para dejar constancia de la riqueza de aves de la zona.
“A la observación de aves me dedico de lleno desde el año 2016, es decir, nueve años ya. En esta época del año hay una fuerte presencia de especies migratorias en el sector de la Ciénaga de Mallorquín, aquí en el ecoparque y se han registrado unas cifras muy importantes”, expresó para EL HERALDO.
Vuelan las cifras
La plataforma eBird no miente y es que pasan de un centenar la cantidad de aves avistadas por Ramón y los otros observadores que vienen al sitio: “Hasta el momento han sido registradas 165 especies de aves entre residentes y migratorias, y solo en migratorias los reportes trascienden las más de 50. Es una zona que por estar cerca de una costa recibe a esas especies que vienen desde Norteamérica cuando aparece el invierno y ellas llegan acá en busca de alimento y a finales de marzo o principios de abril se regresan para reproducirse allá”.


Esto ha sido toda una revolución que ha convocado gente no solo de la región, sino de todas partes del mundo: “En 2025 el sendero manglar del ecoparque con sus ambientes naturales fue de los sitios con más registros en la plataforma de avistamiento de eBird en las categorías de listas y el número de especies y eso ha permitido que se haga turismo de naturaleza, que lleguen personas desde Estados Unidos, desde México, desde Bélgica, desde el interior del país a tomar fotografía y a observar aves”.
La entrada en funcionamiento del tercer corredor dentro del parque ha marcado una importante diferencia: “Esto era algo que no era muy común en Barranquilla y ha permitido que no solo descubramos nuevas especies, sino también que lleguen observadores de otras partes del país y el mundo”.
Registros únicos
Ramón destacó que cada vez más se encuentran especies únicas que son difíciles de avistar en otras partes: “Aquí se han dado registros muy raros para otras partes costeras del país. Por ejemplo, el año pasado en febrero registramos por primera vez para el departamento del Atlántico a un ave llamada zarapito americano, el nombre científico es Numenius americanus y fue una sensación para muchas personas que lo vinieron a fotografiar. Es un registro errático, raro y aquí se encontró. Además de eso también me gusta ver especies que están en peligro de extinción como el colibrí cienaguero, endémico y en peligro. El conirrostro manglero, casi amenazado, que es una especie que depende del manglar, quiere decir que si el manglar desaparece, él también”.

Homenaje a Armando Dugand Neco
Una de las especies en la ciénaga lleva un nombre en homenaje al investigador barranquillero Armando Dugand Neco, según reseña Ramón Montes Quiroz: “Es el trepatronco pico de lanza cuyo nombre científico es el Dendroplex picus dugandi, calificada como una subespecie endémica del lugar.





















