La FIFA anunció una transformación importante en el negocio de los coleccionables vinculados al fútbol: la compañía Fanatics, a través de su marca Topps, asumirá la licencia exclusiva para la producción de álbumes, figuritas y cartas del Mundial, desplazando a la histórica firma italiana que ha acompañado el torneo por cerca de seis décadas. El cambio se hará efectivo a partir de 2031, lo que deja al Mundial de 2030 como el último en contar con el tradicional álbum de Panini.
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Con esta decisión, el organismo rector del fútbol mundial cierra una etapa que se inició en el Mundial de México 1970, cuando la empresa italiana obtuvo por primera vez los derechos. Desde entonces, su presencia ha sido constante en cada edición, con la única excepción del torneo disputado en Estados Unidos en 1994.
El nuevo acuerdo abre paso a un modelo distinto de negocio en el sector de los coleccionables deportivos. Mientras se implementa la transición, el Mundial de 2030 será recordado como la última edición en la que los aficionados podrán completar el clásico álbum que ha acompañado generaciones de hinchas.
Asimismo, ya está en marcha la distribución de la colección correspondiente al Mundial de 2026, que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá. Esta edición destaca por su tamaño récord, con más de 900 estampas y la inclusión de las 48 selecciones clasificadas.
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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó que esta alianza busca actualizar la forma en que los aficionados interactúan con los productos coleccionables, además de ampliar las oportunidades comerciales del fútbol a nivel global. El convenio contempla tanto formatos físicos como digitales.
Desde Fanatics, su director ejecutivo Michael Rubin explicó que la estrategia de la compañía está enfocada en su expansión internacional, ya que actualmente la mayor parte de su negocio se concentra en Estados Unidos. En ese contexto, la licencia del Mundial representa su principal apuesta para crecer en otros mercados.
Entre las innovaciones previstas por Topps se encuentra el formato “Debut Patch”, ya utilizado en otras ligas deportivas como la NFL, la NBA y la MLB. Este sistema consiste en incorporar a las cartas un parche auténtico utilizado por el futbolista en su primer partido mundialista, tras un proceso de certificación y retiro de la prenda. Según lo señalado por Infantino, estas iniciativas podrían comenzar a aplicarse incluso antes de 2031. Además, la empresa se comprometió a donar coleccionables valorados en más de 150 millones de dólares a niños en distintos países durante la vigencia del acuerdo.
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En el plano legal y comercial, la transición se produce en medio de disputas entre ambas compañías. La firma italiana ha iniciado acciones judiciales alegando prácticas monopólicas, mientras que Fanatics ha respondido con contrademandas relacionadas con supuestas conductas desleales durante las negociaciones.
Finalmente, el impacto económico también es relevante. La empresa italiana había reportado ingresos cercanos a 720 millones de dólares con la colección del Mundial de Qatar 2022, y proyectaba cifras aún mayores para las ediciones de 2026 y 2030. Incluso había considerado una posible venta de la compañía en 2025, esperando una revalorización impulsada por el negocio mundialista. En contraste, Fanatics estima que los ingresos de coleccionables superarán los 4.000 millones de dólares en este año 2026.


