Barranquilla sigue recordando a uno de sus grandes narradores. A 100 años del nacimiento de Álvaro Cepeda Samudio, la ciudad mantiene viva su memoria con espacios que invitan a leerlo y entenderlo desde hoy.
Uno de esos momentos se vivió en la Universidad del Norte, donde se realizó una cátedra en su honor. Allí, estudiantes y profesores se reunieron para hablar de su vida y, sobre todo, de su obra.
El foco estuvo en Todos estábamos a la espera, su primer libro de cuentos. Durante la charla, se destacó cómo, desde este texto, Cepeda Samudio empezó a contar historias de una forma más directa, más sencilla y muy cercana a la vida cotidiana.
“Estamos muy contentos de estar en esta quinta cátedra. Si yo pudiera describir a Álvaro en palabras sería en un motor de creatividad, un catalizador de la cultura y a Tita como un ejemplo de perseverancia en los valores humanistas más altos”, dijo el rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel.
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En la conversación participaron Alexandra Vives, Alana Farrah y Tita Cepeda. Quienes participaron coincidieron en que, aunque fue escrito hace décadas, el libro sigue siendo fácil de leer y entender, especialmente para los jóvenes que se acercan por primera vez a su obra.
Según Vives, la nueva versión de Todos estábamos a la espera, su primer libro publicado en 1954, fue pensadapara facilitar su circulación en espacios académicos, sin dejar de lado el interés por recuperar la experiencia original del texto.
“En los próximos días también podrán encontrar una edición casi réplica de la original. El libro original respondía a una decisión del propio Cepeda Samudio y es que debía estar ilustrado por su amiga, la artista cartagenera Cecilia Porras”.
En esta reedición, se convocó al artista barranquillero Gonzalo Fuenmayor, quien aportó ilustraciones inéditas creadas especialmente para esta publicación.
“1954 no era un año cualquiera. Era una Barranquilla en movimiento, en plena transformación cultural. En ese escenario, Cepeda Samudio escribió unos cuentos que, incluso hoy, resultan difíciles de comparar con otros de su época”.

Sobre Todos estábamos a la espera, explicó que se trata de una colección de nueve cuentos originales, a los que con el tiempo se sumaron tres más en ediciones posteriores. Esta nueva versión incluye esos textos adicionales, ampliando la mirada sobre una obra que sigue siendo, como dijo Vives, “rara, distinta, única” dentro de la literatura colombiana.
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Rompió el molde
En una época en la que la literatura colombiana estaba muy enfocada en lo rural, en las costumbres y en contar historias “propias del país”, apareció la voz distinta de Álvaro Cepeda Samudio.
Según explica Alana Farrah, docente del departamento de Español de Uninorte, el escritor barranquillero no solo leía a autores extranjeros mientras estudiaba en Estados Unidos, sino que se dejaba influenciar por ellos. Pero no para copiarlos, sino para hacer algo nuevo.
Él estaba recibiendo toda esa influencia, pero escribiendo de una manera que intentaba innovar”, señala.
Ese detalle es clave porque cuando Cepeda regresó a Colombia y especialmente a Barranquilla, esa forma distinta de escribir marcó un cambio importante. Fue, en muchos sentidos, un antes y un después en la literatura moderna del país.
“Mientras otros escritores discutían sobre qué debía ser “lo colombiano” en la literatura si debía hablar del campo, de lo social o de lo local, Cepeda tomó otro camino. Sus historias no se enfocaban solo en un lugar, sino en temas más universales como la soledad, la espera, las emociones humanas”.
La obsesión de Cepeda
Mientras escribía cuentos que romperían con todo lo establecido en la literatura colombiana, Álvaro Cepeda Samudio también estaba metido en otra aventura creativa como lo es el cine.
Su esposa, Tita Cepeda, lo recuerda como un momento de doble intensidad: “Estaba pensando en dos dimensiones al mismo tiempo”.
Catalogada como una obra surrealista, la película ha tenido un recorrido inesperado. Ha sido proyectada en festivales alrededor del mundo, incluso en lugares tan lejanos como Calcuta, en la India.
Todo el mundo quiere ver algo surrealista. Aún hoy, décadas después, la película continúa siendo invitada a espacios académicos y culturales de alto nivel. Recientemente, fue seleccionada para una muestra de cine latinoamericano en la Universidad de Columbia, una de las instituciones más prestigiosas del mundo”.
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Para Tita, La langosta azul fue una idea que lo perseguía desde joven. Ella contó que encontró columnas escritas por él entre 1945 y 1947 donde ya aparecían elementos que luego estarían en la película como el extranjero que llega con la langosta, el gato que la roba, escenas que parecían fragmentos de un sueño.
“Si eso no es una obsesión, ¿qué otra cosa podría ser?. Entonces así como revolucionó la literatura con una mirada moderna y universal, también se atrevió a experimentar con el lenguaje cinematográfico”.
Detrás de la obra que hoy se reedita también hubo momentos difíciles. Así lo recuerda Tita Cepeda al hablar de los días en que el escritor estaba inmerso en la creación de sus cuentos.
“Ese libro me mortificó muchísimo. Cepeda desaparecía. Se sumergía tanto en su proceso creativo que se volvía, por momentos, inalcanzable. Yo no sabía si iba en serio o si era otro juguete más”, dijo entre risas.
Hoy, más de setenta años después, el libro llega a nuevas generaciones de lectores. Jóvenes que se acercan a ese Álvaro inquieto, innovador, que rompió esquemas.
“Los invito a que lean. Yo no me siento nunca sola, porque tengo un libro ahí en la mesa esperándome”.





















