Las cifras ya no permiten mirar hacia otro lado. El más reciente informe de World Obesity Atlas 2025 proyecta que para 2030 alrededor de 27,9 millones de adultos en Colombia vivirán con sobrepeso u obesidad. Es decir, en menos de cinco años este exceso podría convertirse en la condición predominante entre la población adulta del país.
La obesidad está asociada a enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 y complicaciones que reducen la calidad y la expectativa de vida. Cada punto porcentual que sube en la estadística se traduce en mayor presión para el sistema hospitalario y mayores costos para las familias.
El panorama es especialmente preocupante para ellas. El informe anticipa que 2,78 millones de mujeres en el país podrían tener obesidad severa en 2030, más del doble que los hombres, cuya proyección es de 1,25 millones.
Mientras las cifras alertan, en la Costa Atlántica surge una apuesta tecnológica que posiciona a la región en la élite quirúrgica. Se trata de la cirugía magnética.
Esta técnica emplea imanes de alta potencia para realizar uniones en el sistema digestivo sin usar grapas metálicas ni costuras manuales. La compresión magnética favorece una cicatrización controlada y podría reducir complicaciones en determinados procedimientos digestivos, incluidos algunos vinculados al tratamiento de la obesidad.
El doctor Andrés Hanssen, especialista en cirugía mínimamente invasiva, bariátrica y robótica, es uno de los pioneros en la ciudad en aplicar este sistema. Hace apenas tres semanas realizó los primeros procedimientos con esta técnica en Barranquilla.
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Para entender el avance, primero hay que explicar un concepto básico. “En cirugía, cuando se conecta un órgano con otro, por ejemplo, el estómago con el intestino, se realiza lo que se llama una anastomosis. Tradicionalmente, esa unión se hace con puntos (suturas) o con grapadoras quirúrgicas”, expresó el especialista.
El problema es que esas conexiones pueden presentar complicaciones. Si la unión no cicatriza bien, puede abrirse o filtrarse el contenido intestinal hacia el abdomen, provocando infecciones graves o lo que médicamente se conoce como fístulas. La técnica con magnetos busca reducir ese riesgo, y además, transforma radicalmente la experiencia del paciente.
¿Cómo funciona?
El procedimiento consiste en introducir dos imanes con especificaciones médicas muy estrictas en las estructuras que se van a unir. Uno puede colocarse, por ejemplo, en el duodeno (primera parte del intestino delgado que comunica directamente con el estómago), y el otro en otra porción del intestino.
“Estos dos imanes, al ponerse en contacto, generan una compresión del tejido. Ese tejido empieza a experimentar una disminución de la irrigación, lo que conocemos como isquemia, y eso produce que se forme una comunicación entre las dos estructuras. En términos sencillos: la presión controlada hace que el propio cuerpo cree la conexión. Luego de una cirugía muy corta, el paciente se despierta y puede irse a su casa el mismo día”.
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Hace apenas tres semanas se realizaron en la ciudad los primeros procedimientos bariátricos con esta tecnología. La cirugía de obesidad es una de las principales aplicaciones de este tipo de conexiones internas.
En la región Caribe la situación es crítica. Departamentos como Atlántico, Bolívar, La Guajira, Cesar, Sucre y Córdoba registran proporciones que pueden alcanzar entre el 30 % y el 35 % de la población con obesidad.
Uno de los puntos más críticos que destaca el doctor es la seguridad. En las cirugías convencionales, aunque existe también un riesgo de fístula baja (fugas en las uniones), con los magnetos, la probabilidad de fístulas es menor. “Hasta el momento, en el mundo no se han reportado fallas de la unión con este método. No hay fístulas. Es una simplificación que nos permite disminuir la necesidad de analgésicos potentes y días de hospitalización. Es, literalmente, una cirugía ambulatoria”.
“La obesidad es una epidemia global y en Barranquilla está quizá la mayor tasa de procedimientos de cirugías de obesidad y someterse a una menos invasiva es más beneficioso”.
Así funciona el efecto “rebote” en la obesidad
Un estudio del Imperial College London advierte que, después de perder peso, el organismo puede experimentar cambios persistentes en el tejido adiposo que favorecen el llamado “efecto rebote”. Es decir, el cuerpo activa mecanismos que facilitan recuperar los kilos perdidos, lo que explica por qué muchas personas vuelven a subir de peso tras dietas estrictas. Con base en esta evidencia, la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo insiste en que la obesidad debe tratarse como una enfermedad crónica, metabólica y hormonal, y no como un simple problema estético o de fuerza de voluntad.
El endocrinólogo John Duque advierte que las dietas de moda sin supervisión médica pueden generar resultados rápidos, pero sin un manejo integral que incluya seguimiento especializado y actividad física para preservar la masa muscular el riesgo de recuperar el peso perdido es alto. “Se requiere identificar alteraciones hormonales, preservar la masa muscular, tratar las comorbilidades y definir un plan de mantenimiento a largo plazo. De lo contrario, el rebote no es la excepción, es la regla”.


