La preeclampsia se asocia a alteraciones persistentes en el funcionamiento de los vasos sanguíneos y a leves señales de estrés cardíaco y renal entre tres y seis años después del embarazo, incluso en mujeres que no presentan síntomas, según dos estudios del Instituto español de investigación Sant Pau.
Las investigaciones responden a la necesidad de comprender mejor el aumento del riesgo cardiovascular en mujeres que han sufrido preeclampsia, un fenómeno conocido, pero del que todavía no se han precisado las bases biológicas.
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“Hasta ahora, sabíamos que existía un mayor riesgo a largo plazo, pero faltaban datos que ayudaran a entender qué cambios persisten y en qué órganos”, explica en un comunicado el autor de ambos trabajos, el doctor Pablo García Manau.
El primer estudio, publicado en la revista científica Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, con 354 mujeres analizadas entre tres y seis años después del parto, muestra que quienes habían tenido preeclampsia (148 de ellas) y desequilibrio angiogénico -una alteración en los factores que regulan la formación de vasos sanguíneos durante el embarazo- presentaban mayor resistencia vascular periférica, lo que sugiere cambios funcionales en la elasticidad arterial.
Sin embargo, no se encontraron diferencias en el grosor íntima-media carotídeo, un marcador que mide el posible daño estructural de las arterias, lo que indica que no hay deterioro físico permanente en este periodo de seguimiento.
El segundo trabajo, publicado en la revista Journal of Clinical Medicine, detectó pequeñas señales bioquímicas de estrés cardíaco en mujeres con antecedente de preeclampsia y leves variaciones de parámetros relacionados con la función renal en aquellas con desequilibrio angiogénico durante la gestación, aunque sin relevancia clínica directa.
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Los investigadores concluyen que la disfunción placentaria puede dejar una huella biológica diferenciada en el sistema cardiovascular femenino y advierten que “quienes no desarrollan la enfermedad clínica no están completamente libres de riesgo”.
Estos resultados se enmarcan en el estudio CARDIOMOM (Cardiovascular Risk Assessment in Young Women After Index Pregnancy with and without Placental Complications), un proyecto del IR Sant Pau que busca mejorar las estrategias de seguimiento y prevención en el posparto.


