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Este domingo se encienden las luces del anfiteatro de la Quinta Vergara y Colombia tendrá acento Caribe sobre ese escenario. La agrupación Rebolú entra en competencia en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar con una propuesta de tambores al frente, cumbia viva y una canción que habla de herencia.

Para Ronald Polo, director y compositor del grupo, llegar a Viña no es simplemente sumar otro escenario internacional a la hoja de vida. “Es tocar uno de los escenarios más exigentes y simbólicos de la música latinoamericana. Es un lugar donde el público no solo escucha, sino que juzga con el corazón en la mano”, dice.

Viña no es un teatro silencioso ni un festival especializado, es una plaza pública amplificada. Allí el público, conocido como el “Monstruo”, puede consagrar o devorar, y esta agrupación que ha colaborado con artistas de la talla de Shakira o Ed Sheeran lo sabe. Ya han pasado por escenarios como el Kennedy Center o Montreux, pero en Chile la prueba es distinta. “En Viña no solo se canta: se sobrevive y se conquista”, resume Polo.

Una canción desde el encierro

El tema con el que compiten se titula Los Herederos y no surgió en un estudio de lujo ni en medio de una gira, sino en plena pandemia, cuando el mundo estaba detenido y la incertidumbre era diaria. “En medio del silencio y del encierro empecé a pensar profundamente en mis hijos… en qué mundo les estábamos dejando y en qué legado podíamos construir para ellos”, cuenta.

La canción no habla de bienes ni de patrimonio material, lo hace de memoria, identidad y valores, esos que se transmiten sin papeles de por medio. “Entendimos que somos puente: entre los que vinieron antes y los que vienen después”, explica.

En esa idea hay algo íntimo y colectivo al mismo tiempo. Ronald creció entre músicos, escuchando tradiciones que se enseñaban de oído en oído. En el grupo hay historias parecidas: abuelos que tocaban, padres que resistían, barrios donde la cultura era una forma de sostenerse. Los Herederos es un homenaje a esa sangre cultural que no se diluye aunque el mundo se detenga.

CortesíaEstos costeños llevarán todo el sabor de nuestra tierra al Festival de la Canción de Viña del Mar.

Nueva York no les quitó el Caribe

Rebolú vive y crea desde Nueva York, ciudad que los ha convertido en referentes del movimiento New Colombian Music. Sin embargo, su sonido no intenta disfrazarse para encajar, pues la raíz está clara.

“Vivir en Nueva York nos expone al mundo, pero nuestra raíz no depende de la geografía. La raíz es decisión”, afirma Polo. La frase no suena a consigna; es una postura porque para ellos, la distancia se negocia con disciplina: estudiar la tradición, respetar los ritmos originales, mantener los instrumentos vivos y evitar convertir el folclor en caricatura.

Nueva York les ofrece amplitud. El Caribe les da identidad. No ven contradicción entre ambas cosas. Esa mezcla es la que llevarán a la Quinta Vergara: un sonido que dialoga con el presente sin borrar de dónde viene.

Entre Disney y los tambores

El recorrido de Rebolú en los últimos años ha sido amplio. Han participado en la grabación y ejecución en vivo de la música de Encanto, colaboraron en la nueva versión de Hips Don’t Lie junto a Shakira y pasaron por el formato íntimo de Tiny Desk. Esa experiencia les enseñó algo clave y es que el folclor no está peleado con lo global.

“Cuando la raíz es auténtica, el mundo la entiende aunque no conozca el idioma”, dice Polo. También aprendieron a moverse en la industria sin diluirse. Entender contratos, producción y narrativa, pero sin negociar el sonido real de los tambores.

Ese equilibrio es el que hoy ponen a prueba en Viña. No llegan como una banda exótica que adorna la competencia. Llegan con una propuesta sólida, con más de 15 años de trabajo continuo y una idea clara de lo que representan.

Más allá de la Gaviota

La Gaviota de Plata es el trofeo en disputa, pero cuando se le pregunta a Ronald Polo qué significaría ganar de verdad, su respuesta va por otro lado. “Ganar sería que un niño o una niña en cualquier parte del mundo escuche nuestra música y sienta orgullo por sus raíces”.

CortesíaLos integrantes de la agrupación Rebolú al lado del británico Ed Sheeran y de Tato Marenco en la grabación de ‘Hips Don’t Lie.

También sería que la música tradicional tenga más espacio en la industria y que los ritmos afrocaribeños sean vistos como innovación, no solo como adorno folclórico. Y, sobre todo, que otros artistas puedan soñar en grande sin dejar de ser quienes son.

Este domingo, cuando suenen los primeros golpes de tambor en la Quinta Vergara, no estará en juego solo una canción. Estará en juego una manera de entender la herencia cultural.

Para votar por ellos, acceda a este link: www.mega.cl