En un ambiente de recogimiento y oración, desde las 12:00 del mediodía de este miércoles se celebró la eucaristía de Miércoles de Ceniza en la iglesia Torcoroma, en el norte de Barranquilla, marcando el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma.
Hasta el templo llegó la reina del Carnaval 2026, Michelle Char Fernández, quien acompañada de sus padres participó de la ceremonia que da paso a 40 días de reflexión y preparación espiritual previos a la Semana Santa.
Con un atuendo blanco y una actitud serena, que refleja la calma y el cansancio de cuatro días de euforia y va y benes, la soberana inclinó su cabeza para recibir la cruz de ceniza en la frente, mientras el sacerdote pronunciaba la tradicional exhortación: “Conviértete y cree en el Evangelio”.
Vea: Ponen en libertad al actor Shia LaBeouf, detenido en Nueva Orleans tras pelearse en un bar
Posteriormente, se acercó al altar para recibir la sagrada hostia, reafirmando así su fe católica y su compromiso con este tiempo de conversión.
La presencia de la reina en la eucaristía simboliza el tránsito de la ciudad entre la alegría desbordada de las carnestolendas y la solemnidad propia de la Cuaresma. La jornada estuvo marcada por un contraste significativo, pues días atrás la ciudad era invadida con comparsas y música; hoy, el silencio y la oración ocuparon el centro de la escena.

El sermón de Pablo Emilio Salas
Durante la homilía, el arzobispo de Barranquilla, Pablo Emilio Salas Anteliz, centró su mensaje en la dimensión espiritual de la Cuaresma como un tiempo de combate interior.
“Y no podemos evitar ese combate, no podemos ignorar ese combate, no podemos quitarle importancia a ese combate que es el nuestro”, expresó ante los fieles, invitándolos a asumir con decisión este camino de conversión.
El prelado subrayó que este es “el tiempo propicio para retomarlo, reiniciarlo o mantenerlo”, recordando que la fatiga espiritual puede debilitar al creyente si se descuida la lucha diaria. “No es lo mismo combatir de pie que combatir estando tirados en el suelo. El que está tirado en el suelo es el que está más fácilmente vencido”, advirtió.
En ese contexto, explicó que la Iglesia propone tres ayudas penitenciales para fortalecer la vida espiritual: el ayuno, la limosna y la oración. Sobre esta última, hizo un llamado especial a intensificarla. “Ustedes podrían decir: ‘yo rezo siempre’. Pero a veces la oración que hacemos no es suficiente”, señaló, comparándola con el alimento diario que debe crecer conforme aumentan las exigencias.
Monseñor Salas alertó además sobre la acción del enemigo espiritual, al que describió como quien induce al mal y se burla cuando la persona cae en el pecado. Citando una antigua súplica, insistió: “Oh Dios, no dejes que mi enemigo se ría de mí”. Y recordó la petición central del Padre Nuestro: “No nos dejes caer en la tentación”, aclarando que detrás de las múltiples tentaciones existe una raíz común que busca apartar al creyente de Dios.

Lea: La temporada final de ‘La primera vez’ llega a Netflix el 18 de marzo
“El combate es real, pero no estamos solos. La iglesia viene a ayudarnos en este tiempo”, concluyó el arzobispo, exhortando a vivir la Cuaresma con mayor disciplina espiritual y confianza en la gracia divina.
La reina celebra su soberanía
Al finalizar la misa, Michelle atendió a los medios con la misma franqueza que la caracterizó durante su reinado. Frente a quienes la describen como una Reina incansable, respondió entre risas:
“Dicen que tenía la batería de un niño de cinco años cuando le dan un dulce. Yo creo que era la euforia que yo tenía por dentro, nunca me cansaba. Ayer cuando terminé era como: ¿no hay otro desfile, por favor?”.
Confesó que uno de sus mayores temores antes del Carnaval era la exigencia física. “Yo decía: ¿Cómo voy a hacer con cuatro días seguidos en tacones? Y al revés, cuando miré mis pies estaban perfectos. Es la emoción, la gente te da esa energía y esa fuerza”.
Con satisfacción, aseguró que se entregó por completo a la experiencia. “Me dijeron: tú, como el cucayo, ráspate todo el Carnaval porque eso no se repite. Y así fue, yo creo que lo raspé, raspé esa olla muy bien”.
En medio del balance, reconoció que el reinado la transformó. “Crecí mucho emocionalmente. Aprendí a pensar antes de actuar. Muchas veces no era consciente de que ya no era solo Michelle, sino una figura, un ejemplo para muchas niñas. Cada vez que uno alza la voz, vale”.
A su sucesora le dejó un consejo claro: “Que se lo disfrute, que viva el momento. Todo pasa muy rápido. A veces uno se estresa por el ruido de afuera, pero nada es más importante que disfrutártelo. Sé tú, completamente tú. Es tu sueño y nadie te lo puede quitar”.
De interés: ‘Bala perdida’, lo nuevo de Arelys Henao
Sobre este Miércoles de Ceniza, confesó sentirse aún procesando el cierre. “Amanecí un poco cansada. Siento que la tusa va a ser más adelante. Hoy estoy viviendo paso a paso, todavía no me lo creo, pero feliz. Me puse a pensar qué me faltó y no me faltó absolutamente nada. Cumplí con lo que quería hacer y me voy satisfecha”.
Incluso, al recordar el día en que fue designada Reina del Carnaval 2026, admitió: “No estaba preparada para lo que se venía. Fue una lluvia de bendiciones. Todo tuvo un porqué, desde el Bando hasta cada desfile. Era mi año”.

También destacó la complicidad con su Rey Momo, Adolfo, a quien describió como “un regalo perfecto”, su “polo a tierra” y compañero de locuras. “Fuimos los reyes de muchas primeras veces y qué increíble marcar historia juntos”.
Al describir su Carnaval, no dudó: “Único. Cien por ciento Michelle. Lo hice como yo lo quería, con mi equipo, desde el amor”.
Así, entre la ceniza en la frente y la emoción aún viva en el corazón, la soberana cerró un reinado que como ella misma lo define fue completamente suyo. Barranquilla, que hace días vibraba al ritmo de tambores y comparsas, hoy inicia la Cuaresma con el eco de una Reina que se despide satisfecha y agradecida.





















