Entre versos cargados de picardía, risas compartidas y una sátira que no perdona, los mejores pregoneros de las letanías volvieron a tomarse las calles de Barrio Abajo este domingo 15 de febrero. 26 grupos, cada uno con sus pregones, dieron vida a una tradición oral irreverente y aguda del Carnaval de Barranquilla 2026, donde la crítica social se convierte en espectáculo y la risa, en lenguaje común.
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Desde las 5:00 de la tarde, familias locales y visitantes extranjeros se reunieron para disfrutar de letanías sobre temas políticos, sociales y culturales. Con humor y respeto, los letanieros criticaron y retrataron la realidad que vive el país, con sabrosura costeña y versos que dicen verdades entre risas.
El Festival de Letanías, que este año celebra 20 años de trayectoria, reafirma la importancia de la oralidad como pilar del Carnaval. Esta expresión artística junta la memoria de la gente, el repentismo y un ojo fino paro todo lo que pasa en el día a día, y así se va convirtiendo en un retrato del mundo contado con mucho humor.
En esta edición participaron agrupaciones provenientes de Barranquilla, Soledad y otros municipios del Caribe, demostrando la expansión y vigencia de la tradición más allá de la capital del Atlántico. Cada grupo, con vestuarios llamativos y puestas en escena cargadas de teatralidad, compitió por conquistar al público y al jurado con la fuerza de sus versos y la creatividad de sus críticas.

El encuentro, de acceso gratuito, contó además con el acompañamiento musical de agrupaciones aliadas al grupo Tambó, lo que enriqueció la experiencia sonora del evento y permitió un diálogo entre la tradición oral y los ritmos autóctonos del Caribe colombiano.
Como novedad, el festival tuvo transmisión en vivo a través de las plataformas oficiales del Carnaval y del canal regional Telecaribe, ampliando su alcance a audiencias nacionales e internacionales.
Crítica con humor que hizo vibrar al público
Entre los temas que despertaron más risas estuvo la referencia al supuesto hijo no reconocido del alcalde Alex Char. Con versos picarescos y dobles sentidos, Gaby y sus Rezanderos, jugaron con la curiosidad pública y la imaginación popular, provocando carcajadas sin perder el sello burlón de la tradición oral del Carnaval de Barranquilla.
Otro momento que se vivió entre risas y aplausos, fue la recreación satírica de la confrontación entre Dayana Jaime y Betsy Liliana. Los letanieros transformaron la polémica en humor, retratando cómo los conflictos mediáticos terminan convertidos en espectáculo.
La coyuntura internacional también tuvo su espacio en el escenario con estrofas dedicadas a la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Desde la exageración carnavalesca que caracteriza al género, las agrupaciones combinaron ironía, ritmo y crítica.
Por su parte, la política tuvo su espacio, los pregones aludieron a los choques entre Gustavo Petro y Donald Trump, imaginando diálogos imposibles y desenlaces jocosos. La escena, cargada de sátira, provocó aplausos del público y risas.
Además, en medio de su puesta en escena, el grupo Los Repelentes de Soledad incluyó versos dedicados a la reina Michelle Char, a propósito del momento incómodo que vivió durante el desfile de La Guacherna, cuando un asistente que se tomaba una foto con ella intentó besarla. Con su característico tono crítico y jocoso, la agrupación convirtió el episodio en materia de sátira, sin apartarse del estilo irreverente que define esta tradición oral del Carnaval.
Testimonio que reafirma el valor de la tradición
Entre el público estuvo Edwin, visitante habitual desde los años en que el evento se realizaba en la Plaza de la Paz. Para él, lo más valioso es enterarse, a través de los versos, de lo que ocurre en el país y en el mundo.
“Desde niño siempre he visto las letanías, porque cuando era niño no existía festival, sino que ellos iban a los barrios a hacer sus presentaciones de esquina en esquina, y ahora vengo acá”.
También señaló que “siempre me han gustado las letanías por lo críticas que son, y esa es una de las características principales de los carnavales. Eso se ha perdido bastante de los valores del Carnaval, y quienes lo conservan hoy en día son las letanías. Por eso siempre estoy pendiente de cuándo se presentan, porque ahí uno se entera de todo lo que ha pasado durante el año de una forma jocosa, con un humor del que uno aprende y se divierte”.
Tradición, picardía y originalidad
Andrea Jiménez, directora del grupo de letanía Los Voceros del Carnaval, que proviene del municipio de Soledad, cuenta con 12 años de trayectoria participando en el domingo de Carnaval.
“Traemos un repertorio variado; hablaremos de política, temas controversiales, los atracos, el maltrato, entre otros”, espresó Jiménez.
Asimismo, añadió que “siempre tratamos de transmitir alegría, porque este es un espacio para entretener al público con nuestros gozos, con picardía y un toque controversial”, añade.
Sobre los requisitos para participar, explica que se debe prestar atención al vestuario, que tiene que estar acorde con el grupo y su identidad, reflejada incluso en el nombre. “También nos piden originalidad, las letanías no pueden repetirse del año pasado, no puede haber desafinación, no se debe tartamudear, y el grupo debe mostrar seguridad en escena”.
Finalmente, con risas, versos y aplausos constantes, el Festival de Letanías 2026 volvió a demostrar que en el Carnaval la palabra también baila, cuestiona y celebra.




















