Entre versos cargados de picardía, risas compartidas y una sátira que no perdona, los mejores pregoneros de las letanías volvieron a tomarse las calles del Barrio Abajo este domingo 15 de febrero. 23 grupos, cada uno con sus pregones, dieron vida a una de las expresiones más auténticas del Carnaval de Barranquilla 2026, donde la crítica social se convierte en espectáculo y la risa, en lenguaje común.
Desde las 5:00 de la tarde, familias locales y visitantes extranjeros se reunieron frente a la Casa del Carnaval para disfrutar de letanías sobre temas políticos, sociales y culturales. Con humor y respeto, los letanieros retrataron la realidad nacional e internacional con sabrosura costeña y versos que dicen verdades entre risas, manteniendo viva una tradición que en 2003 fue reconocida por la Unesco como parte del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
El Festival de Letanías, que este año celebra 20 años de trayectoria, reafirma la importancia de la oralidad como pilar del Carnaval. Esta manifestación artística combina memoria popular, repentismo y aguda observación del acontecer cotidiano, convirtiéndose en una radiografía del panorama mundial narrada en humor.
En esta edición participaron agrupaciones provenientes de Barranquilla, Soledad y otros municipios del Caribe, demostrando la expansión y vigencia de la tradición más allá de la capital del Atlántico. Cada grupo, con vestuarios llamativos y puestas en escena cargadas de teatralidad, compitió por conquistar al público y al jurado con la fuerza de sus versos y la creatividad de sus críticas.

El encuentro, de acceso gratuito, contó además con el acompañamiento musical de agrupaciones aliadas al grupo Tambó, lo que enriqueció la experiencia sonora del evento y permitió un diálogo entre la tradición oral y los ritmos autóctonos del Caribe colombiano.
Como novedad, el festival tuvo transmisión en vivo a través de las plataformas oficiales del Carnaval y del canal regional Telecaribe, ampliando su alcance a audiencias nacionales e internacionales.
Con carcajadas, versos mordaces y aplausos constantes, el Festival de Letanías 2026 volvió a demostrar que en el Carnaval la palabra también baila, cuestiona y celebra.





















