Durante nueve horas ininterrumpidas, más de 2,000 personas transitaron por el Parque Sagrado Corazón en la inauguración de las Bodas de Plata de La Carnavalada. El formato de tres franjas programáticas permitió que el público llegara y disfrutara según su preferencia: familias con niños en la tarde, jóvenes y adultos en la noche musical.
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Cuando el monte habla a través de los instrumentos Niños y adultos guardaron silencio cuando Yeison Landero y los integrantes de su agrupación comenzaron a explicar la fabricación artesanal de los instrumentos tradicionales del Caribe: la gaita, la flauta de millo, las maracas, el tambor alegre, la tambora, el acordeón, la guacharaca y el llamador.
Yeison Landero, nieto del legendario Andrés Landero (Rey de la Cumbia), es considerado “el heredero de la cumbia”. Nacido en San Jacinto, Bolívar, comenzó a tocar el acordeón a los 7 años bajo la tutela de su abuelo. Ha llevado la cumbia sabanera a escenarios internacionales como el Kennedy Center de Nueva York y el Lincoln Theatre de Washington. Su álbum “El Último Cacique” (con Los Gaiteros de San Jacinto) fue nominado al Latin Grammy 2020 como Mejor Álbum Folclórico.
Durante la charla “Cumbia sin Fronteras: un viaje sonoro desde la raíz”, Landero conversó con los integrantes de su agrupación sobre la fabricación artesanal de cada instrumento. Uno de los momentos que generó mayor aplauso fue cuando, a través del canto, explicaron cómo se elabora la gaita. El público estuvo atento y alegre durante toda la hora de la charla.
“Yo siento que a los grandes maestros les habló el monte y es la conexión que existe con la naturaleza, y está reflejado en los instrumentos porque todos fueron elaborados con las manos, con la materia prima que nos regaló la naturaleza”, expresó Landero.
El acordeonero destacó la importancia de transmitir estos saberes: “Es la oportunidad de estar en nuestro territorio y poder contarle estas historias a los nuestros, que se motiven cada día y poder inspirar a las nuevas generaciones para que entiendan lo importante que es preservar, mantener y fortalecer nuestra identidad cultural”.
Saberes, risas y tradición en un solo escenario
La jornada comenzó con la charla demostrativa de Yeison Landero, que preparó el ambiente para lo que vendría en las siguientes horas.
La franja teatral llenó de risas la concha acústica. Comediantes de la Asociación Cultural Ay Macondo y “Simplemente Monedita”, convirtieron el parque en un gran patio de juegos donde niños y adultos participaron activamente.
“El público, miles de personas con sonrisas enormes, los niños me abrazaron con una emoción total.
Feliz de que existan espacios como la Carnavalada, que permiten que las familias barranquilleras, extranjeras, todo el que viene aquí a disfrutar del Carnaval encuentre un pedacito para sí, y solo La Carnavalada permite eso", expresó el Payaso Monedita.
Danza, cumbia y la ovación a Juan Piña
Las presentaciones de la Danza de los Coyongos y Son de Negro de Bahía Honda (Magdalena) mantuvieron al público atento, que aplaudió en reconocimiento a las tradiciones del Caribe.
El parque alcanzó su pico de asistencia cuando comenzó la franja musical. Yeison Landero regresó al escenario, esta vez para hacer bailar y cantar al público con cumbia tradicional. El momento más emotivo fue cuando interpretó “Los Sabanales”, destacando la importancia de los campesinos. La canción conmovió al público presente.
Las Cuñas de mi Tambó, agrupación de María la Baja (Bolívar) reconocida por su dedicación al bullerengue tradicional, presentó a su cantadora Yessi Pérez, galardonada como Mejor Cantadora en el 38° Festival Nacional del Bullerengue. El grupo es referente en la preservación de esta expresión afrodescendiente del Caribe colombiano.
“Estoy gratamente agradecida por ese público que le gusta tanto el folclor. La Carnavalada nos ha dado la oportunidad de venir dos años consecutivos, pero en esta ocasión sentimos que la gente se la gozó más, entonces me voy con el corazón lleno de emociones2, expresó Yessi Pérez.
Pero el momento en el que la concha acústica estalló de alegría fue durante la presentación de Juan Piña y su Orquesta, tradicional agrupación. Cuando interpretó “La Tumba Catre”, el público no quería que dejara de cantar, obligando al artista a extender su presentación.
“Cuando soltamos ‘La Tumba Catre’... ¡Ay mi madre! Yo pensé que se iban a caer las gradas. Ver a los pelados, a los viejos, a todo el mundo bailando, esa es la verdadera esencia de nuestra música”, expresó Juan Piña.
Un espacio de convivencia y solidaridad
El formato de tres franjas programáticas permitió que diferentes públicos disfrutaran según sus intereses: familias con niños pequeños en la tarde, jóvenes y adultos hasta la una de la madrugada.
El flujo constante de asistentes mantuvo vivo el espacio durante las nueve horas de programación.
Durante la jornada, muchas personas se acercaron con donaciones para las comunidades afectadas en Córdoba y la región de Urabá, demostrando que La Carnavalada también es un espacio de solidaridad.
“Yo vivo en Riohacha y me pegué un viaje de 12 horas porque la Carnavalada es un espacio sano, de fiesta y solidaridad. Nosotros amamos este espacio tan chévere para los niños, para los grandes, para todos”, expresó María Adelaida Vásquez, asistente que viajó desde La Guajira.
“Ver el parque lleno desde las primeras horas de la tarde y sentir la emoción del público con cada presentación nos confirma que estos 25 años han construido algo muy especial. La Carnavalada es un espacio donde la música, el teatro y la danza se viven de cerca, donde los artistas y el público se encuentran sin barreras”, afirmó Darío Moreu, cofundador del festival.
Tres días, tres franjas, una celebración
La Carnavalada XXV continúa este domingo 15 de febrero con una programación que incluye la charla demostrativa “Percusión Folclórica del Caribe Colombiano” a cargo de Julio Frías, las obras de teatro “El Pájaro de los Mil Cantos” (Teatro Camach) y “Pasos de Payaso” (Bogotá), y presentaciones musicales de las Cantadoras del Río, Aída Bossa y los Herederos de Petrona Martínez.
Aída Bossa, actriz y cantante cartagenera reconocida por su papel como Patty en “El man es Germán” y como la Niña Emilia en “Déjala Morir”, presenta su proyecto musical “Caribe del Alma Mía”, un homenaje al folclor tradicional del Caribe colombiano que incluye arrullos, bullerengues y cantos ancestrales.
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Herederos de Petrona Martínez, agrupación conformada por hijos y nietos de Petrona Martínez — la Reina del Bullerengue, ganadora del Grammy Latino 2021 por su álbum “Ancestras”—, continúan el legado familiar interpretando chalupas, puyas, fandangos y bullerengues sentados que han sido transmitidos de generación en generación desde Arjona, Bolívar.


