En Barranquilla, donde muchas personas aprovechan temporadas de descanso o fines de semana para retomar la actividad física, especialistas advierten sobre la importancia de cuidar la salud vascular, especialmente en quienes practican deportes de alto impacto.
Actividades como correr, montar bicicleta o jugar fútbol pueden generar una alta exigencia en las extremidades inferiores. El impacto repetitivo, los entrenamientos prolongados y los periodos de recuperación pasivos pueden dificultar el retorno de la sangre al corazón, favoreciendo la aparición de molestias como pesadez, inflamación o venas dilatadas.
Uno de los principales riesgos es que estos síntomas suelen confundirse con fatiga muscular. Calambres nocturnos, hormigueo, sensación de presión, adormecimiento o hinchazón al final del día pueden pasar desapercibidos, lo que lleva a muchas personas a continuar con su rutina sin atender posibles señales de alerta.
De acuerdo con el doctor Alberto Muñoz Hoyos, especialista en salud vascular de la Clínica Vascular de Bogotá, las actividades de alto impacto pueden incrementar la presión intraabdominal y la tensión en las piernas. “Esto puede sobrecargar las venas y favorecer la aparición de várices”, explica.
Sin embargo, el riesgo puede reducirse con medidas sencillas. Entre las recomendaciones están escuchar al cuerpo, no ignorar la sensación de pesadez, elevar las piernas después del ejercicio, mantenerse hidratado, usar calzado adecuado y realizar ejercicios que favorezcan el retorno venoso.
La evaluación médica temprana también juega un papel fundamental. Un diagnóstico oportuno permite identificar posibles alteraciones en el sistema venoso, definir el uso de medias de compresión, ajustar rutinas deportivas y prevenir complicaciones a largo plazo.
Factores como la sobrecarga sin descanso, entrenamientos intensos sin estiramientos, el impacto en superficies duras, la recuperación pasiva tras competencias o viajes, el uso de ropa ajustada y la deshidratación prolongada pueden aumentar el riesgo de enfermedad venosa.
Para proteger la circulación, los especialistas recomiendan activar tobillos y dedos de los pies, caminar después de sesiones intensas, alternar deportes de alto impacto con actividades como la natación o la bicicleta, evitar la exposición prolongada al calor en las piernas, hidratarse antes y después del entrenamiento y elevarlas entre 10 y 15 minutos al final del día.
Ejercicios simples como movimientos circulares de tobillo, caminar en puntas y talones, estiramientos de pantorrilla o elevar las piernas contra la pared pueden mejorar la circulación y reducir la sensación de fatiga.
El llamado es claro: la salud venosa también hace parte del bienestar físico. Escuchar el cuerpo, no normalizar el dolor y consultar ante síntomas persistentes es fundamental para evitar complicaciones y mantener una práctica deportiva segura en la ciudad.



















