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Un aficionado tomándose una selfie con el cancerbero Sebastián Viera.
Hansel Vásquez
Rincón Juniorista

El guayabo de la final

Notable tristeza e impotencia entre los jugadores de Junior por la derrota 2-0 en la final ante América, en el estadio Pascual Guerrero, pero orgullo y satisfacción por el buen año.   

Es la cara de la moneda que nadie quiere vivir. Mientras el estadio Pascual Guerrero estallaba de júbilo y emoción por la estrella 14 del América y los futbolistas escarlatas saltaban, corrían y se abrazaban, los jugadores de Junior abandonaban el terreno de juego cabizbajos y dolidos por la derrota.

Era evidente la tristeza, la frustración y la impotencia por una oportunidad de redondear un tricampeonato histórico que se escapó. 

En silencio, masticando la amargura de la caída, algunos jugadores se pararon al lado del banquillo de emergentes, con la mano en la cintura y la mirada fija. Algunos hinchas del América empezaron a tirar objetos, y el cuerpo técnico del equipo y el gerente Héctor Fabio Báez optaron por pedir a los rojiblancos que se marcharan al camerino.

Por eso y porque ya no hay honores para el subcampeón en las finales de la Dimayor, el conjunto tiburón no participó en la ceremonia de premiación y pasó al vestidor.  Ya después de pasar por el camerino, bañados y cambiados, los escualos seguían escuálidos anímicamente y preferían no pararle a los medios de comunicación. Varios de ellos se disculparon e hicieron gesto para señalar que no estaban en disposición de hablar.

Germán Gutiérrez fue el primero que accedió a la petición del numeroso grupo de periodistas caribeños que se encontraban presentes y atentos a las impresiones de los pupilos de Julio Comesaña.

“Queríamos lograr ese tricampeonato, pero lamentablemente no se pudo, encontramos un América bien parado y nos ganaron de buena forma”, declaró Gutiérrez.

Había desaliento y caras largas, pero no drama. Los jugadores que hablaron aceptaron el revés y resaltaron el hecho de llegar a tres finales consecutivas en la Liga. “Queríamos ganar y obtener otra estrella...

aparte de eso este equipo se entregó y luchó. Esperamos el respaldo de la gente así como cuando también ganamos y les dimos alegrías. Hoy no pudimos”, comentó Víctor Cantillo.

“Yo me siento orgulloso de este grupo porque hemos alcanzado muchos logros. Nos duele, lógicamente, hoy queríamos ganar y lo entregamos todo, pero este equipo ha pasado buenos momentos también”, añadió el magdalenense que sentía que el duelo estaba parejo hasta que apareció el gol de Michael Rangel.

“Me parece que hubo dos goles en jugadas aisladas, no había afugias para ninguno de los dos. Nosotros controlábamos la pelota y el juego. Marcaron un gol, se pararon bien y ya después fue difícil”, declaró Cantillo.

Sebastián Viera y Teófilo Gutiérrez saludaron a los comunicadores, pero prefirieron no acercarse a los micrófonos.

“No hay palabras para explicar lo que pasó, realmente teníamos un partido controlado y con la posesión del balón, pero fallamos en algo que sabíamos que era la fortaleza de ellos y que lo habíamos entrenado, así resultó siendo el final del partido”, comentó Rafael Pérez, el tercer y último jugador en atender a los medios.

Teófilo Gutiérrez posando junto a una aficionada. Hansel Vásquez

Luego llegó Julio Avelino Comesaña y confirmó que continúa en el equipo en 2020. El entrenador consideró que el juego estaba parejo y se desequilibró en dos acciones aisladas en las que América fue contundente. 

Cuando le preguntaron sobre la jugada de gol que le anularon a Rafael Pérez por un milimétrico fuera de lugar de Germán Mera, el técnico colombo-uruguayo respondió jocosamente: “Estaban tomando en el VAR de pronto (risas)”.

Los integrantes de Junior se subieron al bus y ahí permanecieron un largo rato mientras la Policía trataba de dispersar el caudaloso festejo americano en la salida. Más de media hora esperaron, pero de igual forma se encontraron con insultos y burlas de la hinchada escarlata. Durante todo el trayecto vieron las calles inundadas por una marea roja. En carros, motos, caminando, la hinchada del América de tomó las principales avenidas de la ciudad y fue inevitable ver el festejo.

Ya en el hotel, los jugadores se acomodaron en distintos lugares del lobby a conversar informalmente con familiares, amigos y periodistas sobre el juego.  Hubo lógicos lamentos por la estrella que se escapa, pero sobre todo comprensión, satisfacción y orgullo porque fue muchísimo más lo bueno que lo malo en este año rojiblanco.

Murmullos en el aeropuerto

 Todavía había caras largas en la mañana de ayer. Con el guayabo de la derrota 2-0 ante América aún fresquito, los jugadores de Junior madrugaron y se presentaron en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, de Cali, a las 6 a.m.

En silencio y varios de ellos con audífonos puestos, los futbolistas transitaron solitarios, en dúo o en pequeños grupos de no más de cinco jugadores, por el aeropuerto rumbo a la puerta de salidas nacionales que les correspondió.

Sebastián Viera y Sebastián Hernández estuvieron juntos y acompañados de sus esposas.  Alrededor de todos los rojiblancos hubo muchas miradas, murmullos y comentarios, sobre todo de los fanáticos del América, que se encontraban en el lugar con camiseta roja y llenos de orgullo para regresar a sus respectivas ciudades. Teófilo Gutiérrez y Viera, los más rechiflados en el estadio Pascual Guerrero por parte de la hinchada del América, fueron también los más buscados por los aficionados para una foto. 

En el caso de Teo, no podía dar más de tres pasos sin que no apareciera una cámara y una persona solicitándole posar para una imagen. Aunque no estaban con el mejor ánimo, accedían amablemente a complacer a sus admiradores.

Hasta donde pudo palpar EL HERALDO a la distancia, nadie les gritó, les recriminó, los insultó, los provocó o les ostento algo abierta y directamente. Si hubo algún comentario burlón o desafiante, los jugadores y el cuerpo técnico lo ignoraron por completo.

Junior viajó a Barranquilla con escala en Bogotá.

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