Compartir:

No hubo sorpresas en las consultas interpartidistas de ayer. Tanto Iván Duque como Gustavo Petro ganaron sobrados de lote, como lo habían pronosticado las encuestas. Ni Marta Lucía Ramírez, en la alianza de la centro derecha, ni Carlos Caicedo, en la de la centro izquierda, opusieron mayor resistencia a quienes serán los dos nuevos candidatos presidenciales. Tampoco el ex procurador Alejandro Ordóñez logró su cometido de derrotar a Duque, quien contó con el pleno respaldo del ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

El gran lunar de la jornada corrió por cuenta de la falta de previsión por parte de la Registraduría Nacional, en lo que tuvo que ver con la distribución de los tarjetones para las consultas interpartidistas. En todo el país se recibieron quejas por parte de numerosos votantes, quienes de quejaron por la falta de las tarjetas electorales.

'Vinimos a votar con un grupo de amigas en el colegio Biffi y en la mesa de votación se nos informó por parte de uno los jurados que no había tarjetones para la consulta del Centro Democrático. Tuvimos que hacer una protesta y amenazar con no votar para que los tarjetones aparecieran', denunció una de las personas que se acercó a ejercer su derecho al voto.

Ese hecho se repitió en varias mesas de votación del país, inclusive en Bogotá y Medellín, donde se supone que debía haber suficiente número de tarjetones. La Registraduría imprimió 30 millones de tarjetones, 15 millones para cada consulta, lo que significa que la falla pudo haber ocurrido en la distribución de los mismos, de manera que hubo lugares donde no alcanzaron y hubo otros donde sobraron. De cualquier manera, esa falla de la Registraduría atentó contra la transparencia de las consultas, hasta el punto de que los candidatos se quejaron ante el ministro del Interior, Guillermo Rivera, y ante el propio registrador nacional, Juan Carlos Galindo.

Con la escogencia de Iván Duque y de Gustavo Petro como candidatos presidenciales de forma oficial, la campaña entra en 'tierra derecha', como dicen los narradores hípicos. Es decir, ahora sí están todos los candidatos que son y son todos los candidatos que están. La baraja de aspirantes a suceder a Juan Manuel Santos ya se completó. Duque y Petro se suman a Germán Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Sergio Fajardo y Piedad Córdoba.

Al cierre de este artículo la consulta interpartidista de centro-derecha superaba los 4.800.000 votos, mientras que la de la centro-izquierda superaba los 2.700.000 votos. Estos resultados muestran que para la primera vuelta presidencial de mayo, la propuesta encabezada por el candidato Iván Duque, apadrinado por el ex presidente Álvaro Uribe, entra pisando firme, pues se supone que el candidato oficial de la alianza contará con el total de los votos. Su fórmula vicepresidencial sería Marta Lucía Ramírez, tal y como se había acordado previamente. Igual ocurriría en el caso de Petro, pues se da por descontado que los votantes de Caicedo se sumarán a las huestes de Petro. Su votación lo convierte en el candidato de la izquierda colombiana con la mayor votación en la historia.

En estas condiciones, la composición del nuevo Congreso será determinante para definir la suerte de los demás candidatos. En el caso del Centro Democrático y de Cambio Radical –que aspira a tener una veintena de senadores– un buen número de congresistas, le permitirá a sus candidatos fijar posiciones y hasta imponer condiciones a la hora de negociar alianzas electorales futuras. Igual sucedería con el Partido Conservador, que aspira a tener una votación suficiente que le permita, por ejemplo, negociar la vicepresidencia con Germán Vargas Lleras. El liberalismo, por su parte, deberá sacar un buen número de votos, que le permita a su candidato, Humberto De la Calle, pisar duro a la hora de futuras alianzas. La U también está echando números, aunque sus congresistas están más liberados para llegar a acuerdos con los candidatos presidenciales.

Así las cosas, con las elecciones legislativas de ayer, pero –sobre todo– con las interpartidistas, ahora sí puede decirse que la campaña presidencial prendió motores. Muchos candidatos, tal es el caso de Sergio Fajardo, deberán rediseñar su propuesta en procura de recuperar el espacio perdido. Los números son tozudos y con los de ayer hay que decir que tanto Duque como Petro amanecen hoy no solo con una chequera mucho más abultada –por cuenta de los miles de millones de pesos que recibirán por reposición de votos–, sino con más de un político pidiendo pista en sus campañas.