El Heraldo
Uno de los más grandes escándalos sexuales de oficiales se conoció después de la realización de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena, en 2012. Archivo
Colombia

“El cartel dio a agentes dinero y regalos caros”: Departamento de Justicia

Informe da cuenta de 621 malas praxis y acosos sexuales en tres años. Caso de fiestas en Cartagena es uno entre seis de “alto riesgo” en la DEA.

El escándalo de los agentes de la DEA que participaron en “fiestas sexuales” financiadas por narcos ocupa solo dos de las 132 páginas de una investigación del Gobierno estadounidense sobre las andanzas de algunos de los miembros de sus agencias de seguridad.

Todo comenzó en abril de 2012. Ese mes fue realizada en Cartagena la VI Cumbre de las Américas. La presencia de 34 jefes de Estado, incluyendo a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, atrajo la atención de todos los medios, nacionales e internacionales, pero semanas después nadie recordaba los nombres de los líderes políticos que asistieron. Pasaron a un segundo plano. Las portadas más importantes se enfocaron en la información revelada por Dania Londoño, una prostituta, que generó un escándalo sexual que involucraba a varios agentes del Servicio Secreto norteamericano.

Tres años después, y a raíz de este caso, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó un informe que devela que lo ocurrido en la heroica es solo uno de seis grandes casos de ese tipo, considerados de “alto riesgo”. 

Otro es el de los encuentros pagados por narcos; y otro más, una fiesta con seis prostitutas en un ‘cuartel’ regional de la DEA. El informe no especifica si este último ocurrió en Cartagena.

Según la investigación, en los últimos años ha habido reporte de 621 presuntos casos de “mala conducta sexual” que involucran a agentes de la fuerza del orden del país norteamericano de cuatro agencias: la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF); la Administración de Control de Drogas (DEA); la Oficina Federal de Investigaciones (FBI); y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (USMS).

EL HERALDO tuvo acceso al informe del Departamento de Justicia, liderado por la Oficina del Inspector General (OIG), que busca “evaluar la naturaleza, la frecuencia, la presentación de informes, investigación y adjudicación de las denuncias de violencia sexual y mala conducta (incluyendo la transmisión de textos sexualmente explícitos e imágenes) y el acoso sexual en los componentes” de esos cuatro departamentos.

Más frecuentes. Los casos analizados, según el Departamento de Justicia, incluyen temas de violación, asalto sexual, pornografía infantil, solicitud de prostitutas, inadecuada asociación sexual con fuentes confidenciales, testigos, informantes y elementos criminales, relaciones inapropiadas, el uso indebido de bienes del Estado (vehículo o espacio de oficina) con fines sexuales, el uso indebido de la posición (rango) para coaccionar a un encuentro sexual o relación y sexting (transmisión de texto sexualmente explícitos, mensajes de correo electrónico, y las imágenes con el equipo de gobierno).

Un cuadro estadístico, en la página 88 del informe, muestra que el FBI con 343 casos reporta el mayor número de presuntos delitos de acoso y malas conductas sexuales entre sus 35.344 empleados. Le siguen la DEA con 136 entre 11.503 empleados, la USMS con 91 entre 5.602 trabajadores y la ATF con 51, entre 4.719 empleados. Lo que indica que la DEA tiene la tasa más alta de posibles casos, 12,3 por cada mil empleados.

La investigación del Departamento de Justicia sobre las conductas de los agentes de las fuerzas del Estado en sus misiones alrededor del mundo también analizó las conductas inapropiadas y acusaciones de acoso sexual que se informaron en cada componente de aplicación de la ley.

Esto determinó que los agentes de la DEA son los que más solicitan servicios de prostitutas, ya que acumula 19 denuncias de casos en el extranjero; pero además es la que más “se asocia inapropiadamente con elementos criminales”, con 13 reportes.

El FBI lidera, con 50 casos, el número de reportes de acoso sexual, frente a 28 de la DEA. Sin embargo, las conductas más comunes entre las fuerza de seguridad de Estados Unidos son las “relaciones inapropiadas entre compañeros” (120 casos). Y le siguen el envío de contenidos o mensajes sexuales usando equipos oficiales con 86 reportes y las denuncias de acoso sexual, 85. De solicitud de servicios de prostitutas, como en el caso Dania Londoño, hay 45 reportes, sumando los casos dentro y fuera de los Estados Unidos.

Los más relevantes. De 77 casos que fueron revisados en detalle por el Departamento de Justicia hubo 6 que “involucraron comportamientos sexuales de alto riesgo en los que la oficina responsable falló en hacer los debidos reportes”. Entre esos, las recientes revelaciones sobre fiestas con prostitutas que habrían sido pagadas por carteles locales de la droga para agentes de la DEA, en Cartagena, ocupa un lugar ‘privilegiado’ en el informe.

Durante entrevistas realizadas entre 2009 y 2010 a oficiales, estos revelaron que varios agentes de la Dirección Regional Adjunta (ARD) de la DEA, un asistente especial a cargo (ASAC), seis Agentes de Supervisión especiales (SSA) y dos líneas de Agentes Especiales anteriormente asignados a la oficina en el extranjero habrían solicitado prostitutas.

Un oficial contó que carteles locales de narcotráfico habrían “arreglado y financiado fiestas sexuales” con prostitutas en los apartamentos que la DEA les tenía arrendados a sus agentes. Tal como ha sido reportado, la Policía local habría ofrecido protección para estos encuentros. Otro detalle inédito del informe es que las celebraciones habrían incluido entrega de dinero, regalos caros y armas a los agentes, de parte de los miembros del cartel.
Aunque un grupo de oficiales negó saber de dónde provenía la financiación de las fiestas y los servicios sexuales, 7 de los 10 agentes admitieron asistir a esos encuentros. La DEA impuso sanciones que van desde una suspensión de 2 a 10 días. Uno de los agentes fue absuelto.

Uno de los indagados alegó que “la prostitución se considera una parte de la cultura local y se tolera en ciertas áreas llamadas zonas de tolerancia”. Según el oficial es “común que prostitutas estén presentes en las reuniones de negocios entre los miembros del cartel y oficiales extranjeros”.

El inspector le explicó a la oficina de control y responsabilidad que la mayoría de las “fiestas sexuales” se produjeron en sitios arrendados por el Gobierno norteamericano, donde los computadores, los dispositivos BlackBerry y otros equipos suministrados por el Gobierno estuvieron “expuestos”, poniendo en riesgo la seguridad de la DEA, por temas como extorsión, chantaje o coacción.

Otro segundo caso, señalado en el informe como muestra de la facilidad con que las investigaciones de control interno se cerraron sin surtir el debido proceso, involucra a un Subdirector Regional (ARD) que presuntamente solicitó prostitutas para una fiesta en una oficina de la DEA.

Las denuncias fueron hechas por un testigo quien describió que “seis prostitutas estuvieron presentes en la fiesta de despedida, que tuvo lugar en uno de los ‘cuarteles’ del agente”. Por lo que el Departamento de Justicia concluyó que a pesar de las recomendaciones la DEA no investigó a fondo al Subdirector, al tratarse del oficial de más alto rango acusado de haber estado involucrado con prostitutas.

Otro caso, en el mismo sentido, apunta a que un inspector comisionado para investigar a dos agentes señalados de haber contratado prostitutas, terminó implicado también en malas praxis sexuales luego de viajar 20 veces hacia el país a revisar las conductas de los agentes que eran inicialmente investigados.

En Tailandia, otro caso llamativo

En otro caso llamativo, el expediente cuenta que en 2010, dos de Alguaciles Federales Adjuntos (DUSM) fueron asignados para llevar a cabo una extradición de un acusado en Bangkok, Tailandia. Estando allá, cada vez que funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos trataron de ponerse en contacto con él, dos mujeres con acentos extranjeros contestaron el teléfono y decían que el hombre no podía ser molestado. Un investigador local del Departamento de Estado se dirigió a una de las mujeres en Tailandia, confirmó que era una prostituta, y pidió al colega notificar el incidente. Siguiendo las instrucciones, el oficial notificó al supervisor sobre el incidente. Cuando el supervisor lo cuestionó, admitió haber tenido relaciones sexuales con prostitutas durante la misión. A pesar que se realizó una investigación, el supervisor amonestó oralmente al oficial y habría sido sacado de la lista de encargados para esas misiones pero el informe señala que habría realizado al “menos otra extradición”.

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