Maia, la perrita rescatista que durante nueve años formó parte del equipo SAR K-9 de la Cruz Roja Mexicana, recibió un homenaje póstumo tras su fallecimiento, reconociéndose su labor en múltiples operaciones de emergencia y su contribución al trabajo humanitario del país.
Lea más: Científicos encuentran en Bahamas tiburones positivos en cocaína y otras sustancias
A través de sus redes sociales, la seccional de la Ciudad de Puebla confirmó la noticia. “Con profunda tristeza, hoy nos despedimos de Maia, integrante del equipo de Perros de Búsqueda y Rescate SAR K-9. Durante 9 años, su labor en la búsqueda y rescate de personas fue ejemplo de disciplina, lealtad y compromiso, dejando un recuerdo entrañable en cada misión y en quienes compartieron su camino”.
Asimismo, la institución aprovechó la ocasión para enviar un mensaje de apoyo a Juan Gutiérrez, guía canino y compañero inseparable de Maia durante toda su trayectoria.
Maia formó parte de los binomios caninos especializados en búsqueda y rescate, un elemento esencial en la labor humanitaria de la Cruz Roja. Actualmente, México cuenta con al menos 18 perros certificados a nivel nacional e internacional, que participan en operaciones tanto dentro del país como en el extranjero, incluyendo misiones en Turquía, Ecuador y Haití.
Además, la historia de Maia con el equipo comenzó desde muy joven. Según registros de la institución, la labradora color arena inició su entrenamiento a los dos meses de edad, y a los dos años participó en su primera misión real durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017.
Durante ese sismo, considerado uno de los más graves en México en los últimos años, Maia y su guía apoyaron inicialmente en Puebla antes de trasladarse a la Ciudad de México para colaborar con los equipos de rescate. Trabajaron junto a la Unidad Nacional de Intervenciones Rápidas (UNIR) en el colapsado Colegio Enrique Rébsamen.
Lea también: ¿Cómo hacer que su perro viva más años? Estos son algunos consejos
De acuerdo con la Cruz Roja, el trabajo de los binomios caninos fue clave para localizar víctimas. En esa intervención, lograron ubicar a una primera persona a los 50 minutos y, gracias a nuevas señales detectadas por los perros, se concretó el rescate de otras tres personas 33 horas después.
Por otro lado, el entrenamiento de estos equipos es constante y riguroso. Los binomios, formados por el perro y su guía, realizan prácticas varias veces a la semana para estar listos ante cualquier emergencia. Aunque conviven con sus manejadores como mascotas, su preparación como perros de rescate incluye pruebas de selección, disciplina y entrenamiento continuo.
Finalmente, Maia no solo participó en operaciones de rescate, sino que también se convirtió en un símbolo del trabajo silencioso de los equipos caninos, cuya labor es vital en situaciones de desastre.





















