La ministra de Transporte, Cecilia Álvarez-Correa, dijo ayer en una reunión sostenida en el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla que en la estructuración de la propuesta de concesión de esta terminal aérea deben participar activamente las alcaldías de Barranquilla y de Soledad 'para que entreguen su visión del aeropuerto que se requiere'.
A la reunión acudieron, además de la ministra Álvarez-Correa, de la alcaldesa de Barranquilla Elsa Noguera, y del alcalde de Soledad Franco Castellanos, los representantes de las aerolíneas, de la Aeronáutica Civil y de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
La estructuración de la propuesta consta de dos fases. La primera, iniciada en enero, finaliza el 28 de mayo, y corresponde al diagnóstico.
Todo el proceso debe culminar al cabo de dieciséis meses.
Según lo planeado, el número de pasajeros del Cortissoz debe duplicarse con respecto a la cifra del año pasado –que fue de apenas 1 millón 800 mil pasajeros– una vez se lleven a cabo las inversiones previstas dentro de este proceso de concesión a una empresa privada para su administración y manejo.
En esta primera fase se observó que el aeropuerto no posee una terminal de carga, que es necesario ampliar las salas de checking, las de espera, y ajustar las instalaciones de manera que respondan a las normas de sismo-resistencia.
También se necesitan inversiones a corto plazo para emprender otras acciones, como repavimentar la pista, las calles de rodaje, practicar la nivelación de franja de pista y ‘recarpetear’ el área de plataforma, y construir una nueva terminal comercial. Se prevé además que la climatización cobije todas las áreas del aeropuerto.
Las inversiones previstas para los próximos 20 años son por el orden de los 540 mil millones de pesos, unos $28 mil millones por año, inversión necesaria para mantener la competitividad.
La Ministra fue enfática al afirmar que la firma favorecida debe mantener constantemente vigente la Certificación de Calidad Internacional.
De lo contrario, advirtió la funcionaria, el Gobierno podrá tomar la decisión de dar por cancelada unilateralmente la concesión y el contrato respectivo.
Otro lunar que arrastra el aeropuerto Ernesto Cortissoz y que debe ser erradicado es el de la cercanía de diecisiete basureros a cielo abierto, en las inmediaciones de los municipios de Soledad y de Malambo, una problemática de vieja data que las autoridades locales y departamentales han intentado corregir sin éxito en el pasado. La presencia de estos basureros a cielo abierto tienen la particularidad de atraer a los goleros o gallinazos, un serio peligro para las aeronaves, algunas de las cuales han resultado con importantes daños y desperfectos en la estructura de su fuselaje e incluso en sus sistemas de propulsión tras colisionar con estos animales.
También resulta vital, según se comentó en la reunión, reactivar el tráfico de carga aérea, del cual solo se registran dos vuelos semanales, mientras que otras ciudades como Bogotá alcanzan una cifra de treinta vuelos de carga semanales.
Durante la reunión se mencionó que ya existe una empresa barranquillera que radicó ante la ANI una propuesta para la creación de un Centro Logístico Aeroportuario.
El concejal soledeño Jairo Samper pidió que se le exija un compromiso de auténtica responsabilidad social a la firma que resulte favorecida con la adjudicación del contrato de concesión, observando que este es un componente que ha brillado por su ausencia en pasadas administraciones. Recordó que en los últimos 15 años Soledad ha recibido unos 'escasos 1.500 millones de pesos' a manera de impuestos cancelados por el anterior concesionario, y que aún se mantiene vivo y sin resolver un litigio por 5 mil millones correspondientes al no pago del impuesto predial.
Los representantes de las aerolíneas, por su parte, se refirieron al problema que representa para la competitividad el desproporcionado valor del aprovisionamiento de combustible en la terminal aérea internacional de Barranquilla y, en general, los precios de toda la operación aeroportuaria en esta plaza, observando, por ejemplo, que mientras en países como Panamá se pagan 40 dólares por cada vuelo que aterriza, en Barranquilla este costo asciende a 70 dólares.
La ministra de Transporte, Cecilia Álvarez-Correa también observó que el aeropuerto Ernesto Cortissoz, a pesar de haber sido el más importante de la Costa Caribe, se encuentra actualmente, en materia de competitividad, por debajo de los niveles de las terminales aéreas de Santa Marta y Cartagena.
Por Carlos A. Sourdis Pinedo


