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Ingresar al sistema de transporte público Transmetro de forma irregular para evadir el costo de los $1.600 del pasaje se ha convertido en una riesgosa costumbre para muchos jóvenes de la ciudad. La práctica, además de ser ilegal, pone en peligro la vida de las personas que la realizan.

La maniobra para hacerle ‘conejo’ al pago del tiquete de transporte es muy simple: cruzar la calle vacía o sortear el tráfico de vehículos, verificar que no haya ningún funcionario de Transmetro o algún policía y por último volarse la baranda metálica.

De esta forma cometen su fechoría cientos de muchachos, muchos de ellos menores de edad, estudiantes de colegio y universitarios, convirtiéndose esto en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades locales y los directivos de Transmetro.

El pasado martes 12 junio, alrededor de las 5 p.m. en la estación Alfredo Correa de Andreis, un grupo de unas 20 personas evadió el pago del pasaje.

Este medio informó en la edición del 15 de mayo cómo un funcionario del Distrito agredió a un menor, causándole lesiones personales, luego de que el joven ingresará sin pagar a la Estación Catedral del sistema de transporte masivo.

En el pasado se han intentado planes de choque para contrarrestar la problemática, como la asignación de agentes de la Policía en las estaciones del sistema. Sin embargo, este servicio fue prestado por la fuerza pública por un periodo corto de tiempo.

Para Manuel Fernández, gerente de Transmestro, la evasión es, desde todo punto de vista, un delito, porque significa robarle a un Sistema Masivo de Transporte Público y afectar un bien público que está en proceso de consolidación.

Ante los reiterados actos de evasión y agresión contra miembros del Sistema, Transmetro viene trabajando en un proyecto para proponerlo a las Secretarías Distritales de Recreación y Deporte y Acción Social, que consisten en el diseño de programas encaminados a vincular a estudiantes evasores en actividades deportivas de alto rendimiento y competitividad, para encaminar sus energías hacia actividades productivas y, por otra parte, se les complemente con charlas y apoyo psicológico.

En caso de que no sea posible lograr un cambio positivo y si los infractores reinciden en comportamientos o actitudes delictivas como las antes mencionadas, la empresa que administra el sistema de transporte público masivo denunciará ante las autoridades correspondientes; además, por tratarse de menores, los padres deberían responder, pues son los principales responsables de la educación de los menores.

Por el momento se esperan medidas por parte del Distrito y Transmetro encaminadas a frenar esta problemática.

Por Samuel A. Losada Iriarte
samuel.losada@elheraldo.com.co

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