Durante el gobierno de Eduardo Verano De la Rosa se firmaron contratos para ejecutar grandes proyectos de inversión en seguridad, educación y salud, con el fin de mejorar las condiciones de vida de los atlanticenses. Sin embargo, los de mayor valor están siendo cuestionados por la forma como fueron contratados y los resultados que arrojan.
Dos de los más criticados son la Concesión Plazas y Parques y el contrato de obras en la modalidad de crédito de proveedor suscrito entre el Departamento del Atlántico y la Unión Temporal Escuelas del Caribe, conformada por las firmas Construcciones e Inversiones Beta S.A.S. (también hace parte de la Unión Temporal Plazas y Parques), representado por Sergio Torres Vergara; Carlos Vengal Pérez, y Construcciones Namus S.A., cuyo representante legal es Luis Carlos Náder.
EL HERALDO conoció que en el gobierno de José Antonio Segebre hay serios reparos por los costos financieros y la calidad de las obras.
Las dudas se concentran en la estructuración financiera del contrato No. 0107-2011-000049, firmado el 26 de julio de 2011 por un valor de 29 mil 919 millones 201 mil pesos. Además, se detectaron fallas en los diseños de las obras, que han ocasionado retrasos en su desarrollo.
Aunque el objeto del contrato es la ejecución de obras civiles y urbanísticas para la construcción, adecuación y mejoramiento de la infraestructura de 21 instituciones educativas del Atlántico y la intervención para la reparación de 267 unidades de baterías sanitarias, los diseños no están ajustados a la realidad de las necesidades de las instituciones educativas, que en su momento fueron advertidas por las directivas de cada una de las escuelas.
En la institución educativa Suan de la Trinidad, por ejemplo, en el diseño original los salones de clases tenían 38 metros cuadrados, cuando la norma del Ministerio de Educación Nacional establece que debe ser 1,7 metros cuadrados por cada alumno.
EL HERALDO conoció que ante esa falla, el Secretario de Educación Departamental ordenó demoler los salones y construirlos con las medidas reglamentarias.
Francisco Goenaga, maestro de obra, reconoció que hubo errores en los diseños de las aulas y en algunos cálculos estructurales que les hizo retrasar considerablemente la construcción. Goenaga afirma que para finales de junio se tiene pensado entregar la obra terminada.
Por su parte, el coordinador académico de la institución, Iván Manjarrés declaró que el ritmo de trabajo no ha sido el ideal. Según él, los estudiantes se han perjudicado con la demora en la ejecución del proyecto, puesto que el ruido, el polvo y la actividad de los obreros han obligado, en algunas ocasiones, a suspender las clases.
En estos momentos, el colegio no cuenta con baños, por lo que los estudiantes tienen que ir a las casas vecinas para hacer sus necesidades.
Si bien es cierto que en algunos colegios se ha mejorado el paisajismo y la parte urbanística, en otros casos no es así.
En Villa Rosa los 750 estudiantes de la institución educativa se mudaron hace dos semanas al nuevo edificio. La nueva estructura de dos plantas cuenta con salones amplios y cómodos. Allí se imparten clases a los jóvenes de bachillerato.
Enith Ávila, rectora, confiesa estar muy contenta con las nuevas instalaciones. Sin embargo, afirma que las puertas de las aulas de clase no son de la mejor calidad y ya una de estas, en 15 días que tiene de inaugurado, se dañó.
Además, manifiesta que el colegio tiene otras necesidades que debieron ser priorizadas en el proyecto: una cancha múltiple donde los estudiantes puedan practicar deportes, una biblioteca, un salón audiovisual y un área administrativa. Lo curioso de este caso es que el contratista construyó un parqueadero para diez carros, el cual, según la rectora, no cree que se le vaya a dar mucho uso.
En la Institución Técnica Agropecuaria de Puerto Giraldo los estudiantes pasaron de estar en un colegio con solo cuatro salones, dando las clases sentados sobre ladrillos, a gozar de cómodas y modernas instalaciones. Las obras que la Gobernación del Atlántico realiza en esta institución están casi listas. Lo único que les hace falta a los 850 estudiantes es que terminen de construir la cancha de fútbol.
Pablo Rúa, coordinador académico, dice que el único retraso que se presentó en la obra fue por causa del invierno.
Las obras del Francisco de Paula de Galapa se atrasaron, según cuenta el arquitecto de la obra Fabián Manotas, por culpa de la ola invernal. Allí ya fue terminado un patio interno, se construye un canal por donde pasa un incomodo y peligroso arroyo, además de un sendero peatonal, un pequeño parqueadero donde caben 4 carros y aulas de clase de primaria.
El interventor de la Gobernación del Atlántico, Luis Salas, afirma que hasta el momento la obra marcha a buen ritmo. Vecinos del sector confirman lo mismo.
La financiación y entrega. La estructuración financiera del proyecto es otra gran preocupación para el actual gobierno. Según el contrato, el Departamento tiene 49 meses, a partir de la fecha de ejecución de las obras, para cancelar el valor del empréstito al contratista.
La Unión Temporal Escuelas del Caribe recibirá los pagos con intereses liquidados a la tasa del DTF más 7,95 puntos porcentuales, cifra que consideran muy elevada, pues los cálculos indican que el costo final del proyecto será de 38 mil millones de pesos.
El contrato también señala que las obras deben ser entregadas seis meses después de firmado el documento, es decir, en febrero de este año. No obstante, el proyecto de ejecución solo va en un poco más del 50%.
Por Redacción Local


