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El cielo en el barrio Las Flores, en la localidad Riomar de Barranquilla, se pintó el pasado sábado 7 de marzo de un rojo apocalíptico en medio de un voraz incendio que afectó a varios negocios de la zona comercial y turística del sector, y redujo a completas cenizas el tradicional restaurante ‘El Proveedor’.

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Las inclementes llamas arrasaron con todo a su paso: el comedor, la cocina, área de labores, zona de parqueo, incluidos unos vehículos, e incluso la zona donde habían unos animales domésticos.

Carlos MarteloFotografía de la cocina del restaurante El Proveedor, completamente destruida.

Por un momento, los empleados de aquel emblemático negocio familiar, cuyos fogones han alimentado durante más de 40 años a propios y turistas, observaron ayer, después de varias horas de superada la emergencia, cómo quedó el sitio en el que trabajaban.

Por fortuna, entre todo ese caos y la histeria colectiva, las personas lograron huir del violento fuego hasta resguardarse en la calle. No hubo lesionados ni afectados por el humo.

EL HERALDO dialogó con varios de los testigos, entre ellos Johnny Morelos, administrador del restaurante, quien explicó una de las posibles causas que habría desatado el incendio del sábado.

El sustento de muchos

“Hacia las 6:00 de la tarde empezaron las llamas en el restaurante llamado El Carmen, contiguo al Proveedor, momentos en el que se estaba llevando a cabo un evento de revelación de sexo de un bebé (…) Al parecer, una persona prendió una bengala, no dimensionó el peligro y las chispas se expandieron al techo de nosotros, que era de palma seca”, expresó.

Según Morelos, aquel elemento pirotécnico, cuyo manejo debe ser profesional y bajo las medidas de seguridad, fue el que consumió el establecimiento comercial, debido a la cercanía de ambos restaurantes y al fuerte viento acabó pasando las llamas hasta el techo de ‘El Proveedor’.

“Nosotros, por la experiencia que tenemos y porque llevamos muchos años aquí, sabemos qué cosas se pueden o no hacer cerca de una estructura de palma, que es completamente inflamable. (…) No estoy señalando culpables ni quitando responsabilidades, pero sí es importante que antes de realizar cualquier actividad en un lugar se analicen las consecuencias, por eso nosotros, por ejemplo, no permitíamos fumar dentro del restaurante”, explicó Morelos.

Cabe señalar que al menos cuatro máquinas del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla, así como miembros de Guardacostas de la Armada Nacional y funcionarios del Puerto de Barranquilla, trabajaron por más de tres horas para extinguir el fuego del punto comercial del barrio rivereño. En la zona, por la fuerte brisa, también existía el riesgo de que las llamas pasaran a las viviendas de familias.

CortesíaAl menos cuatro máquinas del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla y miembros de la Armada Nacional unieron fuerzas para sofocar las llamas.

En ese sentido, Morelos explicó que al menos 70 familias se ganaban el día a día laborando de forma directa en el restaurante, pero también había trabajadores indirectos como pescadores locales que llevaban su producto hasta el lugar, vendedores informales y guías turísticos.

“Aproximadamente en el restaurante trabajaban entre 30 y 35 personas, pero no solamente estamos hablando del restaurante, porque también tenemos pescaderías que se ven afectadas. Sumando todo, estaríamos hablando de unas 55 personas afectadas por todo este desastre (…) Además de los trabajadores directos, aquí en el barrio Las Flores hay pescadores artesanales que salen en embarcaciones hechas de tablas hasta Bocas de Ceniza, pescan y luego vienen a vender el producto directamente a nuestro establecimiento”, manifestó.

“Vamos a renacer”

Ivonne Sepúlveda, mesera de El Proveedor y madre cabeza de hogar, entre la preocupación y la incertidumbre, contó con un rostro de esperanza que, aunque la reapertura no tenga fecha, esperan atender con la misma alegría a todos sus comensales.

“Somos un restaurante —y digo somos porque todavía lo somos y lo vamos a seguir siendo con el favor de Dios—. Todos los trabajadores, familiares, amigos y la comunidad nos están ayudando”, dejó en claro Sepúlveda.

Carlos MarteloTrabajadores y vecinos del sector se han sumado para levantar los escombros del restaurante.

Y aunque el fuego haya arrasado con lo material, para Sepúlveda era importante que todos sus compañeros estuvieran bien, ya que entre todos como familia volverían a poner en pie el negocio que una vez levantaron con sus propias manos.

“Somos muchas familias, aquí dependemos muchas personas de este trabajo, tanto en nuestro restaurante como en el de al lado (…) Este es nuestro hogar, nuestro segundo hogar, y va a seguir siendo así porque, con la mano de Dios y con la ayuda de todos ustedes, vamos a renacer más fuertes”, narró.

Los fogones no se apagan

Al otro lado del establecimiento, entre los troncos carbonizados y varios hierros retorcidos, los mismos empleados de El Proveedor levantaron ayer dos fogones artesanales, cuyas brasas calentaron dos grandes ollas de sancocho que, con solo olerlo, daba ánimos a quienes se encontraban a su alrededor.

Delante de las inmensas ollas estaba Adela Ramos, una cocinera de 47 años, de los cuales dedicó 19 a la cocina del restaurante incinerado.

Ella dirigía a otras mujeres para alimentar entre todas a los trabajadores y vecinos del barrio que llegaron a ayudar a remover los escombros.

Carlos MarteloVarias mujeres se unen para cortar vegetales que serán usados en un rico guiso para alimentar a los trabajadores.

“Estamos atravesando un momento muy difícil, pero con la ayuda de Dios vamos a salir adelante. Esta tragedia nos ha golpeado mucho porque, como puedes darte cuenta, aquí estamos todos los trabajadores del restaurante y dependemos de esto para sacar adelante a nuestras familias”, manifestó.

Mientras removía la sopa con un cucharón, Ramos dijo que no se dejaba afectar por la situación y que prefería mejor dar una mano, en especial con su sazón, que echarse a llorar por lo ocurrido.

“Estamos organizando una sopa para todas las personas que están colaborando. Nosotros también estamos tratando de poner un granito de arena, dentro de lo que se puede. Mientras algunos ayudan en otras labores, nosotros desde la cocina estamos preparando comida para que todos puedan alimentarse y tener fuerzas para continuar con el trabajo”, señaló Adela.

Aunque no se sabe cuánto tiempo tomará el regreso de ‘El Proveedor’, lo que sí está seguro es que la cocina será lo primero en estar listo, con un aproximado de un mes, ya que para el negocio es importante que su clientela esté bien alimentada con lo mejor de las bondades del río Magdalena.