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Mantuve mi fe intacta en que Dios me devolvería la voz: Álvaro ‘El Bárbaro’

Uno de los pioneros de la champeta cuenta a EL HERALDO el drama que vivió tras quedarse sin voz.

El mismo drama que vivió Shakira hace un año al quedarse sin voz, tras sufrir una hemorragia en las cuerdas vocales y perder la voz, lo vivió uno de los pioneros de la champeta, Álvaro Jesús Almario Almario, conocido a nivel artístico como Álvaro ‘el Bárbaro’.

Este cantante de 41 años, quien desde 1994 ganó popularidad al pegar éxitos como El vacile del pato, Pa’ qué mentir, El mosquitero, Y con la misma canción y La herida, vivió momentos angustiantes que lo llevaron a depositar toda su fe en Dios, esa misma que había incrementado hace seis años cuando se convirtió al cristianismo. 

Por fortuna en el camino se fue encontrando manos amigas y hoy ‘El Bárbaro’, que duró dos años con disfonía y episodios prolongados de pérdida del habla, tras ser sometido a una exitosa cirugía en las cuerdas vocales, puede compartir su testimonio.

La intervención se realizó el pasado 12 de diciembre en Cartagena, ciudad en la que este panameño se radicó desde que tenía dos años. 

Los especialistas que lo atendieron le recomendaron que no puede forzar su sistema vocal y solo debe hablar cuatro minutos cada una hora. Esto mientras inicia esta semana las terapias con el fonoaudiólogo, las cuales le permitirán mejorar el habla.

Este padre de cuatro hijos, que reside en el barrio La Esperanza de Cartagena, confiesa que derramó muchas lágrimas y vivía angustiado debido a que su voz es el instrumento con el que aprendió a ganarse la vida, y si esta se le iba, no sabía cómo mantener a su familia. 

Por ello en junio del año pasado dio a conocer su caso a través de redes sociales. “Es terrible levantarte, intentar dar los buenos días a tus seres queridos y que la voz no te salga, eso le baja los ánimos hasta al más fuerte”, expresó.

Almario es consciente de que esta experiencia marca un antes y un después en su vida, y hoy valora a plenitud el hecho de poder entablar una conversación con alguien. Eso sí, trata de buscar las palabras precisas para no desgastarse. 

En la vida he perdido grandes amigos, la juventud, algo de dinero, pero perder la voz fue algo que jamás se me pasó por la cabeza, por eso hoy valoro el poder estar hablando contigo”, aseveró.

En entrevista concedida a EL HERALDO el artista contó cómo se ha visto afectada su salud, también cómo la pandemia agudizó su crisis económica y cómo en medio de todo este drama fueron apareciendo aliados que le permitieron operarse.

Almario duró dos años con problemas para cantar.
P.

¿Cuándo se dio cuenta de que se estaba quedando sin voz y qué se le pasó por la cabeza?

R.

Yo era de los que llegaba a los eventos con mucha energía y si había que amanecer cantando lo hacía. Pero hace dos años noté que si interpretaba seis discos, como se dice popularmente, se me comenzaba a ‘salir el gallo’. Luego el problema se agudizó porque tras interpretar tres o cuatro canciones quedaba afónico, así que me preguntaba “¿Dios mío qué está pasando?”. Al día siguiente tomaba algunas pastillas y mejoraba, pero esos eran “pañitos de agua tibia” porque toqué fondo y con solo cantar un tema me quedaba sin voz. Incluso no podía establecer una conversación porque quedaba mudo, era algo muy frustrante porque lo primero que se le pasa a uno por la cabeza es que va a quedar mudo. Esa experiencia no se la deseo a nadie. 

El médico me advirtió inicialmente que podía quedar afónico de por vida o perder la voz, algo que me causó desespero porque la voz ha sido mi instrumento de trabajo, puedes imaginar lo terrible que es levantarte y no poder hablar, eso me pasaba, hacía fuerzas y no me salía ni una palabra, se me salían las lágrimas.

P.

¿En qué consistía el problema de su voz?

R.

Yo sufrí lo mismo que Shakira, una hemorragia en las cuerdas vocales, tenía unos vasos sanguíneos malformados y era algo que requería de atención inmediata. Shakira no requirió cirugía porque fue tratada a tiempo, pero yo no tenía los recursos suficientes y por eso viví este drama. Luego se mete la pandemia, así que fue muy duro todo porque en este tiempo no he podido laborar.

Comencé a desahogarme a través de mis redes sociales, a hablarles a los amantes de la champeta y de a poco llegaron algunas ayudas. 

P.

Sus colegas hicieron una ‘champetón’ para recaudar fondos, ¿cómo tomó este gesto?

R.

Eso me subió los ánimos porque los vi unidos, esto es algo que también le puede ocurrir a cualquier cantante, ellos aun en medio de la pandemia hicieron ese evento virtual en el que recogieron algo de dinero. Estoy muy agradecido porque eso sumó. No es normal ver a tantos champeteros trabajando juntos y esto sirvió para eso.

Álvaro ‘el Bárbaro’ es uno de los pioneros de la champeta. Junto al Sayayín, El Jhonky y El Afinaíto lograron que la champeta se escuchara en Colombia.
P.

¿En qué consistió la cirugía que le hicieron y cuándo recuperó su voz?

R.

Me operaron las cuerdas vocales el pasado 12 de diciembre, la cirugía estaba pactada para durar una hora, pero se extendió hasta tres horas. Gracias a Dios todo salió bien, porque era un proceso riesgoso. Los médicos me habían advertido que si no salía bien debía valerme de un laringófono (dispositivo electrónico usado por personas que pierden el habla luego de alguna intervención quirúrgica de la laringe).

P.

¿Cómo avanza la recuperación y qué recomendaciones médicas debe seguir?

R.

A los siete días me volvió la voz, el médico (Steven Osorio, laringólogo especialista en cuerdas vocales) me llamó y me pidió que hablara y para la gloria de Dios lo hice bien. Inicialmente solo podía hablar cuatro minutos cada hora, a medida que han transcurrido los días ya puedo hacerlo más seguido. La próxima semana comenzaré a hacer las terapias porque la lengua a veces se me queda, también debo hacer ejercicios de modulación, esto es un proceso largo, pero vamos bien.

P.

Ahora que menciona a Dios, espiritualmente, ¿cómo incrementó su fe para no perder la voz?

R.

Yo siempre he sido creyente en Dios, desde niño. Hace seis años que me desaparecí del plano musical porque estaba metido de lleno en la palabra de Dios. La clave estuvo en ponerlo a él por encima de todo,  mantuve mi fe intacta en que Dios me devolvería la voz. 

P.

¿Cómo ha hecho para subsistir todo este tiempo en el que no ha podido cantar?

R.

Me ha golpeado duro, todavía es la hora y vivo momentos muy duros, pero yo sé que ningún hijo de Dios muere bocabajo, así que me ha mandado muchos ángeles que me han ayudado. Llevo todo este tiempo inactivo, yo vivo de la música y si ya el gremio artístico con esto del coronavirus venía mal, se podrán imaginar cómo puedo estar yo.

P.

¿Qué es lo que más extraña de los escenarios?

R.

Sentir la energía de la gente, cantar que es lo que me hace sentir vivo, realmente lo extraño todo, porque cuando estoy en una tarima con un micrófono me siento con un poder especial, poder que estuve a punto de perder y que ahora valoraré mucho más.

P.

¿Cómo visiona su regreso artístico luego de este amargo capítulo?

R.

 Tengo pensado seguir grabando para mi fanaticada que ha sido incondicional y me lo demostraron en este tiempo tan difícil. La idea es grabar champeta y sorprender con unas canciones en salsa, algo que siempre he querido hacer. Creo que duraré unos tres años porque luego me apartaré de la música comercial y solo le cantaré a Dios, ya yo ando en sus caminos y quiero retribuirle todo lo que ha hecho por mí.

P.

¿Qué diferencias detecta entre la champeta de antes y la de ahora?

R.

Los champeteros de ahora han querido hacer algunas fusiones que para mí han degradado nuestro género musical. Yo como defensor de la vieja escuela moriré en mi estilo, yo también hice mezclas con reggae, en temas como Con la misma canción hice una mezcla bien hecha de champeta con reggae, y ese fue un tremendo hit. Así que el llamado que les hago a los jóvenes es a que hagan bien sus propuestas y marquen diferencia.

P.

‘El vacile del Pato’ fue su primer éxito champetero, sonó mucho en Barranquilla, ¿qué recuerdos tiene de esa época?

R.

Esa canción por donde pasaba se escuchaba, eso fue en 1994, duró pegado hasta 1997. Algo muy especial es que la ponían mucho en las fiestas infantiles y los niños hacían como el pato Donald, incluso en ese entonces había una virosis y la llamaron ‘El abrazo del pato’, creo que eso habla del impacto que causamos con esa canción.

P.

¿Qué representa Barranquilla en su carrera?

R.

Siento que en Barranquilla valoran mucho más la música que en Cartagena. Yo no salgo de Barranquilla, me quieren como un hijo más.

P.

¿Algún mensaje para que las personas no se desanimen ante situaciones como estas?

R.

Que mantengan intactas sus esperanzas y fe en Cristo, que él es el único que tiene la salida a nuestros problemas. Yo siempre decía que no me soltaría de su mano, hay que buscar siempre de Dios.

¿Qué es una hemorragia en las cuerdas vocales?

Una hemorragia en las cuerdas vocales se da como producto de un traumatismo muy intenso o repetitivo por su uso abusivo, ya sea hablando en voz alta durante un tiempo prolongado, cantando en tonos elevados o hasta por episodios de tos fuerte. Así lo explica Jimmy Mencías Mercado,  médico otorrinolaringólogo adscrito a la Clínica Portoazul, 

“Si una hemorragia en las cuerdas vocales recibe diagnóstico temprano puede ser un problema leve. Sin embargo, si no se trata a tiempo y se sigue abusando de la voz, esta hemorragia puede convertirse en un pólipo hemorrágico, que al volverse crónico deja secuelas permanentes en la voz como la incapacidad de llegar a algunos tonos y en algunos casos a una disfonía permanente”, añade el profesional. 

Mencías es enfático en que para la recuperación el reposo vocal es fundamental.

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