El Heraldo
Alfredo De la Espriella, director del Museo Romántico. Orlando Amador
Economía

Museo Romántico, un tesoro que está en peligro

“Duré dos años sin ir al museo y se perdieron muchas cosas. Se llevaron hasta las piedras de los vestidos de fantasía de las reinas del Carnaval”, así lo aseguró Gloria De la Espriella en esta crónica realizada por la revista Más negocios.

Mientras cientos de barranquilleros concentran su atención en el juego virtual de moda: atrapar pokemones con la aplicación de celular Pokémon Go, don Alfredo De la Espriella Zabaraín, su esposa Gloria y dos trabajadores de la familia emplean su tiempo en ‘atrapar’ visitantes para capotear las necesidades del tradicional Museo Romántico de Barranquilla.

Por los achaques propios de la vejez, que lentamente le desvanecen su memoria, don Alfredo se limita a aguardar siempre en la entrada del casón que heredó de las hermanas Carmen y Esther Freund Strunz; Gloria, por su parte, dice acumular la poca plata que entra por concepto de visitas para sufragar gastos; mientras que Jair Alarcón y Efraín Camargo, los ayudantes que hoy tiene el espacio que guarda parte de la memoria histórica de Barranquilla y el Atlántico, barren, trapean y remiendan por partes la casona del barrio El Prado.

Alarcón asegura llevar trece años haciendo “de todo” en las 15 salas con las que cuenta el museo, abierto desde el 7 de abril de 1983. Incluso, por falta de recursos, confiesa que le ha tocado hacer de guía de visitantes a pesar de tener solo grado de bachiller.

“Todo lo que sé de Barranquilla se lo debo a don Alfredo. Lo escuchaba cuando los colegios venían y ahora repito algunas cosas sobre las piezas que hay aquí”, anota este hombre de 35 años y quien reside en el barrio Montecristo.

En la actualidad, el museo puede conservar al menos 5.000 piezas de valor histórico, entre las que se destacan libros y periódicos del siglo pasado, instrumentos musicales, armas, disfraces, artículos de oficina, obras de arte, retratos, fotografías, muebles, óleos y objetos caseros de las familias aristocráticas que ayudaron a darle identidad a Barranquilla.

Aparte, el museo también guarda en una sala destinada al nobel de literatura Gabriel García Márquez la máquina de escribir Underwood con la que este escribió su primera novela, La Hojarasca, y la primera versión de Cien Años de Soledad, que inicialmente se llamó La Casa de los Buendía, como dice en un registro del museo. En esa misma sala hay una máquina Remington en una urna de cristal que, según el museo, perteneció al periodista y escritor José Félix Fuenmayor, del Grupo de Barranquilla.

En un documento titulado ‘Museo Romántico de Barranquilla: Décadas de Historia Cívica’, se describe cómo De la Espriella alcanzó a acumular su tesoro desde finales de los 70, cuando tuvo la idea de organizar el museo. El texto fue escrito por Jaime Colpas, profesor del Programa de Historia de Uniatlántico, magíster en Historia y doctor en Ciencias Humanas.

Sobre la forma como fue recogiendo artículos, De la Espriella señala en el texto de Colpas: “Tuve la dicha de conocer a la mayoría de personajes históricos de la vieja ciudad, porque muchos visitaron mi hogar por la relación artística y afectuosa con Amira (de la Rosa) y Carmen (Freund), el padre Pedro María Revollo, Carlos González Rubio, Samuel Hollopeter, Tovar Ariza, William Ladd, Karl Parrish, Julio Enrique Blanco, Juan B. Fernández R., Mario Santodomingo, Gabo, Meira del Mar, mi tía Anita Zabarain, autora del himno del Atlántico; Pedro Biava, reinas del carnaval como Alicia Lafourie y Toña Vengoechea, y mi amistad con Mario Ceballos (...)”.

TESORO EN PELIGRO. Jaime Colpas afirma que el Museo Romántico “es el galeón San José de Barranquilla” y está “en peligro de perderse”.

El profesor menciona que esto se debe a factores como la mala conservación de los elementos, el abandono de las administraciones locales, la edad avanzada de su director y, además, la Administración Distrital decidió embargarlo por $8.123.700 debido a que están adeudando la Valorización 2012.

“Es notoria la crisis que padece el Museo Romántico por factores económicos, físicos y profesionales, por la falta de un relevo generacional y modernización museológica. Desde 2006 entró en una profunda crisis financiera en la que perdió a sus guías: José Infante y José Narváez. En efecto, fue bajando el número de visitantes ante la fuerte competencia de los nuevos museos y casas culturales que irrumpieron con atractivos guiones de tecnología interactiva a comienzos del siglo XXI (...)”, manifiesta Colpas en su texto sobre el museo.

Este asegura que en los dos pisos del recinto reposa “el más grande tesoro histórico republicano, con elementos de la historia local, regional, nacional e internacional”.

Por ejemplo, recuerda que en el museo está la espada con la que tomó juramento el general Diego A. De Castro Palacio como ministro de Guerra del Presidente de la República y como el primer gobernador del departamento del Atlántico en 1905. Y junto al arma reposa, según Colpas, el escritorio del gobernador dictador del Atlántico Eparquio González. “Sé que es una pieza original porque la doné yo en 1990, cuando era funcionario de planeación de la Alcaldía y fundé los archivos histórico del Departamento”, comenta Colpas.

Este también reseña que allí reposan los disfraces de las dos primeras reinas que tuvo el Carnaval de Barranquilla (Alicia Lafourie Roncallo y Toña Vengoechea), declarado patrimonio histórico por la Unesco.

Otro historiador y funcionario del Archivo Histórico del Atlántico, Helkin Núñez, sostiene que el museo “es lo único que la ciudad tiene para mostrar, ahí está la historia de Barranquilla y el Atlántico completa”. A diferencia del archivo histórico, agrega, allí hay elementos tangibles.

En cuanto al valor material que pudieran tener algunas piezas, Núñez precisa que no podrían valorizarse en números, pero sí en historia.

“La mayoría de esos procesos carecen de un valor material. Es incalculable. No hay quien valore la espada del Gobernador, la máquina de García Márquez, la mesa de 24 puestos que está en el segundo piso del museo. No tiene valor de precio, pero sí un valor patrimonial”, remata Núñez.

Sin embargo, pese al criterio del historiador, en la retina de muchos está la información que trascendió hace un par de años cuando la Universidad de Texas, en Austin EE.UU., pagó 2,2 millones de dólares a la familia de Gabriel García Márquez por la adquisición del archivo personal y algunos objetos del fallecido nobel de literatura.

La compra incluyó varios manuscritos, unas 2.000 cartas, 40 álbumes de fotos e innumerables notas y apuntes, además una máquina de escribir Smith Corona y los computadores con las que escribió algunos de los trabajos literarios más queridos del siglo XX.

En ese momento, la familia del nobel también confirmó que la medalla y el diploma que recibió el autor por el Premio Nobel, así como la máquina de escribir en la que redactó Cien años de soledad, se quedaban en Colombia. Hoy valdría la pena analizar si es la misma que guarda De la Espriella.

CUENTAS Y TESTAMENTO. Gloria de la Espriella, esposa de don Alfredo, señala que ella es quien maneja los pocos recursos que recibe el museo por las visitas.

Mensualmente, cuantifica, el lugar puede recibir entre 20 y 50 visitantes, cobrando en taquilla $10.000 adultos - $5.000 niños. Eso le da un promedio de $250.000 que se destinan al pago de energía, que suele estar entre los $60.000 y $100.000 mensuales y los $92.000 que se le deben dar semanalmente a Jair Alarcón por su trabajo.

En ese monto no se incluye los $25.000 diarios que recibe Efraín Camargo por llevar a pie a don Alfredo de la casa al museo y retornarlo.

“El museo está en la ruina, no se consigue ni para el pago de los empleados. Nos quitaron los colegios. Antes iban todos los colegios de Barranquilla. La gente piensa que el museo está cerrado y no es así. Hemos trabajado más de 30 años, pero no lo hago por Barranquilla, porque le dieron la espalda, lo hago por Alfredo. Por él”, asevera la mujer.

Aunque el lugar cuenta con una junta directiva, la esposa del historiador asegura que es poca la intervención del grupo. La razón es que han perdido el interés al ver que mantener el lugar no es viable. También se apartaron de allí empresas y centros educativos locales que en algún momento mostraron interés por las obras y los elementos del recinto histórico.

En 2011, una medida cautelar del Distrito por concepto de los impuestos Predial y Valorización puso en riesgo al centro histórico. En ese momento, la deuda de la Fundación Museo Cultural de Barranquilla, como está constituido el Museo Romántico, ascendía a $44.220.835. A la fecha, el museo aún le adeuda al Distrito $26.114.977 por los mismos conceptos.

Por esta situación, manifiesta doña Gloria, la salida inminente es que “el día que Alfredo se desubique de un todo, yo saco el testamento que dejaron las Freund. La casa fue dejada a la fundación, porque él (Alfredo De la Espriella) era una persona honorable, que tiene que ser director de por vida. Pero si no puede atenderlo por algún motivo, según dice en el testamento, puede entregarlo cuando quiera a la única entidad honrada que hay en Barranquilla. Eso dijo Carmen (Freund), no yo”.

En este caso, de acuerdo con el testamento de las hermanas Freund, la casa podría pasar a manos de la Arquidiócesis de Barranquilla, pero de los objetos no se sabe cuál podría ser su destino final.

¿SE SALVARÁ? Santiago Jara, coordinador del programa de fortalecimiento de museos de Colombia, indica que el Romántico hace parte del registro del directorio nacional de museos, pero este rótulo solo le sirve para beneficios como asesorías, exposiciones itinerantes, mas no con la destinación de recursos.

Adriano Guerra, de la Red de Museos del Atlántico, confirma que este espacio hace parte de los 18 registros formales del Departamento, pero “no tienen participación”. Es decir, nadie los representa en reuniones.

Finalmente, de las autoridades de cultura locales, entre Gobernación y Alcaldía, quien aparentemente muestra el mayor interés por el legado de De la Espriella es el actual secretario de Cultura del Distrito.

Juan José Jaramillo, en díalogo con +NEGOCIOS (+n) dice que existe un diagnóstico del museo y que se tendrán acercamientos con la familia De la Espriella “para sustentarles lo que queremos trabajar en materia de turismo en Barranquilla”.

Constitución del Museo. La fundación Museo Cultural de Barranquilla fue constituida el 17 de diciembre de 1977 y su personería fue reconocida por la resolución departamental N° 0026 de enero 23 de 1978. El patrimonio de la fundación lo constituye el objeto de la donación de bienes muebles e inmueble hechas por las hermanas Freund Strunz.

CASA HISTÓRICA. La casa construida en 1923 y la única de dos pisos en la época, está en un terreno de 837 metros cuadrados y en área construida es de 768 mt2. Un año atrás, la casa entró a hacer parte de los siete tesoros culturales de la ciudad, pero esto fue un reconocimiento de papel.

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