La economía de Colombia presenta retos grandes, especialmente en el tema fiscal, que ha sido uno de los cuellos de botella más notorios del Gobierno de Gustavo Petro.
Con un clima de inversión extranjera muy complejo, en conjunto con varias dificultades como la confianza crediticia internacional, el exceso del gasto público, la moderación del crecimiento económico, y la más relevante: el déficit fiscal, son uno de los retos más importantes en materia económica que debe afrontar el próximo gobierno que presidirá desde el 2026 hasta el 2030.
En ese sentido, diferentes analistas y expertos consultados por EL HERALDO expresaron que la tarea no es fácil, puesto que el gobierno actual ha dejado enormes responsabilidades fiscales que son difíciles de sanar, pero con un plan de austeridad, como objetivo principal, se puede llevar a buen puerto la economía colombiana.
Ante ello, Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, precisó que el próximo gobierno enfrentará probablemente el desafío fiscal más complejo de las últimas décadas, con excepción de la pandemia. Recibirá un déficit elevado, una deuda pública significativamente mayor que la observada antes del COVID-19, costos de financiamiento históricamente altos y un espacio fiscal muy reducido.
“El primer reto será recuperar la credibilidad de la política fiscal. Eso implica presentar un plan creíble de ajuste que convenza a los mercados, a las calificadoras y a los organismos internacionales de que Colombia puede retomar una senda sostenible de déficit y deuda”, socializó Mejía a este medio.
Agregó que un segundo desafío será mejorar la calidad del gasto público. “Colombia no solo tiene un problema de monto de gasto, sino también de eficiencia y focalización. En un contexto de restricciones fiscales, cada peso gastado deberá generar el mayor impacto posible”.
Además, sostuvo que el próximo gobierno tendrá que recuperar el crecimiento de la inversión.
“La sostenibilidad fiscal no depende únicamente de reducir gastos o aumentar ingresos; también depende de que la economía crezca más. Sin una recuperación de la inversión privada y del crecimiento potencial, cualquier ajuste fiscal será mucho más difícil y costoso socialmente”, insistió Mejía.
En esa línea, el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, dijo que el próximo gobierno, sea el de derecha o de izquierda, tiene un reto fundamental en las finanzas públicas, que las entrega el gobierno saliente en una situación calamitosa.
“Los principales retos en materia fiscal, a mi entender, son los siguientes: reducir imperiosamente el déficit fiscal que ya se acerca y aún sobrepasa el 7 % del PIB. Este es el resultado de un exceso de gastos sobre los ingresos”, puntualizó Restrepo.
En segundo lugar, manifestó que se debe reducir el nivel de endeudamiento, que, tomando en cuenta el endeudamiento externo y el interno, está llegando a los niveles más altos en la historia fiscal del país. En ello, recalcó que esto no es sostenible en el mediano plazo.
Y en tercer lugar, Restrepo precisó que el gobierno entrante debe entender que, en materia fiscal, tiene que entenderse y coordinar trabajos con el Congreso de la República.
“No puede reducirse estas relaciones a insultos y a cargos como los que ha venido haciendo el gobierno Petro con el Congreso. La constitución señala muy claramente que en materia de impuestos y, en general, en materia fiscal, el gobierno propone, pero quien dispone finalmente es el gobierno, es el Congreso. De manera que se impone también desde primera hora un acuerdo político que permita ir reduciendo estos desfases terribles que muestran las finanzas públicas”, expuso el ex ministro de Hacienda.
Otra voz consultada fue la de Maira Hernández, Directora Financiera de TumiPay, quien señaló que el principal reto fiscal del próximo gobierno será encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la generación de condiciones que impulsen el crecimiento económico.
“Será clave fortalecer el recaudo y combatir la evasión sin afectar la competitividad de las empresas ni la inversión privada. Asimismo, el Gobierno deberá responder a una creciente demanda de recursos para programas sociales, infraestructura y seguridad, recuperando la confianza de los mercados, de los inversionistas y de la inversión extranjera, que resulta fundamental para el desarrollo económico del país. En este contexto, la formalización y la digitalización de la economía serán herramientas clave para ampliar la base tributaria y promover un crecimiento sostenible de largo plazo”, dijo Hernández.
Entre tanto, Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, recordó que en análisis recientes del Ministerio de Hacienda, Colombia lleva 30 años seguidos con déficit fiscal, pero nunca con un máximo histórico como el que sucedería este año con la presentación del presupuesto público.
“Es decir, hay que solucionar la crisis fiscal. Tenemos un crecimiento sostenido del gasto público en promedio del 21 % del PIB en los últimos 3 años, y los ingresos solo han ido creciendo en aproximadamente el 16 %, es decir, si uno hace la diferencia, hay un déficit natural entre ingresos y gastos del 5 % del PIB, es decir, algo superior a los $80 billones. Este desbalance produce déficit fiscal”, dijo Amorocho.
Además, sostuvo que el principal reto es buscar un ajuste a la economía, que ya no va a ser por la vía del ingreso.
“Este gobierno ha insistido de manera continua en buscar el ajuste por el ingreso con leyes de financiamiento, con reformas tributarias, tres por estados de excepción, de los cuales las tres las han declarado inconstitucional los órganos judiciales respectivos, Toca pensar en reformas estructurales, pero como también hay que verla la situación de que hay un déficit apremiante de liquidez. Habrá que tomar soluciones de inmediato y cercanas”, explicó el experto.
¿Se cumplirá la meta?
La Contraloría General de la República advirtió que, ante los altos niveles de deuda pública, no se cumpliría la meta de déficit fiscal de 5,1 % prevista en el Plan Financiero.
En ese sentido, el organismo aseguró que el desbalance podría superar el registrado el año pasado, cuando se ubicó en el 6,4 % del PIB.
Juan Carlos Ramírez, director del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), sostuvo que el incumplimiento de la meta fiscal no se explica por las operaciones de endeudamiento, sino porque el Gobierno está gastando más de lo que recibe por ingresos corrientes.
“En Colombia, el presupuesto tiene dos grandes componentes: funcionamiento e inversión. El gasto de funcionamiento tiene muy poca flexibilidad, porque incluye salarios, transferencias, salud, pensiones y el pago de la deuda. Por eso, los ajustes suelen recaer sobre la inversión, que es el rubro más flexible”, puntualizó.





















