Cada 22 de abril, Día de la Tierra, las empresas tienen la oportunidad de reflexionar sobre su papel frente al cambio climático. Cada vez más compañías están destinando recursos significativos para reducir su impacto ambiental y adaptarse a los riesgos climáticos, con proyecciones que estiman que, hacia 2030, casi una sexta parte de sus presupuestos de inversión podría enfocarse en soluciones sostenibles. Este movimiento demuestra que cuidar del planeta también puede traducirse en ventajas estratégicas y financieras para los negocios.
En Colombia, las empresas también ya están incorporando la sostenibilidad como parte de su estrategia de inversión. De acuerdo con Sura Investments en el mercado financiero colombiano, más del 62% de los inversionistas ya integra criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en sus decisiones de inversión, lo que señala que cada vez más las compañías en el país están comprometidas con reducir su impacto ambiental.
“Invertir en prácticas sostenibles va más allá de cuidar del planeta; representa una oportunidad estratégica que impulsa el crecimiento y fortalece la competitividad de las empresas”, declaró Pedro Feres, Gerente Comercial de m-risk.
La sostenibilidad no solo aporta valor ambiental y estratégico, sino también beneficios económicos tangibles. Según un estudio de BCG y CO2 AI, 4 de cada 5 de las empresas encuestadas ha logrado capturar beneficios económicos de la descarbonización, y un 6% reporta que estos beneficios representan más del 10% de sus ingresos anuales. Esto evidencia que invertir en prácticas sostenibles puede convertirse en un motor real de crecimiento y rentabilidad para las organizaciones.
Adoptar la sostenibilidad como eje estratégico permite a las empresas no solo responder a los desafíos ambientales actuales, sino también construir un camino sólido hacia la innovación y la competitividad futura. Cada acción responsable, desde la eficiencia energética hasta la gestión de residuos y la adopción de tecnologías limpias, fortalece la resiliencia de las organizaciones y demuestra que cuidar del planeta y generar valor económico pueden ir de la mano.
“Las empresas tienen la oportunidad de transformar su manera de operar y generar un impacto positivo que trascienda lo financiero. Adoptar prácticas sostenibles no solo protege el medio ambiente, sino que también fortalece la innovación, la eficiencia y la competitividad, convirtiéndose en una inversión indispensable para un crecimiento duradero, consciente y alineado con las expectativas de clientes, inversionistas y comunidades”, concluyó Feres.


