El pasado miércoles, 8 de abril, el Banco Mundial publicó su más reciente actualización económica para América Latina y el Caribe, y las cifras no llegaron con buenas noticias para la mayoría de la región.
El organismo redujo su proyección de crecimiento regional al 2,1% para este año, tres décimas por debajo del 2,4% registrado en 2025.
La causa no es una sola: la combinación de tensiones comerciales globales, altos costos de endeudamiento, demanda externa débil y presiones inflacionarias persistentes sigue pesando sobre las economías del bloque.
¿Cuáles fueron las cifras que proyectó el Banco Mundial para América Latina? ¿Qué país se salva?
En ese panorama de bajo dinamismo, Argentina aparece como la gran excepción. El Banco Mundial le proyecta un crecimiento del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027, cifras que la ubican como la economía de mayor expansión en la región.
El contraste con sus vecinos es notorio: Brasil crecería apenas un 1,6% este año y México un 1,3%, aunque con una leve recuperación prevista para el siguiente período.
Argentina, que en los últimos años protagonizó una de las crisis económicas más severas de su historia reciente, aparece ahora en el informe como la cara positiva de un continente que, en términos generales, crece por debajo de su potencial.
Colombia crece, pero menos de lo esperado
Para Colombia, el Banco Mundial también movió sus números hacia abajo. La proyección de crecimiento del PIB quedó en 2,2% para 2026, por debajo del 2,6% que el organismo había estimado en mediciones anteriores. Para 2027 anticipa una recuperación moderada al 2,4%. El país se mantiene por encima del promedio regional, pero la diferencia no es suficiente para hablar de un desempeño destacado.
El organismo identifica dos variables que seguirán siendo determinantes para el comportamiento de la economía colombiana: el consumo de los hogares y la inversión privada. A eso se suma el factor electoral: con las presidenciales de mayo de 2026 a la vuelta de la esquina, la incertidumbre política tiende a frenar decisiones de inversión.
Y hay otro elemento que el informe no pasa por alto: la inflación colombiana se mantendría por encima de la meta del Banco de la República durante el período proyectado, lo que ya derivó en un ajuste en la política monetaria del país.
Lo que el Banco Mundial le exige a la región
El informe no se limita al diagnóstico. Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, fue clara: “América Latina y el Caribe cuenta con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”.
El organismo señala que la región tiene cartas que no está jugando bien: concentra alrededor del 50% de las reservas mundiales de litio y un tercio del cobre del planeta, y cuenta con una matriz energética relativamente limpia. Esos activos podrían ser palancas de diversificación económica, pero solo si los países construyen primero condiciones habilitadoras: instituciones sólidas, sistemas educativos que reduzcan las brechas de habilidades, acceso al financiamiento para empresas y mayor apertura comercial.
William Maloney, economista jefe del Grupo Banco Mundial para la región, lo planteó de la siguiente manera: “Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer”.
El mensaje de fondo del informe es que el lento crecimiento de América Latina no es inevitable. Pero revertirlo depende de reformas que, hasta ahora, siguen pendientes en buena parte del continente.




















