La selección Colombia de béisbol que se alista para disputar el Clásico Mundial 2026 es una familia, por la unión y armonía grupal que se vive entre los peloteros, muchos de ellos compañeros en diversos combinados desde hace varios años, y porque realmente existen lazos familiares entre algunos de ellos.
Hay dos parejas de hermanos: los Solano, Dónovan y Jhonatan, y los Arroyo, Michael y Carlos.
Los primeros ya encararon juntos el Clásico Mundial de 2017. En esa época ambos eran peloteros. Ahora solo se mantiene como jugador activo Dónovan, quien tiene la facultad de desempeñarse en varias posiciones, lo que en la pelota caliente se conoce como utility.
Jhonatan, que en sus tiempos de beisbolista jugaba como receptor, es el coach de banca del mánager José Mosquera.
“¡Wow! De verdad que sí es un sueño. Y ahora yo como coach y él como jugador. Para ser honesto, me siento un poco viejo, je. Pero no, de verdad que es una bendición. Muy orgulloso de él, que sigue jugando”, dijo Jhonatan Solano en unas declaraciones a la Jefatura de Prensa de la Federación Colombiana de Béisbol.
“Nuestra familia, mi papá, mi mamá, mi abuelita Rosa, que fue la primera que nos llevó a jugar béisbol, están orgullosos. Sin ellos no hubiera sido posible esto, que es el producto de tanto sacrificio y apoyo, a pesar de tantas dificultades. Espero que él (Dónovan) también se sienta muy contento y orgulloso”, agregó el ex cátcher.
Los dos Solano tuvieron la oportunidad de enfrentarse en las Grandes Ligas y compartieron en varias oportunidades en el combinado patrio.
Los Arroyo ya han sido compañeros en los Caimanes y en la selección Colombia. Ambos se desempeñan defensivamente en el infield. Michael es uno de los principales prospectos de los Marineros de Seattle y de la MLB.
























