La lesión del Balón de Oro, Ousmane Dembélé, parecía la enésima maldición para el PSG en su duelo de ida contra el Mónaco, pero su sustitución por el joven Desiré Doué terminó por convertirse en el pistoletazo de una remontada que pone al campeón de Europa rumbo a los octavos de final de la Liga de Campeones.
Los que auguraban un paseo de los de Luis Enrique ante el octavo de la liga francesa, parecido al que se dieron el año pasado en este mismo estadio de la competición contra el Brest, se frotaban los ojos a los 20 minutos, cuando el PSG perdía 2-0 y apenas inquietaban el área del Principado.
Asomaban los fantasmas tras tres partidos europeos sin victoria y después de que el equipo firmara el pasado viernes la sexta derrota del curso.
Apuntaba a calvario para los de Luis Enrique, dominados desde el minuto 1 con un gol del estadounidense Folarin Balogun, que volvió a marcar 17 más tarde, que vio como Vitinha fallaba un penalti en el 22 y que perdía por lesión al Balón de Oro, Ousmane Dembélé.
Pero la sangría acabó cuando Doué sustituyó al ex del Barça y en su primer contacto con la pelota aprovechó un pase de Barcola para reducir la distancia y cambiar el signo de un duelo que, hasta ese momento condenaba a los parisienses pese a su dominio territorial del duelo.
Balogun había colocado contra las cuerdas a los parisienses, con una buena combinación antes de que el reloj consumiera el primer minuto y golpeó de nuevo en una rápida contra que pilló ‘in albis’ a la defensa del campeón de Europa.
En 18 minutos los monegascos apenas habían tenido un 15 % de la posesión, pero tenían un pie sobre el cuello de los parisienses, a los que ya habían sorprendido en liga lo que apuntaba a que el Luis II, habitualmente frío pero poblado de aficionados parisienses, podía ser un talismán para los del Principado.
Por si fuera poco, Vitinha vio como el portero suizo Philipp Köhn le detenía un penalti que el belga Wout Faes había cometido sobre el georgiano Khvicha Kvaratskhelia, el primer error de la zaga monegasca.
Aun quedaban malas noticias para el PSG. Dembélé se retiraba cojeando en el 27. Lo que parecía el enésimo contratiempo se transformó en el inicio de la remontada. La entrada de Doué en sustitución del Balón de Oro cambió el partido.
Su gol en el 29 sonó al final de los lamentos y llevó el tembleque a la defensa monegasca, que perdió la contundencia con al que hasta ese momento habían mantenido a raya al campeón de Europa.
Justo antes del descanso, el marroquí Achraf Hakimi conseguía el empate tras otra buena acción de Doué y nada más regresar de las duchas, el ruso Golovin pagaba su ímpetu con una roja tras poner en peligro la espinilla de Vitinha.
La remontada ya no era más que cuestión de tiempo y la firmó de nuevo un Doué en estado de gracia. Poco participativo este curso, asolado por las lesiones, la joven promesa francesa marcó en el 67 para dejar ya la eliminatoria en posición muy favorable a la espera de la vuelta en una semana en el Parque de los Príncipes.


























