Fueron tres horas de espera, tres horas que parecieron 20, por la agonía con la que vivió esos momentos previos al disparo de salida. {"titulo":"'Yo vine a esta vida a darle alegría al país': Anthony Zambrano ","enlace":"https://www.elheraldo.co/deportes/anthony-zambrano-le-dedico-su-medalla-en-los-juegos-olimpicos-de-tokio-su-mama-839629"} Las seis vecinas (Selena Carrillo, Carolina Díaz, Cindy Osorio, Yusetis Álvarez, Natalia Cassab y Vicky Buelvas) que siempre la acompañaron durante las dos carreras previas a la final estuvieron ahí, a su lado siempre, respaldándola y tratando de controlarle los nervios, que se apoderaban de ella cada vez que se acercaban las 7 de la mañana, hora del inicio de la carrera. Quince minutos antes, la oración. Miladis se reunió con sus compañeras inseparables y oró por su hijo, pidiéndole a Dios para que, por encima de todo, lo guiara sano y salvo a la meta. 'Dios todo poderoso te va a dar la fuerza y la voluntad para que tengas la entereza tanto en las piernas como en tus pulmones para que te puedas ganar esa medalla que es tu sueño', dijo. {"titulo":"Anthony Zambrano, de bicitaxista a medallista olímpico ","enlace":"https://www.elheraldo.co/deportes/anthony-zambrano-de-bicitaxista-medallista-olimpico-839624"} 'Vamos papito, te amoooo. ¡Vamos! Eres mi orgullo', dijo previo al inicio de la carrera. Fueron 44 segundos de pura emoción, de gritos, saltos, llanto, de una algarabía indescriptible, que culminó con un abrazo entre Miladis y sus seis vecinas, cuando Anthony cruzó la meta en la segunda posición, que le aseguraba la medalla de plata. {"titulo":"¡Histórico! ¡Medalla de plata para Anthony Zambrano en los 400 m de Tokio!","enlace":"https://www.elheraldo.co/deportes/medalla-de-plata-para-anthony-zambrano-en-los-400-metros-de-tokio-839622"} 'Es el mejor regalo de cumpleaños, pero mucho mejor es verlo ahí montado en ese podio. Me siento demasiado emocionada, orgullosa de su valentía y de su fuerza. Te amo, mi rey, te amo', agregó antes de ser abordada por una cantidad de cámaras. Mientras Miladis lloraba y atendía a los medios, sus vecinas coreaban el nombre de su hijo una y otra vez. '¡Anthony! ¡Anthony!¡Anthony!'.