El Heraldo
“Esta novela muestra el poder de la literatura. Gabo enseñó la manera como se puede transformar a una persona en un personaje”, dice el autor. Kelly Vásquez
Cultura

“En la segunda vida, el Negro Adán es un escritor”: Julio Olaciregui

El ganador del II Premio Nacional de Cuento La Cueva presenta hoy, a las 6:30 p.m. en la sede de esa fundación, su nuevo libro, una novela fragmentaria, inspirada en un personaje de la cultura gastronómica barranquillera.

Por obra y gracia de la literatura — y la imaginación en tiempo de ficción del barranquillero Julio Olaciregui— el Negro Adán, personaje popular de Barranquilla, que se consagró por sus saberes culinarios, revive ahora en calidad de gran escritor, a través de la novela La segunda vida del Negro Adán.

Son 180 páginas, no biográficas, sobre el Negro Adán en las que a juicio de Olaciregui se “demuestra el poder que tiene la literatura”.

Tener entre sus manos La segunda vida del Negro Adán, con carátula a cargo del consagrado pintor Ángel Loochkartt, le parece al periodista y escritor  Olaciregui “un bello milagro”.

Aterriza en el Ernesto Cortissoz con abarcas tres puntá y con la mochila que siempre lo acompaña, una arhuaca, territorio donde a corto plazo piensa establecerse para escribir, escribir y escribir. Tarea que realiza a diario hace más de dos décadas en la Agencia Francesa de Prensa, AFP, en París.

Llegó ayer de Bogotá, donde CollaGeditores desempacó en la Feria Internacional del Libro su novela, la cual fue presentada en medio de sonar de tamboras y de flauta e' millo.

La comenzó a escribir en el 2008 a raíz del homenaje póstumo que Fabio Rodríguez Amaya le hizo en Toulousse, Francia, a Jacques Gilard, quien recopiló las columnas “La Jirafa”, que García Márquez escribió en EL HERALDO.

Olaciregui, quien también formó parte de la redacción de este diario, para epígrafe de este libro cita un párrafo que escribió Gabo en El Espectador, aludiendo al Negro Adán: “En una fiesta aquel enorme salón lleno de humo bailando cumbias con espermas encendidas y comiendo butifarra me pareció que no había valido la pena atravesar el océano Atlántico para volver a la fiesta de san Roque en Barranquilla. Solo faltaba el Negro Adán”.

Elegir a Adán, versado de la gastronomía popular, con una humanidad y verbo macondiano, fue también producto de esa lectura. Olaciregui conoció al personaje de su libro en la adolescencia, cuando su papá lo llevó al barrio Chiquinquirá, donde Adán era leyenda.

“Yo escribí que Gilard fue al patio del Negro Adán por la iglesia de Chiquinquirá, a comer chicharrón. Lo imaginé para el homenaje póstumo del francés. Ahora, Olaciregui escribe para el Negro Adán.“Es  un homenaje”, explica este autor de seis novelas, entre ellas Los domingos de Charito y Días de tambor.

¿Cómo fue, y en qué medida, el contacto con la familia del Negro Adán para poder escribir el libro?

Hablé más bien con los amigos porque nunca contacté a la familia. Esta no es una novela realista. Yo le hago un homenaje al Negro Adán cuando digo: este personaje está basado en un señor que existió pero en realidad no es su vida. El libro está lleno de anécdotas populares.

Suelen los escritores en sus obras plantear otros mensajes distintos al tema central. ¿Pasa lo mismo con ‘La segunda vida del Negro Adán’?

Juego con la reencarnación y trato de mostrar cómo Gabriel García Márquez nos enseñó a transformar una persona en un personaje, porque el Negro Adán sacrificaba los cerdos y servía la comida pero no era un personaje como Ulises, por ejemplo.

¿Qué otra posibilidades narrativas encontrarán los lectores?

El libro tiene también tres cuentos de piratas con una escritura mucho más clásica sobre un ataque que hubo en Cartagena por parte de un barón francés. Hay otros relatos y según expertos, por ejemplo, Adriana Rosas, esta es una novela postmoderna, es decir que es fragmentaria, que puede ser que no lleve un hilo narrativo, tampoco tiene que haber un desenlace, un argumento muy definido y que también reflexiona sobre sí misma.

Entonces no todo tiene que ver con la vida del Negro Adán pero hay una hilación.

Así es. Hay personajes que aparecen y desaparecen pero no tiene la linealidad que tiene una novela común y corriente. Esto en opinión de Álvaro Suescún, quien tuvo a cargo la parte editorial, y corrección del libro, es porque al llegar a Francia yo encontré, y como tal, empecé a desarrollar un nuevo estilo de escritura, que da licencia para escribir y que tiene las particularidades de la novela narrada en tiempo de cuento. Así es La segunda vida del Negro Adán, quien es el personaje .

¿Cómo es el Negro Adán como escritor?

El personaje tiene una base real que es el hombre que vivía en el barrio Chiquinquirá de Barranquilla, que mataba cerdos, pero inventé que reencarna y escribe a mano fragmentos de historias. Es el personaje del libro y al mismo tiempo el autor quien dice: a mí no me vengan con la tiranía del argumento, yo escribo lo que me da la gana. Hace lo mismo que en periodismo: formatos breves, largos, con títulos, con noticias, todo mezclado. Por eso hay hasta cuentos independientes.

¿Ha pensado en lo que va a decir la familia del personaje?

Cuando lo lean seguro que me van a decir ¿pero tú por qué has hecho eso con mi padre? Pero no hay nada malo contra él, todo lo contrario, él deja de matar cerdos y lo vuelvo un personaje  literario que está sentado a la diestra del cabellón Cepeda. Inventé además que Adán va a la Biblioteca Departamental y Olga Chams le presta el libro La odisea. Entonces Adán, por obra y gracia de otro personaje, convierte a los políticos electorales... en chicharrón.

Con ese suceso los que se van a molestar son otros. ¿Literariamente qué más viene con la firma de Olaciregui?

La literatura da licencias para decir cosas y como esta es una historia fragmentaria, no autobiográfica, se pueden tomar esas libertades. Por ahora sigo en la escritura en francés la historia de la cumbia, que empecé hace ya varios años.

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