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Hay historias que sobreviven porque alguien decide volver a mirarlas. No para repetirlas, sino para incomodarlas. Eso hace Maggie Gyllenhaal con ¡La novia!, su segunda película como directora. Este filme parte de la mitología de Frankenstein, pero con una mirada distinta pues la criatura ya no es el centro trágico, ahora lo es ella. La mujer que durante décadas fue apenas una aparición de minutos, un gesto, un peinado convertido en ícono.

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Gyllenhaal cuenta que vio por primera vez la película La novia de Frankenstein de 1935 y le pareció “fascinante” que ella no figurara realmente en la historia. “Diría que Elsa Lanchester (la protagonista) causa un gran impacto. Lo que quiero decir es que solo aparece durante tres minutos, pero, de alguna manera, ha conquistado la cultura. Sin embargo, para ser sincera, no habla. No dice nada. No tiene oportunidad de expresarse. Me pareció un enigma interesante”.

De ahí nacen las preguntas que sostienen la película: ¿qué pasa si esa mujer tiene agencia?, ¿qué pasa si quiere algo distinto a lo que le asignaron?

La respuesta toma forma en el Chicago de los años treinta. Frank, interpretado por Christian Bale, llega buscando una compañera. Es un ser antiguo, lleno de culpa y hambre emocional. La Dra. Euphronious, a quien da vida Annette Bening, acepta el desafío científico y moral de devolverle la vida a una mujer asesinada. Esa mujer es Ida, quien se tranforma en La Novia.

Warner Bros. Pictures/Cortesía

Un guion poderoso

Jessie Buckley, quien se mete en la peculiar piel de la novia, recuerda su primera lectura del guion como una sacudida física. “No tengo ni idea de cómo hacer esto”, fue lo primero que pensó. “Es como haber recibido una descarga eléctrica… Nunca había leído algo así antes”.

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La película no es una suerte de homenaje a Frankenstein sino más bien una conversación con esa novela y con el imaginario que dejó. Gyllenhaal explica que le interesa la monstruosidad, la que está afuera y la que está adentro. “Me pregunté: ‘¿Qué es esta cosa aterradora que creo que está en todos nosotros?’”.

Bale construye a Frank desde esa herida. “Amé el guion. Era verdaderamente original. Una gran versión radical, punk rock, de esta historia”. El actor imaginó a un ser que ha pasado más de cien años intentando entender cómo vivir sin destruir. “Pensaba que estaba vivo, pero en realidad solo estaba respirando”.

Por otro lado, en los personajes corales de esta peculiar cinta aparecen el detective Wiles y su asistente Myrna Malloy, interpretados por Peter Sarsgaard y Penélope Cruz, encargados de perseguir a la pareja. El reparto se amplía con Jake Gyllenhaal, que interpreta a una estrella del cine clásico, un ídolo que conecta a Frank con las películas en blanco y negro que ama.

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