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El autoritarismo de Pinochet, el factor de la industria disquera y la influencia de los movimientos musicales extranjeros sobre Chile son los ejes del documental Toque de queda, que explora el movimiento musical chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El director del filme, Tomás Achurra, tiene sólo 24 años y no vivió esa época. El periodista de profesión señaló que este trabajo nació frente a la inquietud de resaltar 'la arista sociopolítica' del fenómeno pop-rock chileno de la segunda mitad de los años 80.

La película de casi una hora narra los inicios, el auge y el declive del rock y pop chileno bajo la dictadura militar.

La investigación audiovisual juntó en los testimonios a Carlos Cabezas, vocalista de Electrodomésticos, los pioneros del rock experimental y fusión electrónica en Chile, y a Claudio Narea, el guitarrista de Los Prisioneros, la banda de rock más importante de los años 80 en el país austral, y la primera en hablar abiertamente contra la dictadura de Pinochet.

También aparecen el fundador del grupo Aparato Raro, Juan Ricardo Weiler, quien relata que sufrió censuras de los militares, y el vocalista de Cinema, Álvaro Scaramelli, un cantautor simpatizante de Pinochet.

Toque de queda ha sido proyectado en varios festivales de cine a lo largo de Chile, en los que destaca las dos exposiciones que tuvo en el Festival Internacional de Cine y Documental Musical de Chile In-edit en diciembre pasado, el encuentro cinematográfico- musical más importante del país austral.