El Heraldo
Opinión

Evidencia y no elocuencia

Si bien en un principio la MBE se asoció sólo al ámbito clínico, hoy existen grupos de trabajo que extrapolan sus fundamentos a la administración en salud y a la salud pública. En medio de la crisis de institucionalidad en que vivimos y con un debate electoral tan cerca, es deseable que sea la mejor evidencia disponible y no la elocuencia, acompañada con algo de arrogancia, la que oriente las decisiones relacionadas con el sistema general de seguridad social en salud de nuestro país, en especial, en temas de aseguramiento y prestación de servicios.

La práctica de la medicina basada en la evidencia (MBE) se volvió una corriente de pensamiento ampliamente difundida en nuestra profesión, después de la publicación del trabajo del Dr. Guyatt en 1991. Si bien, siempre se había reconocido como el ideal del ejercicio profesional médico aquel que mantuviera al paciente como eje principal y razón de ser de las intervenciones, fue la masificación del concepto de MBE lo qué finalmente garantizó que las decisiones soportadas en la experiencia clínica del médico, acompañadas del uso juicioso de la mejor ciencia disponible y siempre respetando los valores y preferencias que tienen los seres humanos en lo relacionado con el cuidado de la salud, maximizan los resultados de las acciones sanitarias, sin incrementar los potenciales daños asociados a ellas.

Si bien esta nueva forma de relacionar paciente, médico y conocimiento disciplinar se mostró en sus inicios como una panacea para la profesión, con el paso del tiempo y el condicionamiento que ello generó en la creación de nuevas realidades en lo social, político, cultural y académico, se empezó a hacer evidente la necesidad de reconocerle algunas debilidades a la MBE para poder disfrutar al máximo de sus indiscutibles beneficios.

Una de ellas es la obligatoria y exhaustiva revisión de la literatura científica disponible, a la que nos compromete. La cantidad de contenido que empezó a generarse hace dos décadas sobrepasa hoy toda capacidad de análisis y de síntesis. Ya nunca más parece posible leer críticamente, y mucho menos que se pueda jerarquizar, toda la evidencia existente de una condición en salud, incluso por su factibilidad de implementación en los diferentes sitios del planeta.

Adicional a lo anterior, muchas de sus recomendaciones están basadas en resultados de fórmulas matemáticas, que desconocen la individualidad y la singularidad de los seres humanos y de algunos colectivos. Hemos tenido que aceptar que, con mayor frecuencia de lo deseado, los beneficios estadísticos no siempre se traducen en beneficios clínicos, o peor aún, que algunos beneficios que antes valorábamos en demasía, han terminado siendo marginales.

A pesar de las limitaciones anotadas atrás, la MBE es la herramienta más poderosa con que contamos para el ejercicio profesional seguro, efectivo y humanizado. Renunciar a usarla nos dejaría en manos de los que prefieren la “medicina basada en la elocuencia”, y no en la evidencia, para la toma de sus decisiones. Un par de ejemplos de lo catastrófico que esto puede resultar en nuestra profesión lo siguen padeciendo Brasil y Estados Unidos, cuando un número no despreciable de su talento humano en salud, ante la declaratoria de la pandemia por SARS CoV-2, decidió usar hidroxicloroquina y cloroquina como tratamiento profiláctico de la covid-19, basados principalmente, en la declaraciones grandilocuentes de sus líderes y no en los juicios de expertos o la escasa evidencia científica disponible, que invitaban a la prudencia.

Si bien en un principio la MBE se asoció sólo al ámbito clínico, hoy existen grupos de trabajo que extrapolan sus fundamentos a la administración en salud y a la salud pública. En medio de la crisis de institucionalidad en que vivimos y con un debate electoral tan cerca, es deseable que sea la mejor evidencia disponible y no la elocuencia, acompañada con algo de arrogancia, la que oriente las decisiones relacionadas con el sistema general de seguridad social en salud de nuestro país, en especial, en temas de aseguramiento y prestación de servicios.

@hmbaquero

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Más Columnas de Opinión

El Heraldo
Kelina Puche

El nobel del salario

Se han iniciado las conversaciones sobre el aumento del salario mínimo en Colombia y en medio de un agitado ambiente político, el premio nobel de economía es otorgado a una tripleta de economistas cuyos aportes a la ciencia experiment

Leer
El Heraldo
Hernando Baquero Latorre

Salud mental

El pasado 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental. Año tras año en esa fecha se ratifica el compromiso global de crear conciencia acerca del papel que esta cumple como componente integral y esencial de nuestra salu

Leer
Ver más Columnas de Opinión
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.